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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

ODA A MI GLICINIA

ODA A MI GLICINIA

Ahora la llamo

la niña de mis ojos

Pero

¡Qué de primaveras yermas me dio!

“¿Otro mayo sin florecer?

¿Es que no te encuentra

esta tierra tu acuarela?

¿Ni el temblor de un aroma

gatea por tu savia?

¡Maldita suerte!” - le decía

 

La mimé tanto

para el frío en el invierno

que acolché su jergón

con la melancolía

de sus hojas

de otoño

muertas

 

Y esa estampa

en la pared

Radiografía

de su sueño dormido

la podé

como aguzaría

 un orfebre

el amanecer del diamante

      

Y fue

de vuelta yo de un viaje

Como en un olvido

Cuando la vi preciosa

al fin

recostada

en el lecho de piedra de mi casa

ofreciendo  

sus racimos de flores

como una piel de mujer

meciendo sensual

esa vulva de pétalos

a la codicia

de todo un valle

 

Yo no sabía

impaciente de mí

que para

sobrevivir

necesitaba tiempo para hacerse

tan hermosa

Y hasta hay veces

ahora

que la llamo “bella ramera”

cuando la liba un enjambre de abejas

a la vez

 

Y tengo el olor

de su voz malva

Y oigo ese viejo e íntimo rumor

que la abre

que boga fugitivo

en Todo

que me saca de mi encierro

¿eterno?

glicinia

en su reverso

                            ©Rubén Lapuente

                            El Rasillo de Cameros

        Foto: Mi glicinia

EL GUERNICA

EL GUERNICA

¿Vienes de ver el Guernica de Picasso?

Te acercaste a la pintura como te dije

sin intentar comprenderla  limpio

como si vieras una noche estrellada?

 

¿Te imaginabas que pudiera alguien

dibujar así el horror de la guerra

tal como si rasguñara en el estómago?

¿Sabes que cuando la bombilla se mece

la única coraza de los inocentes

es apretar los dientes cerrando

a la vez los ojos?

¿Cuántos sádicos quedan que aún

piensen que bajo los tejados

sólo habitan alimañas

estrategias para descorazonar

al enemigo?

¿Seguiste el grito de dolor

de la mujer hasta perderlo

por el filo de su lengua?

¿Le viste los ojos convertidos

en laguna de lágrimas?

¿Y los pechos lacios de pronto?

Duele ese dulce rostro dormido

de muerte de su niño en los brazos

¿verdad?

Su naricilla caída del revés…

Y es que todo el lienzo es sufrimiento

 

¿Sentiste al final el desasosiego

de ese enorme alarido en la pared?

 

¿Y al salir a la calle maldijiste

la historia que tenemos?

 

¿Lo hiciste así?

                              ©Rubén Lapuente

 

Foto: fragmento de El Guernica

El Guernica en 3D

COSTALERO

COSTALERO

A hombros

lleva la carga

de calvario

de Jesús el  Nazareno

desclavado

desangrado

con llagas como labios

Yaciente

sobre una sábana

 

 Lleva la pureza

de quien no se engaña

La parábola eterna

de un sublevado

 Amor sin nada a cambio

Justicia con fiel

Lleva la otra mejilla

 

¿Que todo es fingido?

Pon tu oído en el pecho

de un costalero

Entra por las ojivas

de su capirote:

También lleva el fervor

 de su pueblo

Su perfil conmovido

La saeta  

como una puñalada

en la calle

Y su propia vida

la que sabe

que sin sacrificio

sin renuncia

le hará blasfemar

en la muerte

 

Al parar el paso

él

que no cree

 toca esa carne de madera

y la siente

por toda la sangre

                            ©Rubén Lapuente

PEQUEÑA GRAN HERENCIA

PEQUEÑA GRAN HERENCIA

Tan convencida

Tan deprisa

Eligió

su trocito de enser

de su casa

cerrada

ya sin vida

 

Ayer

la arrancamos

con toda su larga raíz

de hierro

hundida

en la dehesa

 

De camino

en cada curva de la carretera

la mano de ella

sobre su costado

era como

un brazo

amigo

sobre la espalda

      

“Ponla ahí bajo la luz de la ventana

que se limpie de penumbras”

 

Al abrirle las gavetas

los botones bostezaron

recobraron la memoria:

“¡Si  todos tienen el rostro de su ropa!

Mira éstos dorados

son de la guerrera de mi padre

Éstos grabados de anclas

son de trencillas

de bocamangas

de  trajes de comuniones

que me contaron

mis hermanos

¡Cómo me devuelve éste de nácar

aquel rosetón de cintas

de mi primera blusa!

¡Mira!

¡Si tiene carcoma!

¡Si parece una luna de noche de madera!

¡Ya me la estás curando!”

 

Oh como la entiendo ahora

Si se ha traído el zumbido

de ese pedaleo de vida  

en la casa

El que trenzaba hebras de luz de sol

cada domingo

¡Y todas las tardes de su madre

sobre hilachas!

       

“Ponla ahí bajo la luz de la ventana

que se limpie de penumbras”

 

Su trocito de enser  

que ahora alegre en silencio

cose

recuerdos

vivos

                      ©Rubén Lapuente

a Carmen

 Foto: Del fondo de la dehesa salmantina nos hemos traído a La Rioja su pequeña gran herencia .Esta máquina de coser Alfa de la Cooperativa de Éibar con más de ochenta años que ahora en su retiro dorado ,coserá sus mejores recuerdos.

