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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

ETERNIDADES

ETERNIDADES

Una tarde leí unos versos

de Eternidades

que me acompañan siempre:

“¡No corras, ve despacio,

que adonde tienes  que ir es a ti solo!”

 

¡Y qué fácil lo encuentro todo

si lo busco dentro de mí!:

¡Viajero solo por la travesía de lo que soy!

 

Y este corazón mío

antesala de sentimientos

ya no es una cita de venas

Si soy el primero en oírle

seré el primero en atrapar

su campanada de alborozo

o de cruel herida de vida

¡Y estoy alerta!

Que no se me escape la belleza

que comienzan mis dedos

recogiéndole el cabello

por detrás

de la oreja

muy despacio

mientras la hablo

mientras

me mira

porque

de pronto

como un milagro

le brota una lumbre de luz de diamante

en los ojos

Ni la de las cabriolas

de una sucia hoja de papel

a merced del viento

que si dobla una esquina

temo

un instante

por ella.

 

Como un cazador

de lo pasajero

eterno

soy

¡Sublime siempre conmigo!

¡Viajero solo

por la travesía de lo que soy!

    

                             ©Rubén Lapuente

                 Foto : Leyre o la luz del diamante

ODA A MIS VIEJAS BOTAS

ODA A MIS VIEJAS BOTAS

Para patear el monte

me regaló Carmiña

un par de botas de piel de serraje

Quiso el azar

que el de la vieja lezna

soñara el troquel  

de su zapato

en el espejo de cada grada de mis dedos

de los altibajos de mi empeine

de mi mismo frágil calcañar

Y por partida doble

 

Y mis pies

encontraron

su horma de gala:

un par de pezuñas de corzo

Y cada sábado

un nudo

de pajarita

en los cordones

corona

y da

la palmada de salida a mis botas

 

Supe enseguida

que sabrían tañer

baladas de otoño

sobre la hojarasca

Que si entraban

en el abra del río

o en la dulce tormenta

lucirían su capucha de limo

y de lluvia

 

A la culebra

como un desafiante alfanje alzado

le enseña  

el filo curvado

de la punta   

o la suela cruel

de asfixiante almohada  

de homicida

si se pone avizora

 

Y me contiene

las zarzas

mientras mi mano aparta

la suave enramada

de las hayas

Y dentro

de su cerrado

cielo negro

mis pies son tan libres

como la misma

veloz sombra del azor

sobre el agua

silenciosa

del embalse

 

Podría tirarlas

ahora ya viejas

olvidarme de ellas mañana

pero no se merecen

un contenedor

Las meteré

en una caja de cartón

como algunos recuerdos

como los zapatos

de quién me lo dio todo

y que si entreveo

ahora

sus pasos

me siguen

por toda

la casa

 

Y para que

las respeten

dejaré un renglón escrito

sobre la caja cerrada:

Que se ajaron antes que yo

Que abrimos  veredas

juntos

        ©Rubén Lapuente

        (El Rasillo de Cameros)

MARIONETAS

MARIONETAS

Sorteando el tinglado

el teatrillo de la plaza

me alcanzó

un relámpago

de algarabía

Eran los inocentes gritos

acallando

añagazas de bruja

Alertando

de emboscadas

de peligros

al despistado héroe

a su novia pura

Demoré el paso

para quedarme

en el rumor de la estaca

resonando

en la malvada cabeza

de trapo

Y me volví

para volverme  a ver

en el recuerdo

sentado en el suelo

ligado

por la maroma de otros brazos niños

entrando  en la fábula

sin miramientos

completo

con las mismas muecas

de tirria

de apego

de desprecio

de alerta

de miedo

de júbilo

que las que veo ahora

Todos los sentimientos

allí juntos

en aquel teatrillo de títeres

en ese tablado de las emociones

que quizás me sirvió

después

para olvidarme

de mi mismo

en la penumbra de un cine

en la soledad de unos versos

en la agreste belleza que me rodea

o frente al deseo de un cuerpo amado

y  para ser

no como un niño

sino aquel mismo

que salía de la tramoya

como un limpio río risueño

colmado

de entregarse

a la hermosa mentira

de la vida

                    ©Rubén Lapuente

                    (Glorieta del Doctor Zubía

                     Logroño. La Rioja)

La chica de la tienda de golosinas

La chica de la tienda de golosinas

                                  a las trabajadoras de El Ángel

 Como una boca

que enseñara

su dulce paladar

sube la verja de la tienda

a toda la barriada

 

Antes

ha espantado el vaho

del frío

en la harina

Ha rebosado

de mil y una delicia

cada cubeta

Ha dejado escapar

el perfume

del caliente hechizo de lo recién

horneado

 

Y espera de pie la marea

de una avenida

 

Aquí compro yo el pan

los caprichos

y avanzando en la fila

miro a la joven

y bella

dependienta

que pesa en una oculta balanza

los dulces sueños

de la niñez

de muchos

Que en aljabas de papel

embolsa

barras de pan

como flechas de amor

Que como adalid del barrio

en ese cuento

de ladrones y policías

que siempre llegan tarde

registra los bolsillos

a niños angelicales

o a elegantes caballeros

o a los de señoras de alta cuna

por un escondido tic

de abanico flamenco

que les descubre

en las manos

 

Y la veo siempre

como con un tesoro

dulce en el regazo

como el mascarón de proa de la tienda

vencedora  de los embates

de las olas del mar de azúcar

a veces amargo de los días…

 

Avanzando en la fila

al anochecer

ha sostenido ya tantas miradas

que cuando

me toca a mi

ya todos los caminos

todos los atajos

a sus ojos

los tiene ya hollados

 

