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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

AL OLOR DEL CAFÉ

AL OLOR DEL CAFÉ

Cada mañana

antes de entrar

en el agua

pongo al fuego la vieja cafetera

de aluminio

Y yo no sé

de dónde saca tanto olor

que me coge

allende el espejo

silbando

ya

al son

de su bufido

 

¿De dónde vienes

tan íntimo

como un beso

aroma?

¿De pisar en el lagar la negra noche?

¿De orear

las sábanas mojadas

de pubis trigueños  

vienes?

¿Del otoño en las hayas?

¿De los ojos azabache de Teresa?

¿Es verdad que el ocaso

se va a dormir

como Marilyn

con una gota

de tu esencia

marrón canela la llamamos?

 

 Me hueles

a aquella barca

en el embalse

con la bancada rota

A madre en el balcón

soplándose los besos

¿No era aire tostado

de la cocina?

A una tarde

de lluvia

girando lenta del asa la taza

esperando

el desamor

 

Cualquier día

en cualquier terraza

la vida

se sentará a mi lado

coincidirá conmigo

¿Y quedará algo más

que una embriagadora

brisa morena?

     

Cuando me siento

a la mesa

disfruto

viéndola beberse ese negro cuerpo

que le pongo al fuego

cada mañana

mientras

éste lirico tonto de quimeras

se desayuna

una dulce

y triste manzana

-costumbres-

ah  pero con aroma

de café

                   ©Rubén Lapuente

LA BATALLA DEL VINO

LA BATALLA DEL VINO

Al amanecer

del día de San Pedro

por los riscos de Bilibio

camino Haro

allí donde el río Ebro

se revuelve bravío

hay una batalla

que en lugar de sangre

se

derrama

vino

 

Para esta liza

todos se hacen soldados:

Jarreros

De pueblos vecinos

También mercenarios

Y tú mismo si vienes

tienes un sitio

 

De guerrera

basta con una vieja

camisa blanca

y  pañuelo rojo

al cuello

De aljaba

un caldero

o una bota

o  una botella

o una pistola de plástico 

De munición reparten

el fruto de la vid

De banda de guerra

ya hay una charanga

que ameniza

el tiroteo

 

Y en son de paz

camino Haro

a quemarropa 

o tendiéndose celadas

pelean

todos contra todos

en un fuego cruzado

tiñéndose las ropas

la piel

los cabellos

de acuarelas moradas

de vino

 

Todo un pueblo

volviéndose niño

frente a este paisaje

de viñedos 

infinitos

de La Rioja

que nos da tanto

que nos ha forjado

 

Empaparse de vino  

como tú de luna llena

o del olor de tu hembra

o el de tu hombre

Y sentirlo

Y guardarlo  

Y velarlo

como oro puro en paño

 

El día de San Pedro 

si pasas por los riscos

de Bilibio

camino Haro

deja que te hieran

alegremente

¡Y muda en los rubores

del vino!

                    ©Rubén Lapuente

                        ( Haro.La Rioja)

La batalla del vino

EL REY DE LA ORILLA DEL MAR

EL REY DE LA ORILLA DEL MAR

Para conocer el mar

miro a mi hijo

El niño rey de la orilla

El único capaz de vaciarlo

en un hoyito

Le veo a la carrera

bordeando

los pétalos de espuma 

de cada ola

huyendo

de esa suave lengua de agua

que siempre 

le zancadillea

 

El niño rey de la nadería

pellizcando

lo que el mar le regala:

esa vega de luz

de escamas de plata

o en la rosaleda

de nácar de la arena

esa concha  

que coge

la mira

la cierra en el puño prieta

y ya no la suelta

hasta que

en el bajío

del sueño

alguien

se la roba

 

Y embelesado él

siento como que el mar

le arrebata su pequeña memoria  

Y me vagabundea

Si se me perdiera ahora

 lo encontraría

en un instante

o borracho de arena en la orilla

o de pie en jarras

desafiando

las tarascadas

de las olas

o ensimismado

lírico entre las dunas

dejando escapársele

por entre los dedos

su puñado

de dorada

arena

 

Cuando ya le da la espalda la tarde

y me lo llevo

enarbolado

envejecido de sol y de playa

me vuelvo a esa luz

de esquirlas de acero

que el mar

me desnuda…

 

Mañana  mi hijo

se despertará

como la mar

¡qué envidia!

 naciendo

todavía                          

                        ©Rubén Lapuente

                           (Peñiscola)

De cómo iba tranquila la muerte

De cómo iba tranquila la muerte

E iba tranquila la muerte con su serón

de esparto al hombro; minuciosa

rasguñaba sutil la sombra de los cuerpos

al correr el sudario,

retornándolos a la oscura antesala

del antes del nacer, a las puertas

de aquel dulce vientre de terciopelo;

y no se le tenía temor

porque más allá del miedo no había nada;

dichosos de haber sido elegidos por el azar,

de poder haberle robado a la eternidad

ese transigido pequeño tesoro de la existencia:

se avenían a ser una mirada en el tiempo;

y ni existía la pesadumbre  

porque en lo que se subía un peldaño del día

y al tiempo que otro puñado de corazones

surcaba el fugitivo dédalo,

el ayer se borraba tan fácil

como si desempañaran el vidrio;

y nunca, nunca, nadie antes de morir

se sentía muerto:

seguían ocupados mientras se apagaban,

mientras esperaban que llegara tranquila

la muerte con su serón de esparto…

                                             ©Rubén Lapuente

MOLINOS DE VIENTO

MOLINOS DE VIENTO

 

