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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008.

EL ENCANTADOR

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                                   a Cesar Millán

Lo dulce, lo salado,       

lo amarillo,

saliva su boca

de un agua lenta,

espesa,

que hace pompas en los labios

y cae en hilachas,

sin premura.

En la bolsa transparente,

encerrados,

el deseo se le atenúa.

Y sobre la balanza,

la delicia encuentra

su armónico,

y su desencanto:

si no hubiese un guarismo,

un metal, la manigua de caprichos

ocultaría su anhelo enfermo.

 

Como si fuese su propia bestia,

cuando baje la marea de su boca,

sosegados los sentidos,

desanudará la bolsa amarilla.

 

Caudillo de sí mismo,

fortalecido,

rozará su mano

la tapa del último best-seller

sobre la mesa:

 

“El encantador de hombres”

                     Rubén Lapuente

 

CRONOLOGÍA DEL DOLOR

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octubre

esa fogata que nace de repente

ese timbre atascado dentro de la lengua

 

octubre noviembre

esa diminuta isla de dolor

esa quemazón equivocada de la muerte

esa herida centelleante entre las fauces

 

octubre noviembre diciembre

ese incesante biplano

surcando el cielo de la boca

de la frente  del sueño

de lo cotidiano

 

octubre  noviembre  diciembre   enero

rápido  el escalpelo  el escalpelo

que taje un adarme del faro

de luz emponzoñado

que no beba de la raíz todavía

rebana   rebaña   apura

la niña ciénaga del dolor!

 

¿oyes?  ¿oyes el páramo?

 

                          

                                      Rubén Lapuente

16/09/2008 06:41 rubenlapuente #. HERIDAS No hay comentarios. Comentar.

EL BIG BANG

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Lo hemos llamado universo.

Quien lo deja que toque el suelo

lo mancilla.

Y pierde.

Y lo pena.

Lo avienta el soplo de mi hijo.

Yo le pinto dos  ojos

cercanos y una narizota

que al inflarlo

se van  separando

más y más

huyendo  por la gran curva

como un rebaño de soles

y planetas.

 

Lo lanzamos al aire.

¡Cuidado que vamos ahí dentro!

Ni el mejor portero llega

como nosotros:

con la coronilla

con las yemas de los dedos

con el trasero

con la punta del dedo gordo

del pie izquierdo.

 

Siempre rompemos  

algo en el juego

pero qué casualidad

de lo que los dos negamos:

Hoy,

ese jarrón de flores eternas

triste funámbulo

sobre el anaquel  vencido.

 

Y el universo,

en un despiste,

bota y rebota en el suelo.

!Papá has perdido!

 

Frente a mí

suspendo el universo

por su rabillo.

Mi verdugo se desternilla

acercándome el brillo

del alfiler a mi rostro.

 

Yo aprieto los ojos,

los dientes, el cabello...

mientras otro cosmos

se eleva entre los labios

de mi hijo.

                   Rubén Lapuente

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