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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

APUNTES DE SEPTIEMBRE

APUNTES DE SEPTIEMBRE

 

Abanicos

De sacapuntas de los lápices, de afilarlos, sacaba mi hijo abanicos: esos largos rizos de madera de cedro que luego como un logro suspendía grácil de los dedos. Y que no se le rompieran, que iba ahí su gloria. Ayer hice yo uno en la oficina tan largo como una serpentina de carroza.

 

Cenit

No subía los últimos peldaños de la serenidad por miedo al desasosiego.

 

La tienda de las lámparas

La rueda del cáncer se ha parado en la tienda de las lámparas. Un año de luz apagada y aún me paro en el escaparate, amigo Fernando.

 

Manías

Cuando llueve en la noche quiere que la despierte para que la duerma la lluvia.

 

Moras

Hoy se ha comido las primeras moras que le ha dado su joven zarza. Y no le he preguntado por su sabor que como una niña se me iba acercando con la boca abierta.

 

Rosa de Siria

Por una caja de trescientos doblones de oro de chocolate hoy Amparo me ha venido con una Altea. Trueca la belleza de esta Rosa de Siria que cada mañana al final del verano al morírsele cada noche una flor da una nueva más hermosa por un kilo de besos del corro de sus niños. Besos garantizados Amparo.

 

Shorts

Esta nueva hornada de muchachas  ya mudan sus shorts de vértigo: esos vaqueros largos sajados por las ingles: pétalos de los suspiros de la carne de este verano. Ahora se vestirán, oh! de tristeza de otoño, oh! de belleza adivinada, ¡oh primavera de los armarios!

 

Zarina

Ella se abandona a mí en el ocio. Se viste de pereza embustera para sentirse querida. Y se aprovecha de mi servidumbre. Pero luego me hago de la guardia roja bolchevique y asalto el palacio caliente de su cuerpo de bolera zarina.

      ©Rubén Lapuente

MOTEL RODANTE

MOTEL RODANTE

 

Era dulce y joven

y violento

y abrumador

quemándote

como un verano

tórrido

Inevitable  

su flor

clamando

en la carne cada día

Clandestino

Y de amarse a si mismo

a ir a agotarse

al camastro

del motel rodante

sobre el tapiz del asiento

mitad vestidos

dos viajeros submarinos

dos reptiles

de belfos

agrietados

en la pila del otro

abrevando…

Veo ahora gracioso

la cabeza

de periscopio

subiendo  bajando

subiendo…

tras la ventanilla

Me viene

la música de berrea de gozne

de ballesta

acompasada

de voces

de grillos

y de perros lejanos

Me viene el placer

quemándose

en ese mástil

de enseña en llamas

con su pie de planetas

oscuros…

y toda el agua rosa de su llaga…

             ©Rubén Lapuente

AMARGAS UVAS

AMARGAS UVAS

 

Ya está aquí septiembre

El de los racimos

de uva madura

Ya están aquí

los temporeros

inmigrantes

vendimiadores

Ya vuelve

a este pasaje

entre dos calles

de mi ciudad

junto a la estación

de autobuses

la vergüenza

de ir soslayando

esa amargura

del hombre

tirada entre los brazos

de la noche

Creían que el corquete

estaba ya afilado

Que bajo de cada  

viña colmada

esperaba una cesta

de castaño

sedienta

Nadie les dijo

que el paisaje del Rioja

va cambiando

en lomas preñadas

de cepas en espaldera

Esas que parecen

un  ejército de crucificados

Esa vid sin corazón

que no necesita

reverencia

tan sólo

una tolva

que ya lleva dentro

el trajín de las manos

de toda esa tristeza postrada

en este pasadizo

esperando que al menos

pare una furgoneta

que haga sonar su claxon

que alguien

bajando la ventanilla

les lance al aire

una cifra

que seguro será  

hiriente

obscena  

pero como no tienen

pateras de regreso

con la nostalgia

de aquel otro

ahora dulce infierno

subirán

     ©Rubén Lapuente

Foto temporeros en septiembre

en el pasaje de vara de rey de Logroño

MIL ANUNCIOS.COM

MIL ANUNCIOS.COM

¿Quién quiere comprarme esta

antigua colcha de crespón

de seda azul cielo

bordada de realce

con pájaros

de largas colas de plumas

como juncos

a orillas

de la paleta del sol

con sus penachos

de caireles

engominados de viento

con sus alas de alta modista?

