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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

UN DIOS DESCONOCIDO

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Que sea un dios desconocido.

Que haya nacido

de un vientre cualquiera.

Un dios que no multiplique.

Que no adivine la mano

que le ha rozado la túnica.

Que los únicos ojos que abra

sean los del alma.

Que sea timonel de corazones.

Y nade contigo hasta la orilla.

 

Un dios que no le escriban  

la historia a su espalda.

Que sea una parábola en la  vida

y en la muerte

te sostenga en la encrucijada

de sus dos maderas.

Que no sepa ir al paraíso.

Que tenga siempre  

una rosa roja sobre una losa.

Que se te aparezca

en los versos de un poema.

Un dios desconocido para verle

un día eterno en un segundo.

 

Que sea en la pobreza

más digno que cualquiera

en la cimera del mundo.

 

Que puedas oírle

al otro lado de la pared

y que a este otro lado tuyo 

pueda él oírte como

a su dios desconocido.                     

                                     ©Rubén Lapuente

                                 

HERIDA DE AMOR

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Espera.

No me cierres

del todo el corazón

que no ha salido aquel  beso.

Ni aquella mirada de lumbre

que se me hizo dentro

luciérnaga.

Todavía hay un último

te quiero guardado

que se agarra a un sueño.

 

Espera.

Que con otra puntada

se hará más de noche.

Y el miedo siempre

se ceba con lo frágil,

con lo niño.

Espera …

¡Mira!

Si ese roce de la ropa

que fue una tormenta

en mi cuerpo…

¡Lanza relámpagos!

Si esa mano lenta

de marea

que trepidaba en su piel…

¡Empuña un arma!

Y aquella boca abierta

entregada de túnel

sombrío de placer…

¡Si enseña los dientes!

 

¡Espera!

¡Están asomándose!

¡Qué miradas de soldados

cercados por el miedo!

 

Zurce despacio.

Ciega con ellos dentro

la costura.

Que fuera del corazón

no son nada.

 

¡Que me duela siempre

esta herida de amor 

que no se cierra!

 

                             ©Rubén Lapuente

BURBUJAS

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Tu soplo enjabonado

crea un universo

de lunas.

 

Tú te ves curvada

en el reflejo

de cada una.

Dueña

de cada planeta

de agua.

 

Si de pie

abres los brazos

caen pompas

de cristal

de tus ramas.

Y revienta

de la pulpa

tu zumo

de aire de niña.

 

Si corres,

la estela de burbujas

te muda en pez

con las aletas

de tus trenzas.

 

Yo

fanfarroneo con ella:

que si soy el mejor

cazador al vuelo

de burbujas.

Y le lanzo

una serpentina

de lunas de jabón

sobre la cabeza.

 

El momento mágico

de esa edad

no me toca.

Ella se queda rígida.

Sin duelo.

 

No es ésa su lluvia

de burbujas.

 

                                            ©Rubén Lapuente

LA LAGUNA NEGRA

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    agua pura y silenciosa que copia cosas eternas (A.Machado)

¿Lo hiciste?

 

Caminaste

por las faldas del Urbión

entre altos y enhiestos

pinos?

 

¿Te subiste

al mástil

del barco que fueron

para divisar

el paraíso?

 

¿Te volviste

solitario y loco

el capitán

de ese verde océano?

 

¿Te paraste

a oír bajo los pies

la oculta y niña voz

del Duero?

 

Y al trepar

por los farallones

a lo más alto

del murallón desnudo...

¿Cosiste allí

con hilos de luz

la bella laguna

negra a los ojos?

 

¿Lo hiciste?

 

Y en la travesía

del agua que copia

cosas eternas

¿Soltaste por un momento

los brazos?

¿Te dejaste ir,

sumergido,

a merced del roce

de leyendas y secretos?

 

¿Lo hiciste?

 

    ©Rubén Lapuente

                                                                                                       

  http://soria-goig.com/Rutas/pag_0420.htm      Ruta literaria con A.Machado

LOS DIBUJOS DE LOS NIÑOS SOBRE LA GUERRA

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La guerra se queda grabada

en el estómago:

Cuando suena la sirena,

cuando bajas a trompicones

las escaleras del refugio,

cuando caen las bombas,

cuando te miente tu madre;

cuando la maleta enseña la prisa

y en el autobús, en el tren, en el barco,

vuelves la mirada hacía ningún lugar.

Cuando eres un niño.

 

Si de cuajo te arrancan

de la infancia

amarrada a su sol,

del estómago irradia otra guerra.

Rayadas que vuelven

como zumbidos de aviones en el cielo.

 

En las colonias

cada día es un impasse.

Maduran en vilo

desorientados en la severa

infancia nueva.