De como el Martín Pescador mejoró el tren bala

De como el Martín Pescador mejoró el tren bala

Este arpón azul turquesa de los ríos

es el asombroso Martin

el humilde Pescador

¿Qué o quién hizo de su primitivo

temblor una efigie en la rama?

¿De su penacho una escafandra?

¿De su pico un puñal en el agua?

¿Qué escuela es esta

que tiene de maestros

al sol  al viento  a la lluvia

que te gradúa en indigencia?

¿Qué o quién se obstina en bruñirle

si nada es necesario  si esto

sin nadie continuaría igual?

¿Qué fuerza late en el fondo

de todos que te empuja a seguir

a seguir a ningún sitio?

 

Desde la otra orilla

le veo en la rama escudriñando

en las aguas del Iregua

rizos de plata sucia

Y aunque arrinconado por el progreso

me alegro de que la ciencia

se acerque al manual de su vida

Que hayan copiado

la mudez de su zambullido

La llave del aire de su pico

Que sea mimesis suya la carlinga

del tren que ahora entra

en el viento: meteoro silencioso

como su flecha azul turquesa

en el río

                                   ©Rubén Lapuente

                                   (El Rasillo de Cameros)

Martin Pescador

Biomimesis o Biomimétrica (Naturaleza+tecnología) : El tren bala Shinkasen de la Compañía de Ferrocarriles de Japón es uno de los más rápidos del mundo, con sus 200 millas por hora. ¿El problema? El ruido. Cada vez que el tren salía de un túnel retumbaba sin piedad por los cambios de presión del aire. ¿La solución? Imitar el pico del Martín Pescador en la parte frontal del tren. Este pájaro captura peces desde el aire buceando con su pico sin apenas salpicaduras. ¿El resultado? Un tren con menos turbulencias, un 10 por ciento más de velocidad y un 15 por ciento menos de consumo eléctrico

UNA HISTORIA DE HEBRAS

UNA HISTORIA DE HEBRAS

Ella no sabía que su belleza estaba

en esa manera de acomodarse los cabellos

en ese luminoso ademán

que coronaba su larga melena:

ese parpadeo de la luz

descolgándose de cada hebra

Un viento

que le quitaba o le ponía aladares

o la vestía de dulce sauce

con su cabellera descalza

Ella no sabía

que asomada a la ventana

la peinaba el último azul de la noche

 

Luego me abría la toca íntima

de sus cabellos 

para  cara a cara  

asfixiarnos dentro de ese

serrallo de voces

y de niebla de saliva

de besos

 

Yo la veía en la cama

con esas guedejas buscando 

el embozo de las sábanas

como una princesa muerta de cuento

Veía como los caireles de sus hebras

comenzaban ya a tejerle 

su mejor lencería

E iba por la casa trenzándose el cabello

para que la llamara sólo

pequeña

Yo notaba que su mata de pelo al viento

me daba vida

 

Hoy me ha llamado de improviso

¡Oh!  Que lo sentía por mi “ni se te ocurra”

Que ella era la dueña de su espejo

Que no se sentía aquella

Que no se gustaba

Que no le habían sangrado las hebras

 

Teniendo llave llamó al timbre

Por la mirilla la veía aderezarse

lo que no serían ni sortijas en mis dedos

Sintiendo cómo se me ahogaba su manera

su historia de hebras  su aire

al abrir la puerta

(¿Te gusta este muchacho?-me dijo-)

algo extraño

algo nuevo y bello

me nacía de sus ojos

                                  ©Rubén Lapuente

Foto: Carmen

MÁGICO ESPEJO

MÁGICO ESPEJO

Le compré a aquel hombre un pequeño espejo de latón

que su voz me vendía como mágico

como el único que llevaba la pesadumbre de uno

a su limpia faz de plata

Cuando la herida suya en mí

elige para aparecerse y respirar

esas noches de entresueños

lo pongo  frente a mi rostro

que se deshace

y al que sucede

ese oscuro lagar del corazón.

Mientras al fondo del azogue

ella riela su zozobra

aplasto mis labios en la piel salada del vidrio…

Ayer ,como me hacía ella cuando niño,

tuve que susurrarle por mucho más tiempo

para ayudarla a subir los últimos escalones de la madrugada

                                                    ©Rubén Lapuente

 a mi madre

LOS PAISAJES DEL RIOJA

LOS PAISAJES DEL RIOJA

 

¿Te gustó el vino que labré grano a grano de mi viñedo?

¿Lo saboreaste como yo te dije recordando su paisaje?

Pero no sólo de aquel que viste desde el altozano al final del estío

cuando las vides desfilaban colmadas de racimos de uva

en sus pámpanos como pequeños soles de negra lumbre

el que tenía la sangre cansada de belleza

sino también del otro

el del frío invierno

cuando las desnudas cepas se retorcían

centinelas de vacíos odres que la nieve lavaba

con esa soledad y angustia  

de la que sólo pueden salir

curvados sueños de náufragas duelas de vino:

granadas añadas de rojo terciopelo

 

¿Y si lo retuviste un momento en el cuenco  de tu boca

le sumergiste este paisaje de viñedos del Rioja

como un coral rojo de vino?

¿Te acordaste?

                                               ©Rubén Lapuente

                                                  (Logroño. La Rioja)

Foto :Carlos Marín