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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

EL RASILLO

EL RASILLO

De lejos

pareces de juguete

De postal

de mentira

de bello

Como tallado

en el claro

de una esmeralda

de cerca

Alguien debió

despertarse

 en esta dulce ladera

de trinos

y al alba

apresurarse

en colocar

la primera piedra

en talar

los durmientes

del tejado

apilando la leña

al oír

la rondalla

fría del viento

azotándole

el  corazón

Quería vivir

con el ruiseñor

en la rama

con el aire puro del miedo

de una corza

como un marinero

subido

a la cesta

de la gavia

del mástil mayor

mirando

la caricia

de un océano

de agujas

verdes

que le ablandara la vida

 

Y el tiempo

te regaló

el cuenco del valle

de agua lenta

del rio

de espejo

para que

te vieran

el velamen rizado

de tu torso de piedra

en el agua

para pescar

el pez de los sueños

de cada ventana

o buscar

disparatado

cada campanada

de la torre de la iglesia

como si

también

doblasen

en cada gota

y para hacerte

romántico

bajándonos

en esa luna

de noche

sobre el embalse

a esa otra

sirena

de plata desnuda

que nos junta las sienes

que nos flecha

de besos

 

Te he subido

peldaño

a peldaño

hasta el balcón

que abre la vida

y allí

me tropecé

también

con la muerte

que

perezosa

me quitaba

el vaho

de los cristales

   ©Rubén Lapuente

 (El Rasillo de Cameros)

LA MUCHACHA DE LA DEHESA

LA MUCHACHA DE LA DEHESA

La muchacha de la dehesa

Pastizal del alma

La que nace

vive y muere

en la misma casa

Joven

como una larga trenza

de luz del alba

Tiraba

de una maleta vieja

carretera arriba 

 

Al salir el autobús

se atrevió

a volver la cabeza

y desde su balcón

toda la niñez

con lágrimas en la cara 

la despedía

 

Llevaba en el tapiz

malva de la piel

rocío de luna en la yerba

De su pelo

colgaban

amentos de encina

por sus dieciocho

primaveras

Un vestido estampado

de marujas

de regatos de agua

le adivinaba

la cintura

de vasija en llamas

 

Y al llegar a la ciudad

extraviada la mirada

fijó en las pared

de la pensión

con chinchetas

una foto

de su atardecer

cuando la sinfín lejanía

empieza a soltarse

la cabellera de estrellas…

 

La muchacha de la dehesa

en el redil de la oficina

entre el graznido de las teclas

Oh era una dulce garza blanca!

 

                            ©Rubén Lapuente

 

Ojos de dehesa

MARTA Y SARA

MARTA Y SARA

Marta y Sara

almidonadas de blancura

Marta

alocada y dulce

de piel tatuada

Fideo hermoso

me deja

que la llame

De bello

cabello

negro

ensortijado

De serena sonrisa limpia es Sara

 

“Hoy a la niña bonita”

nos dicen

como si el box quince

del hospital de día

fuera

su suite nupcial

En el minado ramaje

oscuro del brazo

le encuentran

a la primera

el claro estuario azul

de la última vena

Marta y Sara

con una mirada

con una palabra

con el simple envés

de una caricia

saben colarse

por el bisel del desasosiego

y bogar contigo

por las tardes

de plomo

Siempre atentas

al silbido

del ronco ruiseñor

A que cese el orvallo

de alfileres

en la sangre desnuda

 

Marta y Sara

en una hoja del álbum 

de las tardes de oro 

de nuestro corazón

vivirán

 

Con un beso soplado

desde la palma de la mano

les decimos

hasta siempre

mientras intranquilos

rostros nuevos llegan

que enseguida reconocemos

de haberlos visto

en el mismo espejo

nuestro

         ©Rubén Lapuente

MILAGRO

MILAGRO

 

Me fui a abrir la casa

cerrada por la prisa

Las sábanas lo cubrían todo

y al quitarlas era como

si descubriera  una parte mía

El sol le iba descosiendo las legañas

Pintándola de fuego

Le abría los poros

de la piel de muchacha de piedra rosa

La primavera entraba descalza

 

Y yo no hacía nada más que mirar

 

Me subí al tejado a quitarla

el aguacero de los pinos

pero me quedé mirando

cómo el embalse del valle tan bello

se iba bebiendo la niebla

La llamé para decirle que el sol

estaba dentro de la casa

Que todo estaba naciendo otra vez

Que sus plantas se frotaban

los ojos con los puños

como niñas al despertar

Que la vida no se cansa nunca de volver

más hermosa

¿Pero lo has puesto todo bonito?

