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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

PILI O LA LUZ DE TERCIOPELO

PILI O LA LUZ DE TERCIOPELO

 

Oh la alegría de unas

cajas  apiladas

en el arcén

de la carretera

Ya está la puerta

de hierro entreabierta

Ya está  Pili

Ya está en el zaguán

la sonrosada

reina de Lardero

sentada

en su trono

de butaca de plástico blanco

con su alfombra

de melocotones

a sus pies

y cada uno todavía

con la misma luz de terciopelo

que si colgaran

de la rama

 

Entramos

y una marea de carne

rosa granada

nos traspasa

Mientras se abraza con Carmen

yo recuerdo

cuando hace bien poco

venía solo

y la mentía:

No Pili hoy trabaja de tarde

No  hoy tiene un cursillo

No Pili  hoy…

Le enseño el libro

días de quimio y rosas

Y  oh hermoso trueque

me lo cambia

por dos cajas de melocotones

y un poema

 

Sobre el salpicadero

del coche

dejo  uno de esos planetas

de rojos rocíos

de cicatrices de ocasos

de tesoros de rubores perdidos

en mejillas de niña…

Camino Cameros Carmen

no aguanta más

la embriaguez

de su aroma de seda…

y  se lo devora

aún vivo

         ©Rubén Lapuente

          Lardero. La Rioja

 a Pili Vallejo

4 comentarios

Julio G. Alonso -

Cuando lo cotidiano se nos presenta así de extraordinario; cuando lo pequeño podemos verlo así de grande, entonces sabemos que pisamos los lindes de la poesía de Rubén Lapuente.

Estoy interesado en tu libro de poemas Días de quimio y rosas, aunque mi trueque sea más prosaico y monetario.

Con un abrazo. Salud.

Claudia y Maria Amor -

¡Qué bonito! Es una maravilla leer tus poemas, mucho más conoceros y hacer esos pequeños "trueques". Que sigamos asi siempre,¡sois una pareja estupenda!

Zeltia -

Esos melocotones a esta hora de la mañana, traspasan la pantalla con el olor!

(Espero el libro!)

Joselu -

Oh, me has llevado a desear comerme uno de esos "planetas de rojos rocíos". ¡Qué metáforas más eficaces y hermosas! Yo no escribo poesía, pero si alguna vez he perpetrado un poema que guardo decididamente en un baúl con llave, no soy capaz de crear metáforas. Ortega venía a decir de la poesía de su tiempo, que la metáfora era el alma de la nueva poesía de los años veinte. En tu poema hay una historia sobre la qumiio que no sé si soy capaz de entender. Tal vez Pili sí lo haga, pero yo no. Pero detrás de tu historia, de la anécdota, refulgen interesantes imágenes poéticas que recrean los melocotones "cicatrices de ocasos de rubores perdidos en mejillas de niña". Evohé, he ahí la poesía: pura imagen, metáfora real y eficaz. Y al final se lo come, como yo desearía comérmelo también. Un cordial saludo.