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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

COCHERO DEL ALMA

COCHERO DEL ALMA

 

Soy el cochero de su alma

El pastor del rebaño

de su caleidoscopio

de estrellas

El que despabila

este marzo

a los cuatro geranios

de la terraza

El que tiene

rosas de gominola

aceitunas de Jordania

un abrevadero

de naranja

y regaliz de palo

injertado  en un tiesto

oh qué tonto

Y todo

para el muladar

de su saliva

 

Y grilletes para la tristeza

 

El que con ella

se traga

alguna tarde

Sálvame

para ser a la vez

chabacano

 y poeta

El dueño de los hilos del teléfono

cuando le llaman

amigas que la cansan

hablando

tan de carrerilla

 

El que le hace la tortilla francesa

como

si contasen

con tres estrellas Michelin

los fogones

de la cocina

El que le narra crónicas

del sol que nace

El que le refleja la luz de la calle

como una luna

desde el zaguán

de la vida

El capitán

que tiende su rosa de los vientos

en un corazón

que necesita gritar  ¡tierra!

 

El que la despierta

en el box

cuando la espita de las nubes

ya no gotea

 

El que apoya

el hombro y la cabeza

contra la pared

pero sólo por un momento

y a oscuras

 

El cochero de su alma

                            ©Rubén Lapuente

 

MIENTRAS LLEGA ABRIL

MIENTRAS LLEGA ABRIL

 

En una hoja de papel

escribo abril  solo

El que nace de un corazón exhausto

que diera a luz de otro ajado

alumbrado por otro moribundo

lucero de otro ya mortecino que nació

en otro desahuciado parto de…

El que viene de un sucio callejón que una niña barre

 

Escribo abril  solo

y una cuadrilla de emboscados bandoleros

a saco atracan para mi abril  

Y me traen capazos llenos de tardes de arrebol

de final de palideces

Las ramblas del cariz borrando finos trazos

de iluminadores lapiceros

Pestañas como marquesinas en flor

para el entorchado de la niña de los ojos

Brisa en el fino vello rozando ya alas de velos

Y toda la savia que rumorea con su piel

de ajuar de nueva novia  

me traen

 

Y mientras llega

en una hoja de papel

escribo abril

solo

 

Oh abril  abril  abril…

                              ©Rubén Lapuente

TE EXAMINARÁN EN EL AMOR

TE EXAMINARÁN EN EL AMOR

 

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

Oh   Tan tarde ya para ti 

Andarás por ahí

como ensimismado

como cuando se garabatea

en una hoja de papel  

la vida

Y entonces  de pronto

alguien o algo

te preguntará

a tus espaldas

 memorias del corazón:

Si sólo pasaste por un cuerpo

como por una alameda

Si al amarlo recuerdas  

si era cada vez

uno distinto

Si te atreviste

a desnudarle cuando el dolor

le mudó la piel

Si al bailar con ella

vuestra canción herida de tiempo

te sonaba la música

con otro son  

en otro sitio…

 

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

No lo dudes

¿Y si descubres que quien

no se tendió  en un corazón

no ha vivido?

¡Oh!  Tan tarde ya para ti

 

¡¿Y si en el pequeño abismo 

de las manos

hundes el rostro?!

                        ©Rubén Lapuente

A la tarde te examinarán en el amor (San Juan de la Cruz)

VALS EN EL BOX

VALS EN EL BOX

¿Pero qué haces sacando fotos?

Si esto es para olvidar (voz de la enfermera)

 

Por el serpentín

de las nubes

de alquimia de cristal

cae malabar

una gota

y dos

y tres

bajan hacia el abra

del rio

de sangre de lana

su aroma de alcanfor

voraz

Una

y dos

y tres

suena

el retintín

del fanal

como vals de ronco ruiseñor

En sus medidos

sorbos

reparte sueños

de falsa bruma

desata olas de saliva

de metal

contra el malecón

de regaliz en la boca

de quita y pon

Una gota

y dos

y tres

hasta que escampe

el aguacero

sin libros bajo el brazo

sin lírico soportal

 ¿Para olvidar?

¿Y si una sola hebra

en el suelo

me recuerda

cada mechón?

¿Tú sabes cómo

se cura el viento

las heridas

en cada amanecer?

