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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

LA VOZ DEL SUEÑO

LA VOZ DEL SUEÑO

La oigo respirar…

Si no durmiera a mi lado

por esa voz del sueño

que no se parece

a la que yo atesoro

no la reconocería.

 

Por momentos

alienta suspiros de niña.

En otros inspira

roces de viento

en las zarzas.

Luego imperceptible

su aliento calla

como si

soñara sueños

del silencio…

Y al no oírla

Tira de mí

el vértigo

de cuando un día

cuál antes

en el lecho

será un hueco

insoportable

 

Y la despierto

con la voz

ronca

del sueño fingido.

 

Desvelada

se vuelve hacía mí…

 

¡Y no me mueve!

 

    ©Rubén Lapuente

ZAPATILLAS EN LOS CABLES ("SCHOEFITI")

ZAPATILLAS EN LOS CABLES ("SCHOEFITI")

Si buscas una razón la hay

Es una metáfora de la vida

¿No es hermoso?

¿Que te parece necio?

Espera  escucha:

 

Todavía hay gente

que bajo ese cielo

de suelas y cordones

rastrea miradas perdidas

o al nuevo trencilla del barrio

o sangre púrpura en la brea

¡Como si los bandidos

facilitaran las pesquisas

a la policía!

 

Los cables de la luz

del teléfono

que muerde el viento

sostendrán la noche

las palabras  

el desahogo

pero si fueron cicatrices del aire

tendederos sin vida

trenzados horizontes sin paraje

fue sólo hasta que una madrugada

alguien los lazó

con sus viejas zapatillas

¿Cabe mejor ocaso

a quien abrió contigo veredas?

 

Luego una pareja

enganchó a los hilos

el  esplendor de la primera entrega

Otra prendió su suerte

al tumbo del antojo del viento

Una pandilla llevó a la cimera

la última noche de un mancebo

Otro dejó meciéndose

el sueño de un amigo

que aún no ha abierto los ojos

 

Y sólo verás zapatillas

colgadas de las venas del progreso

Las quitarán

Me las quitará

un edil sin un adarme de lirismo

Pero volarán otras y otras

y otras…

Si buscas una razón la hay

Es una metáfora de la vida

 

¿No es hermoso?

 

                   ©Rubén Lapuente

LA MANO DE NIEVE

LA MANO DE NIEVE

Nevaba

por una ventana

de la escuela

sin memoria

 

En el patio

corría perseguido

por dos breves huellas

que la nieve

me destapaba

 

Mirado y cegado

por aquel resplandor

metí la mano

en la blancura

y escarbé la veta

de luz

 

En la bicicleta

llevaba la dulce pala de la orilla

y hacía sonar

la bocina

sin cesar

para que todo saliera

a recibirme

 

Y junto al río fui

el hondero de la nieve

la gruta fugaz de un cuento

el feliz náufrago oculto

el parlanchín con lo dormido

 

Y extenuado

me tendí

sobre la gélida fragua de luz.

Sin fuerzas

me eché

sobre el tesoro puro de lo eterno

sin una pizca más de niñez

que arrancarme

   

Tuve que empezar a oír

lejanas y largas voces

para que todo mi cuerpo

tiritara.

                       ©Rubén Lapuente

 

al amanecer los niños montaron en sus triciclos

y nunca regresaron (L.M.Panero)

DETRÁS DE ELLA

DETRÁS DE ELLA

Voy detrás de ella.

De un vaivén olvidado.

La veo como la ven los otros.

Como veía adolescente

su cuerpo por los soportales.

El mismo gesto de acomodarse el pelo.

La misma transparencia que desplaza su silueta.

¿Lo que amo son sus formas?

La sigo para que no se me acabe su cuerpo.

Para volver a dibujarla

sobre el esbozo de ayer.

Ánfora que se cimbrea

cruzando esquinas, gentes, luces …

Se para en un escaparate.

Vive el hallazgo, la sorpresa:

El vestido quizá ya interrogado.

Creo que amo su manera, su aire.

 

Al girarse ella de pronto

casi no me da tiempo

a darme la media vuelta.

Me estará ahora viendo caminar

delante entre la gente.

Gritará mi nombre.

¿Qué haces aquí? me dirá.

Siento sus ojos a mi espalda.

Los pasos de sus tacones…

Alargo un poco la zancada.

Tenso el cuerpo

esperando su voz…

 

¿Pero porqué no me llama?

