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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

CARMÍN

CARMÍN

Date grana

Date carmín

Déjamelo

de montura de los vasos

En la luna del armario

a la altura de mi boca

o de mi bálano

¡quiero verlo!

 

A la noche

en la boca

Oh guerra de amor

¡Date luz de cera de rubí!

Y píntame ya

pincel de tus labios

 

¡Que quiero piel de carmín!

¡Que quiero sangre de besos!

 

Y al irte

de madrugada

clávamelo tembloroso

en mi espalda

dulce  abierto

 y oscuro

                      ©Rubén Lapuente

TRAPECISTA

TRAPECISTA

En el talco

enjuga sus manos

de sudor

del sueño

de caer a la arena

 

En la mitad del vacío

de su balanceo

se suelta

Y vuela

Y no hay nada ni nadie todavía

Aún las manos del otro

no están

Vienen

Están llegando

La emoción del alivio

vuelve a soltarle

Y otra vez vuela

Pero el trapecio solo

no ha llegado aún

Todavía está

viniendo

Se pierde y se encuentra…

 

Abajo  

de perfil de los labios

gemelas palmas

se juntan

un momento

apretadas

en el redoble último

Y le asoma el esplendor

de la belleza íntima

La misma que la de aquellos

primeros pasos

vacilantes 

sobre la baranda

del portal

o sobre la cimera del muro

cuando un dios

le avellanaba

la tarde  

de luz en su luz

 

Camino del carromato

Nimbado de aplausos

Sabe que su travesía

es un círculo

Que por arriesgar la vida

no la vivirá nunca

Que para que fragüe

el hechizo

no debe abandonarse

Que para reinar

dentro de sí mismo

debe enlazar  

noche tras noche

el eterno sueño inquieto

 de tropezarse

en el aire

                  ©Rubén Lapuente

HABITACIÓN 229

HABITACIÓN 229

De lo que vivía

como si fuera un sueño

se está despertando

Maleada niña me han traído

y bajo un cielo

que me descubre

que no todo empieza

y acaba en la piel

que por detrás

hay un frágil piélago palpitante

de asombrosa filigrana

que ha forjado

hasta este gesto azorado

de ahora

de sus párpados

queriendo torpes

echar a volar

desadormeciéndola

 

Y bajando a ese lagar

que me descubre

al verla

¿Quién me explica

que un trocito de uno

se vuelva tan avieso

se subleve contra sí mismo?

Luego viene la ciencia

que aquí  lanza

un arpón como un pescador

para ensartarlo

y segarle luego la locura

Que sacrifica

un ganglio centinela

mejor le llamo soldado fiel

Que se bebe el primer veneno

del sucio hontanar  por ti

 

Ahora que se está despertando

mejor no ahondar en la vida

Subo del lagar de su pecho vivo

y bajo con lo único que traspasa la piel

los besos

                          ©Rubén Lapuente

CURARE

CURARE

A nuestra casa

ha llamado el dolor

Ese maldito arquero ciego

Desde su aspillera

nos ha lanzado al azar

una flecha en curare

embebida

Y se ha clavado

certera

dentro de la alcazaba

dulce

de su carne

donde reinaba

el silencio

adonde le llegaba

la intima

luz herida

de atardecer

 

Mientras se compra

las zapatillas y la bata

para el decoro

de la torpeza

me dice que no quiere

hacerse a la idea

de lo que le viene

Que si lo vive

como si fuera un sueño

es para no hacernos

sufrir

 

Como ahora

se me quiebra

la mina de los lapiceros

como echo las redes

de mi barco de papel

cuadriculado

en aguas turbias de versos

temblorosos

mejor

le hago una señal

un doblez en la esquina

a esta última hoja

de mi cuaderno de poemas

y ligero

despliego  las velas

del tiempo de los besos

rumbo a la dársena

de su corazón                 

               ©Rubén Lapuente

BÍGAROS

BÍGAROS

Verle así

Manejado

Lapidado

Jirón de otro jirón de su carne

que desde unas cuencas

anochecidas

mira

duele mucho

 

Si mal rival es la muerte:

Ciega lombriz devorando

la frescura

Perjurio de la vida

Sicario fanal de uno mismo

que vuelve buitre

al ruiseñor

de las venas

mucho peor

es agotarle

de hacerle

vivir

 

¿Para convertirse

en una iguana

clareando

su perfil

deforme

monstruoso

entre los débiles librillos

de vida

que aún le cuelga

tanta lucha inútil

tanto sufrimiento?