Por detrás de las hélices bajaba el sol lanzando sus andanadas de luz; a más viento, los élitros giraban más deprisa, cribando los hangares de hebras de lumbre en miríadas de escuadrones que ametrallaban los tejados, las ventanas, las paredes;…de  tanta centella de oro viejo que nos cegaba volvíamos las espaldas al crepúsculo;…y en la brisa de la noche como un inútil Quijote de rodela y lanza en ristre, masculla el hacha del leñador de aceñas de viento:  “toc, toc, toc , ese traqueteo  contra el gigante que se lleva el patio del recreo ,el paisaje de la vida, la futura memoria por gruesos cables como trochas; toc , toc,  toc, por la niñez del corazón golpeando en los fríos filamentos que candentes  sólo lucen olvido”                             

 ©Rubén Lapuente

 

Si aprendes a volver la cabeza. Si no te sangra la memoria. Si cuando el sol está por detrás de los molinos y todo tu pueblo, todo el valle, parpadea con ruido (efecto discoteca) y lo aguantas Si piensas que los extraterrestres están a punto de invadirnos, entonces,  pon un molino de viento en tu vida. ©Rubén Lapuente

BAILE DE SOMBRAS

BAILE DE SOMBRAS

Ha sido una canción

Su chispazo en mi sangre

me ha soltado los pies

me los ha calzado

de un suave vuelo

de hoja muerta

 

Siempre hay un recodo

que no le enseñas

que no le entregas

Y el baile

te arranca

de tu plácido refugio

Y te obliga

Te detalla

Te desenmascara

 

Y la he cogido

tan dulce de la cintura

 

La pequeñez del espacio

nos hace girar

en el remolino

de dos miradas

de dos sonrisas

Imposible escaparse

del acecho

sin tregua

de una boca

de unos ojos

 

De pronto ahí

en la pared

en nuestras sombras

 (¿el envés de la apariencia?)

cómo se siente el peso

de esta larga andadura juntos

El cansancio también

del viejo latido

del eterno amor

 

Si se diera cuenta ahora ella

 podría hasta sumergirse

 en este rio mío

oculto

reflejado en el espejo

tan claro del suyo

(Oh cómo se entrega esta mujer)

por el que me cuelo

hasta donde

ya no puede haber

nada más  

 

Alargo la melodía

en mi garganta

en la última vuelta

que demoro con ella…

 

Y al pararnos

me fijo

cómo dos sombras

en la pared

(¿por qué aún extrañas?)

se amalgaman

                              ©Rubén Lapuente

  

     Foto mi sombra y la de mi mujer

BELLO DOLOR

BELLO DOLOR

Lo estoy viendo nacer

Oh venero del dolor

Casida del llanto

 

Y me mira

Y se me acerca despacio

toda hecha bruma

 

¡Oh! ¡Qué marea!

¡Qué  alud!

¡Qué llaga tan clara!

 

¡Oh! ¡Qué temblor

de sus ojeras de mar

herida!

 

Qué importa

si de amor muerto

gime

¡Oh pulgares míos

descorriendo

sus lágrimas!

 

¡Si me ha elegido a mí

para arrancárselas!

 

Oh rota mujer

sin palabras

que no me conoce

 

En la almohada

de mi pecho

hundida

¡Qué bello dolor

me clava!

                 ©Rubén Lapuente

a A.M.

LOBOS

LOBOS

Siempre lo parirá la sierra

con esa lejana mirada de aviso

de amarga miel

Ha regresado a su refugio de estrellas

con el eterno pecado

de aparecerse

en la garganta de una oveja

¿Cabe esperar otra cosa

de un animal carnicero?

 

¿Quién pone el grito en el cielo?

¿En tu casa dormiría el jilguero

en el cubil del gato?

Ah!  Que los rediles son de viento

Ah!  Que el negocio no da para un pastor

¿Me dices que en aras del beneficio

habría que acabar con el lobo?

 

Viene con  la misericordia

de un decreto sobre sus lomos

que le vuelva a recortar

en el ocaso su silueta

¡Por cuántos caminos le iban dejando

una dulce carnada de muerte!

¡Qué camarillas de bar! ¡Qué estrago hicieron!

Y es que sólo mata por matar el hombre:

El peor animal sobre la tierra

 

 Venía de amamantar un imperio

Y Perraut

Los hermanos Grimm

le hicieron un flaco favor feroz

Y otro lo iba paseando

de sanguinario licántropo

 

¿Sabes que ama a su hembra hasta la muerte?

¿Que son fuertes  nobles  inteligentes?

¿Que su manada es una escuela de vida?

Ya quisiéramos tener los valores del lobo

 

Cuando te pidan tus niños

que les leas un cuento

donde diga  lobo feroz

o que viene el lobo

¿Por qué no te atreves  a cambiarlo?

¿Que tal sonaría  político corrupto

o ruin banquero?

 

Deja al lobo

-le da igual si no hay luna llena-

aullando en la noche

su pureza

               ©Rubén Lapuente

Foto  la mirada del lobo de Miguel A. Domínguez

El lobo como todo animal salvaje tiene el derecho de existir en su estado natural. Este derecho no depende de su utilidad para el Hombre, y deriva del que tienen todos los seres vivos a coexistir con él como parte integrante de los sistemas ecológicos

Ha vuelto el lobo a la sierra riojana, desmitificarlo como animal sanguinario con la leyenda negra y falsa que aún subsiste es una tarea difícil de ganar