 

             ©Rubén Lapuente

Poema incluido en el libro “Memoria y euforia”de la Editorial Hipálage

RECUERDOS DE IDA Y VUELTA

RECUERDOS DE IDA Y VUELTA

Tengo que estar solo

muy solo

Y cerrar los párpados

con los ojos abiertos

 

Hay otro yo en mi interior

que sabe

que no existe el olvido

que nada se puede

despegar del álbum

y me lleva de recuerdos

con pasaje

de ida y retorno

 

Del halda

que mojaba de mi madre

a la rosa

que corona la piedra

que hollaron mis dedos

 

De mi piel

que hozaba la tierra

rodando canicas

a mi hijo

tirado en la alfombra

mercenario en el universo

de una caja de sueños

 

De la trinchera

donde un muchacho

que fue mi padre

disparaba sólo al azul del cielo

al instante

en el que secuestrado

por galones y cruces

me daban la voz de fuego

ante una diana

a la que yo ponía rostro

 

Del miedo

a no saber morirme

a pensar

que un instante antes

le estaría dando vueltas

a esos versos

 

Tengo que estar solo

muy solo

Y cerrar los párpados

con los ojos abiertos

 

                     ©Rubén Lapuente

LA SOMBRA DEL HAYA

LA SOMBRA DEL HAYA

mi pino enfermo mi haya ganando cielo

Tiré de la raíz

como de un hilo de agua

como si desvistiera

a mi hijo dormido

El haya

Lo veré desde el albor

Frente a mi casa

Junto a mi pobre pino descarnado

que ya se rinde de la vida

(¿Cómo puede pesarme tanto

 una sombra enferma?)

 

Un haya niña

Y al sur

Hoyuelo de mis diez uñas de tierra

Y frente a mi ventana

Hojitas hambrientas de luz

soñando darme penumbras

Haya que atravesarán

dulces rayos de sol de inviernos

Ruina

y naciente esplendor

mirándose

Relevo cruel en la altura

(¿Cuándo sabré que ha muerto?)

 

Pero el vano de su tiempo

no se cruzará con el mío

Mi hijo riega ahora

la sombra del haya

Moviéndose  

De perfil

Le reconozco memorias

cercanas

otras ya idas

¿Quién duda que mi perfume

no se baña en el estanque

de su sangre?

 

El haya

El tiempo

No llegaré a su cielo

Mi hijo ahora se asoma

tras los cristales…

 

¡mi recuerdo

en dulce sombra

de mañana!

 

©Rubén Lapuente

(El Rasillo de Cameros)

LA JAURÍA

LA JAURÍA

Por encima de los sueños

del roce de la vida

a la grupa de este cóndor de acero

todo se vuelve gélido

hermoso

 

Es la altura

que esplende la belleza

que suaviza las siluetas

en ese momento

de embriaguez

en el entresueño

en el que la luna

huye de las ventanas

la madrugada se insinúa

como la de la mujer rendida

que te entreabre

tenue su lecho

y la miríada de luces

se apaga abajo

atrapada en mi puño

trampero de luciérnagas

 

Me perdería ahora

con las alas puras del sueño

Creerme que sólo arriesgo la vida

¡Ser una mariposa en la mar!

 

El preludio

es el eco de un ladrido

que me abrocha el cinturón

Cuelgo los sueños

del perchero de las nubes

me aprieto el nudo de la corbata

y ensayo una sonrisa

antes de que venga a buscarme

la jauría

 

©Rubén Lapuente

 Foto de Sonia Jazmín Sánchez Orozco

  Mil palabras menos

LA FIEBRE

LA FIEBRE

Hoy ha caído enferma:

La fiebre

Ese incendio

nuestro en la sangre

que se apaga a ciegas

Le he puesto

el viejo mercurio

en la axila

y al leérselo

mientras lo agitaba

acurrucada

se ha dado

la media vuelta

 

En brazos la he llevado

a la bañera

y por primera vez

me doy cuenta

que no la desnudo

para el amor

por primera vez

aunque

sólo sea

por una mano

posándose

en la hoguera de su frente

soy su muleta

 

Me mira

-oh mujer que aún me idealiza-

creyendo

que no me ofrece nada

y no sabe que también

me gusta verla así

abandonada a mí

débil  y joven

trapo hermoso

 

Y la abrigo

para el temblor del sueño

entre las sábanas

que ahora la fiebre

empapa de tibieza

de pequeños

tesoros de ternura

nueva…

               ©Rubén Lapuente