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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

NOCHE DE SAN JUAN

NOCHE DE SAN JUAN

 

Pareciera que vuelves a la nostalgia

que te sumerges en la derrota

de los que apuraron la copa

de toda su juventud

ya con esa fogata dentro que medra apagada

Pero hay quien vuelve a ese baño de fuego

flameando una hoja de papel

caligrafiada de deseos

Que la lumbre renace también

de un rescoldo dormido

Que siempre es ese último sorbo

el que paladea el recuerdo

¿Y cómo no saltar sobre la hoguera?

¿Cómo no jugar con la vida?

 ¿Cómo ensordeces sino el fragor

del aguacero que implacable arrecia

sobre nuestras llamas?

                ©Rubén Lapuente

Foto de maduroman

PASA SIN LLAMAR

PASA SIN LLAMAR

De un balde de luz

debe de beber

cada poco

porque se está haciendo

 transparente

Ni ese roce

de penumbra

que se nos nota a todos

se le adivina

Abrió

maleada

su alacena

y un desconocido

ya le había

hecho acopio

de manantiales

de vida

Y ha vuelto

asaetada aún de rayos

a los viejos días

de brega

pero

en su muñeca izquierda

lleva puesto

mi reloj

Y

ahora que soy

el muelle de su endeble diestra

-cosa de ganglios-

me reclama

en el jardín

cada dos por tres:

Tráeme la tierra

Vete a por basura

Cava ahí

Llévame la regadera…

“¡Para!  ¡Para!

Faraona de parterres

Princesa de los arriates”

-le digo- acompañándolo

de un largo

rebuzno

Pero

para acallarme

de lejos

ella

me habla sin voz

moviendo

desmesuradamente

y muy despacio

los labios

Yo en esa puerta del corazón

le leo siempre

lo mismo :

Pasa sin llamar

               ©Rubén Lapuente

Foto: Parterre de mi jardín

PIEDRA

PIEDRA

 

Como al paisaje desde mi ventana

me asomo a la piedra

Me gusta seguir la corriente de sus vetas

Cómo se va quedando encinta del tiempo

Por dónde le ha sajado los lomos

el  silbido del diamante

o el disco del albañil

Tan arrebujada la piedra

Con esa cerrazón

de entrecejo fruncido

Con ese pavor de soledad infinita

que pienso que cómo  sería sin

ese espanto hacinado de eternidad

Con un adarme de vida

qué flor de piedra tallaría ahora

qué tupido olor

qué blondas le hubiera tejido

la primavera

En mi mano

su canto rodado me recuerda

aquella parábola de odio en el aire

de cuando niño

o cómo cosía el agua del río

desde su orilla

y siempre

espalda de vigía

cerrándose

sobre esos huesos amados

Asomándome a  la piedra

habladora piel

de cuarcita gallega de mi casa

Sin vida

Me viene grande

    ©Rubén Lapuente

    (El Rasillo de Cameros)

¿IRSE O QUEDARSE?

¿IRSE O QUEDARSE?

 

A esta

estampa

en calma

de atardecer con barcos

sobre la mar

viajo sin irme

Voy entre

mis cuatro

paredes

en las que

anda la luz

matizando

su gastado ocaso añil

o  mejor

mi pereza de pintarlas

Me llevo

zureos de paloma 

de mi terraza

sonando

a tonada

de gaviota

y rumor

intermitente

de olas de ascensor

de mi casa

Y vuelo

entre mis sábanas

ahora de hilo

de grano

de arena

a la penumbra

de esta estampa

bellísima

de anochecer de mar en calma

con barcos

que miro

por vez primera

siempre

y voy

entrando

como con un beso lento

en su eterno

regazo de papel

adormeciéndome

trayéndome

su sueño

    ©Rubén Lapuente

Foto: Martín Gallego

¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día a día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, asomado a las calles y a las plazas, a los gestos  y a los rostros, siempre iguales y siempre diferentes como, al final, lo son los paisajes. Si imagino, veo ¿Qué más hago si viajo? Sólo la debilidad de la imaginación justifica que haya que desplazarse para sentir. La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos. Libro del desasosiego (F.Pessoa)

LA PELUCA DE CARMEN

LA PELUCA DE CARMEN

 

“No te irás al cesto del olvido, no.

Cómo  hacerlo si me has dado

la estima en lo más duro

de estos días de otra vida.

“Ésa .Cógete  ésa.

Que pareces una  francesita”

De color rubio y chocolate

entreverado, calcaba mi pelo.