¿Con esas flores de campanillas

tocando en sus badajos

de estambres

aires de abril?

¿Con sus dos ramas

como venas de seda del sueño

en el paraíso?

¿Quién quiere comprármela?

Fue alguien de mi misma sangre en Sevilla

quien la bordó en aquellos

años de la posguerra

Que pasaba por las calles del barrio

la Esperanza de Triana

Que había que ofrecerle

lo mejor de cada casa

Los mejores trapos

Y cada balcón

escribía un poema

o de colcha de Damasco

o de labor de relieve

o de mantones

de manila con sus rosas engastadas

o de sábanas

también con remiendos

pero que olían

a espliego

y que por detrás

de la blancura

unos imperdibles

la sostenían un ramo

de rojo clavel…

Y  tapaban todo el enrejado

que no vieran desde las aceras

el largo mareo de las piernas

de las mujeres

Y  las colgaduras florecían

Y hablaban

Como ésta mía que tuvo su sitio…

Quien quiera comprármela

que me mande un correo

 

¡Para el primero que diga para mí!

                     ©Rubén Lapuente

 Para Josefina(yo fui el primero)

 

 

INTELIGENCIA VERDE

INTELIGENCIA VERDE

 

Desde la calle

quizás te parezca

un telón de fondo

verde

como una pincelada

en la piedra

Quizás un rimero

de huesos de ramas

dormidas

de pie

en invierno

Y nada más

Claro

Tú no la puedes sentir

Tú no la has visto de niña

trepar el muro

llena de muletas de alambre

invitada

al baile anual de Mayo

sin llegarle

su vestido malva

de faralaes

Tú no la has visto sobrevivir

a la soledad de la nieve helada…

Delicada y sensible

sabe medir el tiempo

Sabe elegir con presteza

de su ropero

lo mejor

para cada ambiente

Sabe de ardides

de huir del peligro

sin moverse del sitio

Tiene celos de luz de la otra

y como una loca

 enamorada del sol

lucha por su trocito de claridad

Y cocina su propio alimento

Ahora 

ya luce galones de capitana

Su riada verde

ya corona el muro

Ya es parte de la casa:

Blusa verde de la piedra

Marco del zaguán

Paisaje desde mi cama…

 

Un día del tiempo

memorizará un alarde vacío

lanzará una señal

química

volátil

al pasar quien le roza siempre

o a quien con la uña

como yo

le apriete un tallito cada día

como una zalema…

Quizás ya no te parezca

un telón de fondo verde

Quizás sientas tú lo mismo

por algo pequeño

¿sin importancia?

Quizás creas como yo que

vivir es ver crecer lo que amas

     ©Rubén Lapuente

   (El Rasillo de Cameros)

HERE COMES THE SUN

HERE COMES THE SUN

 

Aquí viene el sol hijo

Ahora que se deja

Que remolonea

Que todavía es un muchachito rubio

de bucles en llamas

como el que te sale

del lapicero

míralo bien

Qué prodigio

que todo lo que somos

naciera de su corazón

Que su cedazo

decantara

la belleza de nuestra pequeña vida

¿No es mágico?

¿No es increíble?