Oh  Si  Si  Todo empieza a estar radiante…

 

Y yo no hacía nada más que mirar

                           ©Rubén Lapuente

                         (El Rasillo de Cameros)

Foto :mi glicinia despertando

METAMORFOSIS

METAMORFOSIS

 

Es en ese sueño en el que oigo

cómo muda lenta la piel  

de esa oscura ardentía silenciosa

que corre a la vez por la sangre de todos

presagio de un estrago enorme

que mi sueño sin hora me adelanta

acorazándome con piel de élitros

y huesos de leve ave de amargo tuétano   

Es en ese sueño en el que voy

con ese volatín de niño

cojeando adrede por el bordillo de la acera

o aprendiz sobre el dulce álabe

de vieja encina de los alcores

o ya héroe subido  con la cabeza gacha

al pretil de los puentes   indeciso

mirando la canal sucia del vómito del vómito

en el que algo o todo me empuja

hacia cualquier grieta de nido en la pared

al privilegio de un rayito de luz de ceniza

al grial de unos ojos muertos

entre malos perdedores  

que acuclillados y alados como yo

van maldiciendo

a esta naturaleza que no les abandona

que se empeña en salvarnos

                             ©Rubén Lapuente

CINCO LOBITOS

CINCO LOBITOS

 

 

Hay días

que para no gastar vida

casi no habla

¿Cómo estás hoy?

Y me hace un gesto con la mano

como si me cantara

cinco lobitos…

Asomada al balcón

de su cuerpo en llamas

su horizonte sigue siendo

tachar con una cruz

una fecha

en la hoja del calendario

de la cocina

casi ya cerrando el paréntesis

de estos días de otra vida

de esta apisonadora  

del protocolo frío

que maleadas muchachas

devuelve

Yo ahora

en este tres  dos  uno

de broche final

bromeo y la llamo

miss mundo en horas bajas

o rastrojo hermoso

o  trapo de cocina Armani

 pero ayer en el box

 intenté vestirme con su fatiga

 colarme por la rendija

de sus ojos de mármol

ser como la hebra del ovillo de su calvario

y se me apareció ese animal

de fondo de miedo del después

el que no te deja subir a la mesa

a bailar

Ahora la piel debería volver a erizarse…

Volverse de terciopelo

                 ©Rubén Lapuente 

CALEIDOSCOPIO

CALEIDOSCOPIO

Veo a mi hijo

girar su caleidoscopio

Esa pequeña esfera

tornasolada

Esa mina de inagotable veta

de estrellas

Un babel de luceros

se estarán engarzando

Rompiendo

flores de luciérnaga

en labios de cristal

Navegando

en un mar girasol

de olas de espuma de bengalas

de guiños de ocelos

de parpadeos

de alas de mariposa

Y en cada vuelta

todo por descubrir

Nunca el mismo dibujo

Nunca dos iguales

Y no tiene el tiempo

tiempo

para ver toda la belleza

la magia

de tanto tornasol

inacabable

 

¡Mira mira éste!

Y ya hay otro

Almunia de colores

Limos de zafiros con topacios

y perlas y amatistas

con rubíes y diamantes

eternamente cambiando

 

Veo a mi hijo

como un pedacito de ese vitral

en ese pozo de la existencia

dulce álabe cayendo

conmigo…

 

¡Mira  mira…!

 

Y desapareciendo

para siempre

                       ©Rubén Lapuente

 

Nunca hay dos figuras iguales y no nos bastaría con todo el tiempo trascurrido desde el origen del Universo para verle todos los dibujos, tendríamos hoy que seguir girando ese pozo de mágicas estrellas de fantasía infinita que es un sencillo caleidoscopio

LA COMETA

LA COMETA

 

La vida es sólo deseo

niño de la cometa

Una fábula que empieza

de una racha de viento

a tu espalda

y sigue hasta

esa mano torpe

que sujeta

a la carrera

en ese volantín  

la banderola

de los sueños

inalcanzables

 

Así es la vida

niño de la cometa:

camadas de deseos

que vamos hollando

uno detrás de otro

ante la mirada

paciente

de la muerte

fija en ese cordel

de la cometa

La que tira del corazón

La que tuvo su luz

de primavera

 

Y aún resplandece

                      ©Rubén Lapuente