¡Y me ha ayudado tanto!

A asomarme por la ventana

de mi burbuja

sin que me adivinaran

sin que me miraran

desde donde miraba yo

A ser cómplice de mi silencioso

naufragio hasta en la cola del pan.

Cuando me crezca más el pelo

tendré que dejármelo  así

con ese corte tan chic:

Tu francesita Rubén

Pero mañana volveré  a ser

yo misma del todo

Saldré sin remedo, sin vergüenza.

Con esta suave nieve plateada

de mayo sobre mi cabeza.

A volver a rozar, al pasar,

las arrugadas mejillas

de esas lejanas miradas  

del Centro de día

que la otro tarde, de visita ,

pocas de ellas me reconocieron.

Que me vean con la señal

de esta palabra que ya no da

tanto miedo: cáncer

Y que la vida sea sólo

y siempre ahora hoy sábado

como la de este henchido sol

que te acaricia si te ofreces.

Que no recuerda ni amaneceres

ni crepúsculos.”

   ©Rubén Lapuente

AVIÓN DE PAPEL

AVIÓN DE PAPEL

 

Es la belleza niña

hablándome

esperando

a que doble

y desdoble

pliegue en acordeón

levante

espigados

alerones

ponga

de horma del viento

arambeles

de cola

a una hoja de papel

Es la belleza

de verle

de puntillas

salvando enrejados

con la barbilla anclada

al barandal

con los dedos tirando de sí

Es su grito alocado

en la zozobra

del  fallido vuelo

cayendo

como una serpentina

o como un orgullo

en su desmayo

Es la belleza

servida

en su puro rostro de asombro

aplaudiendo

como si tocara

unos platillos

a ese nuevo avión de papel

que volaba

sereno

a media ala

y que de pronto

cuando iba ya del codo

de la suave brisa

una cabriola

caprichosa

del viento

nos lo trajo

de vuelta

ya como carne de luz

que guardo

como un tesoro

©Rubén Lapuente

            (El Rasillo de Cameros)

CABAÑA DE PLATA

CABAÑA DE PLATA

De la cabaña

sobre el ciruelo

ya se fueron los niños

Un rincón para no crecer

 “¿Subo?”

El pedaleo

de sus piernas

tiene aún

viveza de chiquilla

y su gesto

al volverse

entrando

“¿Subes?”

traviesa frescura

de mujer

 

Para tropezarse

siempre

esta covacha

nido del sueño

de este leñador de tristezas

con ella ya saliendo

de su tina

de quimio y rosas…

¿y por qué ya no

limpia de muerte?

 

“¡Oh sube ya!”

 

Para que vea

en mis ojos

su estrella

llamo a la celestina luna

doble del embalse

y al encendernos

la luz de la mesilla

la cabaña

sobre el ciruelo

parece

la alcoba de plata

de la luna

 

Para no crecer

bajábamos

las escaleras

de dos en dos

como chiquillos

                ©Rubén Lapuente

              (El Rasillo de Cameros)

Foto: mi cabaña sobre el viejo ciruelo

SUAVES DÍAS DE MAYO

SUAVES DÍAS DE MAYO

 

Suaves días de mayo

como de caricia

de amura

peinando

el agua

Ella sale al jardín

a tender

bajo el arco iris

de sus ojos

su cuerpo

de trapo

Suaves días de mayo

trayéndole

agua

de la fuente

de caños

de rápidos

de río

que se bebe

casi a mordiscos

“Que sólo siguen

la corriente

los peces

muertos”

me dice

 

Suaves días de mayo

viendo

la primavera

de sus uñas

que amarillearon

un día

y el viento

se creyó

que eran

hojas de otoño

o cómo

las llagas

en la boca

le parecen ahora

 flores  

de don diegos de día

o de don diegos de noche

que se cierran

al rozarlas

con la lengua

Y me dice

que oye crecer

cada uno

de sus cabellos

que las hayas

deben sentir

ahora

en mayo

lo mismo

Y que le sabe a fresa

la fresa

Que cómo cabe

tanta dulzura

en una gota de miel

Que ya no le viene

ese sollozo

mudo

sin pestañear

como si llorase

una piedra

o el olvido

 

Suaves días de mayo

paseando

en los que su brazo

rodea mi espalda

hasta  

colgarse

de mi hombro

como si fuera

mi brazo

como si yo ella

       ©Rubén Lapuente

       (El Rasillo de Cameros)