 

Añorar poder ser

como los bígaros

que se meten dentro

de su concha

dentro de su sombra

                            ©Rubén Lapuente

SANDALIAS

SANDALIAS

Leve

Espartana

Dulce

Sonrisa del pie

Bajo los visos de la colcha

como una fresca

sombra mira

Espera como los trinos el alba

Y de trabilla

que así

se abraza al pie

enfermo

de galeras

y guaridas

 

Ojiva mirada

Lázaro de estío

De uñas ariscas

como astas

a estas diez sonrisas

de gajos

de luna rosa

que asoman

 

Como rueda

de carreta

de los caminos

saca acordes de las guijas

¿Pisa o besa los tréboles?

Me trae siega de tierra

Y empeine

Y dedos

Y planta

Su aliño de dulzura

Oh manjar de mantel

de caricias de pie desnudo

bajo la mesa!

 

Mis dos alas negras

como rotas

que a ras vuelan

llevando lo que quiso ser

desde niño

mariposa o manzana

                              ©Rubén Lapuente

      al pie desde su niño

     Foto: mis sandalias

EL BIOMBO

EL BIOMBO

Nos hemos comprado

un biombo:

El último cerrojo

de nuestro dormitorio

Y le ha dado

un aire

como de suite de saloon del oeste

desvergonzado

 

En una de sus hojas

descansan

mis pantalones

Vivaquea

de una esquina

mi camisa

Si fuera un cowboy

colgaría también

el sombrero de ala ancha

las botas con espuelas con estrellas

y  la cartuchera

con la culata

plateada

de mi revólver

asomándose

como una víbora

 

Luego entra ella

por un lado y

ale hop

planta

su sostén en el medio

como si luego fuera a enjabonarse

en una

de esas bañeras

con patas

de garras de bronce

de leona

Tiene allí en lo alto

algo de triángulo

celestial

Una prenda

que si le oigo su pequeña tralla

me evoca

dos proas por la casa

dos lebreles sin bozal

dos turgencias…

oh “La gauche divine  et á droite aussi…”   

que si duermes 

toda la noche

sobre ellas

olvidas

los sueños

amaneces

sin

memoria

 

 Luego cuelga la falda y

ale hop

aparece

por el otro lado

la misma

pero oh

qué distinta

 

Viendo todo eso

en tu cumbre

biombo

Sólo nos queda

apagar los móviles…

Y encima

con

tarde

de

lluvia!

                      ©Rubén Lapuente

                      (El Rasillo de Cameros)

 

Foto: mi biombo

MI MANO NIÑA

MI MANO NIÑA

Ahora habría podido llamarme

Oh el haber estado bebiendo

de la misma sangre en el mismo vientre

Llegaba del colegio

 y subido a mis libros

 tirando de la borda de mimbre

le veía los huesecillos

de pájaro al trasluz

Entre mantillas

azulada la piel

parecía

un zafiro

Una princesita añil

 

¿Cómo iba a saber yo que lo vivo

también deja de moverse?

Aquel frio calambre

que me dio su cuerpo

se me entrañó en la mano:

La única que recuerda

Pero no  no  no hay dolor

¿La olvidé quizás por mirar

 desde la angustia el trajín

de la vida que todo lo aleja

que todo lo agua?

Si no la pienso se me morirá

Hoy habría podido llamarme

¿Por qué no dicharachera?:

Poetilla hermano si quieres

un halago mío en tu cuaderno

ve sacando la cartera

o culta: Oh qué poemas Rubén

he leído tan inquietantes de Silvia Plath…

 

 Ahora nos habría atrapado

toda la miel del ámbar del tiempo

En un estanque seriamos dos hojas

En una maroma dos rizadas hebras

 Oh pero no no  no hay dolor

Ahora  que crece en la palma de mi mano

 un día se me pondrá de pie

 ¿Eres tú?  Asomándose sonriendo

por sobre la orilla de mi sueño

                               ©Rubén Lapuente