El ciego de luz

que nos hace dar vueltas

y vueltas

en la badana de su honda de seda

que no se quiebra

que nos lleva de viaje

en nuestra vagoneta azul

al miedo

de lo infinito

pero tan suave

y dulce

tan de tapadillo

que no nos damos ni cuenta

que nos ha dormido

dentro

el desasosiego

de existir

Y siempre es así

La monotonía no le hace dudar

Ni media hora de recreo

se ha dado hijo

Y puede que no

sepa que vive

pero tiene un arca dorada dentro

con semillas de vida

y toda su sangre de oro líquido

es de deber:

soldadito rubio que nunca deserta

Y míralo ahora

se quema como un mártir

como una madre entra al infierno

del sufrir de su hijo

para que cuaje la luz en todo

y vivamos

 

Si antes me venía

esa breve náusea

ese desgarrón de lo absurdo

de la vida

ahora a cierta edad

ya te reconcilias con lo eterno

Ya no te queda sitio

nada más que para la belleza

Mira ahí viene  

Como una cálida hogaza de trigo

nos busca en la casa…

Hijo ¿No parece esto un sueño?

                      ©Rubén Lapuente

                  ( El Rasillo de Cameros)

Foto amanecer en el rasillo

Here comes the sun

TAMARA O LA CRUZ DE LA VICTORIA

TAMARA O LA CRUZ DE LA VICTORIA

 

Eh Rubén Ven Mira

Aquí detrás Mira

Ya tengo compañía eh?

Ya no estoy tan sola en el destierro

¿Qué?  ¿Te gusta?

Y no he dejado sitio ni para

la inicial de un amante furtivo

Mi espalda

para esa cruz de la victoria

para ese amor mío profundo

Y tú ya sé que me entiendes

Que no es por lo que altanera digo

lo de que Asturias es España

y lo demás tierra conquistada

No Que no es por eso

Que no es un capricho la cruz

Si la tengo ahí es para que

me señale mi ausencia

Todo lo que estoy perdiendo cada día

Me alejo un poco

y todo me gira

en torno a esa tierra verde

que tiene un interior de caricia de lana

Que si abres cualquier ventana  

ves a la belleza en su sitio

en su tocador acicalándose

Que tiene labios amigos bebiendo

de un mismo vaso

Que escribe con sudor de sangre

de carbón su orgullo

Y qué voy a hacer si sólo me siento

ciudadana del mundo en Asturias

en mi Cangas de Narcea

¿Te gusta?

En el madero de la cruz ¿ves? cuelga

la letra A es la  inicial de Alfredo

(Que me perdone don Pelayo)

 mi padre que el azar borracho de una bala

se lo llevó y bueno…con el eco de ese grito mío

de pavor de niña voy por ahí…

La M es de mi madre de María Esther  

que me he venido aquí

para que a ella no le falte de nada

que alguien me tiene que radiar

los amaneceres cuando llamo

Cuando acabe esta larga  incertidumbre

de un salto me presento allí

a trabajar en lo primero que salga

Y no voy a ser  mejor asturiana por llevarla no

Tú  Tú ya sabes…

                                     ©Rubén Lapuente

Foto: Tamara González compañera de trabajo

ESPEJISMO

ESPEJISMO

 

El cristal

de mi ventana

La pureza de una abeja

extraviada

De pasatiempo

abro los labios

los aplasto ahí

Asomo

la cala rosa de mi boca

El falaz polen de mi saliva

Repiqueteo en el vidrio

Del néctar del cristal

del espejismo

veo a la obrera

libando

Al echar el vuelo

me parece como si

se hubiese llevado

algo mío  

Algo de valor

Perdido

 

El trozo de espejo

La pureza de mi hijo

El pequeño sol

que lo embosca ahí

Lo azoga

A la sombra

de la pared

lo lleva  lo gira

lo enloquece

Su trazo de oro puro

lo para

en lo sombrío

del zaguán

en mis ojos

somnolientos

que al abrirlos

prende

que adentro

al estallar

me encuentra

algo mío

Algo de valor

Perdido

                 ©Rubén Lapuente