 

Pero hay que sacar algo de adentro:

La terapia del lápiz de grafito y de colores,

del dibujo en la lámina amarillenta:

 

 Yo he pintado un bombardeo en la cola de la leche.

Yo un edificio en llamas de mi calle.

Yo el día de mi evacuación corriendo al refugio.

Yo los camilleros con su ambulancia de cruz roja.

Yo un campamento de milicianos.

Yo a la gente  levantando el puño a los aviones.

Yo a mi padre cuando volvía a casa

y corría a abrazarle y a registrarle los bolsillos

Pintan lo que han visto.

Sin dobleces.

Garabatos 

que de los ojos

vuelan al papel:

Dibujos sobre la guerra.

 

Rayadas que se dormirán

bajo los colores.

                                                    ©Rubén Lapuente

los dibujos de los niños evacuados en la guerra civil

 

http://www.columbia.edu/cu/lweb/eresources/exhibitions/children/index_spanish.html

24/01/2009 13:28 rubenlapuente #. DOLOR ( 21 ) Hay 4 comentarios.

LA MIRADA MATE

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Si no eres niño,

cuesta asomarse al tiempo arrugado,

y casi vencido.

Ellos se inclinan hasta el roce,

se restriegan en el asperón de esa piel,

sin esfuerzo.

Podrían hasta jugar a perderse

en el laberinto de surcos del rostro.

Si no eres niño,

cuesta asomarse.

 

Y eso, que sólo le bastaría

conque al pasar movieras el aire,

que oliera quién eres.

 

Cuando respira hace ruido.

Cuando come salpica un poco.

Cuando habla,

suelta a veces alguna tontería

pero de las que no hieren.

¡Y cómo te carcajea!

Ponle siempre a la tarde en la tele

el diario de un encuentro.

Mejor si hay lágrimas,

las de cocodrilo le sirven lo mismo.

Bájale de la pantalla sus recuerdos:

Un poco de aquella música de juglaría.

Y te hará cien veces la zapateta.

Vístete de Rey como para el niño.

A esa edad se lo cree todo.

 

Y después a tus asuntos.

 

Si tienes que dejarle en una casa grande.

Acércate a verle un rato todos los días.

Mejor a la misma hora

para que no se duerma al mirar tanto la puerta.

Si se le cansa la cabeza y busca el hombro,

inclina la tuya para que te vea bien,

como aquel día, que perdido tú,

te descubrió sin demora sus ojos.

 

Un ratito largo con su mano en la tuya.

Que la caricia de la palma le dura toda la noche.

Un ratito largo…

 

Y después a tus asuntos.

                                 ©Rubén Lapuente

PEQUEÑO PESCADOR FURTIVO

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Para el niño

los playmobil

son casi sordos.

Y sobre ellos 

balbucea

su arenga

mojada en saliva.

 

Luego

les acerca al oído.

Escucha sus señas.

Y asiente

sereno

con la cabeza.

 

Sólo para quien

le espía

todo es una fábula.

 

Le faltaba capitanear

al que dispara

en el agua

balas de burbujas.

 

Y ha dejado

un vaivén

en la pecera.

Y le ha llevado

al universo

de su alfombra.

 

Del pobre pez cree

que su barboteo

y sus coletazos

son como los de

un perro amigo.

Y le registra

bajo las escamas

el botón que lanza

chorros

de granadas.

 

Pero el pez

se desmaya

como una princesa.

Y el niño,

lo agita, lo agita…

 

Algo ha hecho de malo

cuando vuelve

a dejar  un vaivén

en calma

en la pecera.

 

©Rubén Lapuente

ENFERMA MONOTONÍA

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la monotonía tiene una fiera 

dormida en mis piernas

y tan sólo por esos quince minutos de ida al trabajo

por ese mismo escenario en cada calle de mi trecho

por el horizonte que despunta a ras de suelo

por el atajo

camino

a un sudor seco que me anula

 

un día

mi paso olvidado

dio un giro brusco

y probó por otra calle mi encuentro

 

lo igual asomaba distinto

un detalle

el perfume de alguien al cruzarse

un rostro dulce en la penumbra

 

la monotonía tiene una fiera

dormida en mis piernas

y otra mañana

hastiado del mismo recorrido

media vuelta

y cambié el rumbo

 

y ya estaba en otra avenida

cada vez me alejaba más de mi lugar de brega

mi ritmo era más vivo

más frecuente el viraje

 

y madrugaba inquieto en la maleza de otra calle

los rodeos me dejaban en la silla rendido

y empecé a llegar cada vez con más demora

 

mis evasivas

como mi rostro

eran ya toda una condena

 

pero había más pasajes

más esquinas sin doblar

más aire y vida sin abrir

que llevarme

más

 

y puede que entre medio alguna vez

me ocurra algo

distinto

                                    ©Rubén Lapuente

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