De pronto

de la calle

como un trueno en el sueño

oigo un viril silbido

que la despierta

que la enciende

Entonces

llevándose

la última gominola

a la boca

de un tirón

baja la verja de la tienda…

 

Y es en ese mismo dulce instante

cuando ella

comienza a vivir

         ©Rubén Lapuente

Foto : Leyre :la chica de la tienda

de golosinas de el ángel de Gran Vía

 

CROTOREO

CROTOREO

Por la ruta

tendida

por la memoria

del viento 

o por las estrellas

sobre

la copa de los árboles

de los tejados

de la última hermosa noche en la torre:

son las cigüeñas

que vienen del cinturón del hambre:

del largo sahel

africano:

de la escasez

 

Y como aviones

en escuadrilla

cruzan la embocadura

del mar

hacia otro planeta

 

 Muchas vienen

aquí

a buscarse la vida

Tienen

los sotos del Ebro

El río Alhama

Un vertedero cerca

Y una  tierra

a la que siguen

y limpian

tras la labor

de los aperos

Y sobre la techumbre

de la Colegiata

de San Miguel

de Alfaro

han levantado

una enorme colonia

Y la gente

esta orgullosa

de acogerlas

De soportar el ruido

del entrechocar

de sus picos:

el crotoreo

o como dicen

aquí

de oírlas majar los ajos

Y hasta la misma campana de bronce

 se ha herido la voz

 

Desde el mirador de las cigüeñas

las contemplo

sordas a la llamada

de los tambores de África

Ya no migran

Su alado cayuco  

vara feliz

entre las olas

de las tejas

                       ©Rubén Lapuente

                                                                  

Foto : colonia de cigüeñas en la Iglesia San Miguel de Alfaro

Más de cien nidos hace que al caer la tarde

aparezcan desde todas las direcciones

y sobre el cúmulo de ramas descienden

con  precisión de acróbata: Inolvidable.

 

Crotorar de la cigüeña en Alfaro(La Rioja)

ODA A LAS BARRACAS

ODA A LAS BARRACAS

Hoy es la fiesta amor mío

Venga!        

Vamos!

Que han descargado ya los sueños

Que vivir del ayer

es empezar a verse morir

despacio

 

Iremos primero

a los fuegos en el río

Yo apoyado en el tronco de un haya

haciéndose de oro

recostada sobre mí

aturdida

entre el estampido de un bello torrente

de fugaces luces

y mi boca      deshojando

tu lóbulo rendido 

sumiso

 

Por un aroma de buñuelos

de nubes de algodón rosa dulce

de manzanas de piel de caramelo

entraremos luego

a las siempre eternas barracas

 

Un carrusel de caballitos de madera

despertará a ese niño antiguo

que en cada vuelta

regresaba feliz 

de  volver al principio

del mismo sueño

 

Subiremos a la noria

temerosos de la altura        

del vértigo

Bajaremos luego

como echados de nosotros 

livianos

como aturdidos pájaros

 

En los autos de choque

en los que luchan

todos contra todos

pero nadie contra nadie

alguien nos señalará como enamorados

y pondremos pies en polvorosa

trazando en la pista

fugitivos

e infinitos

locos

ochos

 

En las casetas de tiro

derribaré muñecos

partiré en dos mil palillos

traspasaré el centro de todas las dianas

como si flechara tu corazón

Y todo

por un oso de peluche gigante

que alguna noche 

me robará  tu pecho

 

Venga !        

Vamos amor mío!

Que vivir del ayer

es empezar  a verse morir despacio

Que las barracas  son flor de un día

Que hay un mago

que de la nada  las hace aparecer 

¿las oyes?

Y que en un abrir y cerrar de ojos     

se las lleva

 

                      ©Rubén Lapuente

SIN AIRE

SIN AIRE

¡Cómo sentía

la última luz

de la tarde!

Arrimado

a ese abanico de dulces radios

de sol

lucía toda mi piel

Me oía la respiración

como algo

que se sucede

inevitable

Como algo

que no me pertenecía

Aspiré

un sorbo de ese aire

de esa tarde

y la corté en mi boca

(uno   dos …)

Desde mi pequeño

oscuro mirador

veía

esa pulpa

de vida

desasosegada

su engendro creciendo

su loco braceo

el clamor de pie

su estertor

(sesenta   sesenta  y uno…)

el miedo

lo quebradizo de todo

mi resuello!

           ©Rubén Lapuente

 

foto  M. Gallego

contener la respiración era más

que un juego de niños

PRIMEROS PASOS

PRIMEROS PASOS

Llegaba a casa

herido de oficina

Tarde

al último compás

de su breve pie

No sé en qué hora

se atrevió  

con la sima de una llanura

No sé cómo apareció

plantado frente a la puerta

tirando de la cartera

de mis papeles

como de una carreta

rota

Su manecita

me llevaba

me traía

por los rincones

de sus madrigueras

despertando

la jerga de las cosas

Me enseñó

el lenguaje de los pájaros

Cómo se avienta a los bichos

Cómo de una pelusa

sacaba el oro

de su pelo

Y se enroscaba

en las ramas de mi cuerpo

como la más bella

y larga cola de ardilla

Y mientras

el haz de su risa

se perdía en mi mismo

Mientras me miraba

como si me mirara el mar

cansado

dejaba caer sobre mi pecho

su fardel de vida y sueño

 

Y toda mi niñez  

retornaba

                     ©Rubén Lapuente

 

       Con el hijo se revive la niñez que no se recuerda

       Que no se te pase dos veces