Tres

dos  

y una

Quieto

Sonríe

ronco ruiseñor

                       ©Rubén Lapuente

TIRACHINAS

TIRACHINAS

 

Íntima arma blanca

aneja a la piel de la niñez

de rama en horquilla

de badana de lengüeta de zapato

de goma de cámara

de rueda rota

En el bolsillo de atrás del pantalón

cosía galones de capitán

de diez años

 

Del olvido de la memoria

retornas

a la almohada de muchachos

que viven sin vida

ni esperanza

en una franja

Regresas

de un bandarra al sol

de veranos en el río

de un planeta de gorriones

de sueños infantiles

que aún ruedan

al espejo vergonzoso

del brillo de charol

de unas botas

Osadía que lanza tus esquirlas

apedrea el odio

de vivir sin vida

en una franja

sin esperanza

mientras el mundo

sólo te recuerda

si caes de bruces

o si alcanzas a Goliat

con tu tirachinas.

                    ©Rubén Lapuente

CABALLO

CABALLO

Antes de que conquistaran tu grupa

la vida era un papel de seda calcando  los días

La tierra tenía el radio de una zancada

La imaginación viajaba a pie

Ahora debajo de una huella de hombre

está la tuya

está nuestra  historia

que antes de tiempo nos has traído

al galope caballo al galope

 

Subo a mi sierra

Al maretazo del mar de pie

de tu talle

Al carámbano de enero en tus crines

Caireles de tu frente imito en la mía

Subo a ver   porque así mira sólo el caballo  

dulces ojos tristes y salvaje

te querría del viento siempre

Oh hermosura sin altivez

Oh garra sin saña

Toda la pureza del hombre

sin su vileza me mira

Pero aunque ya no eres nadie

Aunque de otra montura  ya nos bajemos

Qué suerte

Vives como si todo fuera a ser eterno

Oh joven vela temblando

rumbo matarife!

                      ©Rubén Lapuente

Foto: manada de caballos en Sierra Cebollera. La Rioja

MASCARÓN DE PROA

MASCARÓN DE PROA

La muchacha de madera

La de la roseta de golpes

de agua en las mejillas

La de flores de algas en los cabellos

La que suena en su caracola

voces  lejanas de lirio

Hecha para morirse de mar

A un marinero de arboledas

le ha embriagado el corazón

 

Por la roda de su casa la sube

hasta un sombrío cielo de lucera

Arrancada

de su viejo bauprés de goleta

la sirena varada

tallada con gubia de viento  

de lluvia  de olas

de albas de océano

llama con su honda caracola

a lejanos mares perdidos

 

Cada día sube a mirarla

Cada día por los ciegos

ojos ahogados

se le sueltan a la muchacha

de madera

dos gotas de agua salada

Y ella no sabía llorar

                ©Rubén Lapuente

A Jorge Escobar Calderón artesano chileno de hermosos mascarones

ALAS ARRIBA

ALAS ARRIBA

 

Sobrevuelo mi ciudad

Alados brazos de avioneta visto

Sobrevuelo miles de historias parecidas

Sabía que navegando los cielos

mágicamente te vas vaciando de ti

Que la pesadumbre no escala nubes

y se queda ovillada en su nido

de bruma esperándote abajo

Sobrevuelo pedazos del puzzle de vida

que  de pronto  descorre los tejados

a la carrerilla de ir a abrazar y registrar

los bolsillos de padre

al bajar de las escaleras

tentando la baranda a trompicones  

hacia el dulce sol de la niñez

Mi piel mojada hombrea aún junto

a la plata del río corriente abajo

Me sube el perfume de los parques

de muchachas en flor

Sobrevuelo aquel corazón mío roto llagado

eterno menhir enquistado en la memoria

a mi madre asomada a la ventana

bajándose en silencio su crepúsculo

los días de otra vida de ahora

con el silbido de hoz de un intruso

barriéndome el estómago

desde la miranda del aire

como si yo fuera otro

como si la carne mía pulpa de luz

 

El piloto vira el aeroplano

y el horizonte se desequilibra se curva:

asoma el perfil del trompo de tierra en el vértigo

de su viaje oscuro que revuelve belleza

con la nausea del por qué hay algo y no nada

Regreso como antes de encaramarme

Recojo el morral del pesar

Un viento rezagado intenta levantarme los brazos…

Zigzagueando voy buscando unas alas…

                                      ©Rubén Lapuente

Foto de José I.Toyas

Real Aeroclub de Logroño y Rioja