Facebook Twitter Google +1     Admin

CABALLO

20120128132120-caballos-salvajer-cameros-la-rioja.jpg

Antes de que conquistaran tu grupa

la vida era un papel de seda calcando  los días

La tierra tenía el radio de una zancada

La imaginación viajaba a pie

Ahora debajo de una huella de hombre

está la tuya

está nuestra  historia

que antes de tiempo nos has traído

al galope caballo al galope

 

Subo a mi sierra

Al maretazo del mar de pie

de tu talle

Al carámbano de enero en tus crines

Caireles de tu frente imito en la mía

Subo a ver   porque así mira sólo el caballo  

dulces ojos tristes y salvaje

te querría del viento siempre

Oh hermosura sin altivez

Oh garra sin saña

Toda la pureza del hombre

sin su vileza me mira

Pero aunque ya no eres nadie

Aunque de otra montura  ya nos bajemos

Qué suerte

Vives como si todo fuera a ser eterno

Oh joven vela temblando

rumbo matarife!

                      ©Rubén Lapuente

Foto: manada de caballos en Sierra Cebollera. La Rioja

MASCARÓN DE PROA

20120122101931-mascaron-de-proa-muchacha-de-la-caracola.jpg

La muchacha de madera

La de la roseta de golpes

de agua en las mejillas

La de flores de algas en los cabellos

La que suena en su caracola

voces  lejanas de lirio

Hecha para morirse de mar

A un marinero de arboledas

le ha embriagado el corazón

 

Por la roda de su casa la sube

hasta un sombrío cielo de lucera

Arrancada

de su viejo bauprés de goleta

la sirena varada

tallada con gubia de viento  

de lluvia  de olas

de albas de océano

llama con su honda caracola

a lejanos mares perdidos

 

Cada día sube a mirarla

Cada día por los ciegos

ojos ahogados

se le sueltan a la muchacha

de madera

dos gotas de agua salada

Y ella no sabía llorar

                ©Rubén Lapuente

A Jorge Escobar Calderón artesano chileno de hermosos mascarones

ALAS ARRIBA

20120115201434-ruta-logrono-aeroplano.jpg

 

Sobrevuelo mi ciudad

Alados brazos de avioneta visto

Sobrevuelo miles de historias parecidas

Sabía que navegando los cielos

mágicamente te vas vaciando de ti

Que la pesadumbre no escala nubes

y se queda ovillada en su nido

de bruma esperándote abajo

Sobrevuelo pedazos del puzzle de vida

que  de pronto  descorre los tejados

a la carrerilla de ir a abrazar y registrar

los bolsillos de padre

al bajar de las escaleras

tentando la baranda a trompicones  

hacia el dulce sol de la niñez

Mi piel mojada hombrea aún junto

a la plata del río corriente abajo

Me sube el perfume de los parques

de muchachas en flor

Sobrevuelo aquel corazón mío roto llagado

eterno menhir enquistado en la memoria

a mi madre asomada a la ventana

bajándose en silencio su crepúsculo

los días de otra vida de ahora

con el silbido de hoz de un intruso

barriéndome el estómago

desde la miranda del aire

como si yo fuera otro

como si la carne mía pulpa de luz

 

El piloto vira el aeroplano

y el horizonte se desequilibra se curva:

asoma el perfil del trompo de tierra en el vértigo

de su viaje oscuro que revuelve belleza

con la nausea del por qué hay algo y no nada

Regreso como antes de encaramarme

Recojo el morral del pesar

Un viento rezagado intenta levantarme los brazos…

Zigzagueando voy buscando unas alas…

                                      ©Rubén Lapuente

Foto de José I.Toyas

Real Aeroclub de Logroño y Rioja

BESOS EN BICICLETA

20120106082413-besos-en-bicicleta.jpg

Eres joven mientras vuelas

mientras pedaleas

Sentado en el sillín

de la alada bicicleta

suena por detrás

el timbre del manillar

de su corazón

y  lírico

vuelves la cabeza

a los besos que te siguen

al parpadeo del sol

en el mareo de oro de sus piernas

desnudas

Dos tumbadas

bicicletas

en la orilla de la alberca

junto

al rebujo de la ropa

caída

acuciada

de empellones de vida

Vuelves la cabeza

a su lámina

en el frio de la ciudad

bajo los primeros copos de nieve

entre radios

de ruedas de luz

de tardes de besos en bicicleta

sobre la vida

que sonríe

joven

mientras pedaleas

mientras vuelas

                 ©Rubén Lapuente

REGAZO

20111230212151-lagrimas-amargas-no-derramadas.jpg

 

Tengo miedo siempre a ese cuenco a solas del regazo

Y me cargo con un hatillo vivo de silencios

Pero cómo fondeo en la caleta de su pecho

Cómo le enseño lo débil si he sido adusto

A la sombra de su corazón de mujer

cómo me abandono y me pierdo y me olvido

del batallar inútil conmigo solo

Miedo a que la ternura me haga vulnerable

Vergüenza a que me encuentre frágil

Cómo me siento sobre el halda de sus claras rodillas

De sediciosa la piel a dulce gemido en sus brazos cómo

Cómo decirle que las lágrimas más amargas

son las que aún no he derramado

                                        ©Rubén Lapuente

CUCURUCHO DE CASTAÑAS

20111225102222-castanas-asadas.jpg

Nunca había sentido que el tiempo no corriera

Que holgazán hozara lento en el barro de la tristeza

Salgo del tercio de cada día de mi vida en una silla

al mar de las luces de diciembre

al olor que me evoca lo bello mío dormido

 el de estas asadas castañas

pequeños cálidos corazones de caoba rotos

que llevo a casa

en un cucurucho de papel

que atravesarían hasta un turbio vidrio

empañado de melancolía :

Son flechas de luz de vivo aroma nuestro

Sobre la mesa de la cocina

esparzo doce fábulas de niñez

o la forja de futuros recuerdos

Y al olor mágico ya no viene primero lo zampón tierno

 sino ese devaneo  de mano de muchacha

que hurgaba en el hogar del bolsillo de mi abrigo

enamorada

que entorna ahora los ojos con mueca de placer

Y me extraño  de no verle ni una estela

de vida herida

                                            ©Rubén Lapuente

¡NOS VAMOS AL RÍO!

20111217185919-mi-hijo-nadando-en-el-rio.jpg

Son escenas olvidadas

momentos que regresan

de una pequeñez

como cuando doy un par

de palmadas y digo

 ¡Nos vamos al río!

Y la brisa de mi voz

ya lleva las mismas

palabras de mi padre

solapando las mías

e igual que entonces conmigo

estalla ahora clara

la garganta de mi hijo

que viene corriendo

hacia mi

con esa gota de luz

de sol de espiga tierna

de la infancia

y a través de su abrazo

abraza a mi padre

que despierta

¡Nos vamos al río!

Y sobre la piel del agua

dulce del Iregua

desmedido

vuelve mi padre en mí

ante la zozobra

del barco de carne

de papel mojado

aprendiz de pez

a la deriva

echo maraña de alharacas

jaleando a mi hijo

que es ya el suyo

mientras les miro

desde la orilla

como miran los juncos

                   ©Rubén Lapuente

al enseñar a nadar a mi hijo en el río despertó en mí mi padre

foto  Pablo Vicens

CAMELIA SUMERGIDA

20111208142202-camelia-quimio.jpg

No basta que tu mano sea su amarre

Que tus brazos sus remos

Que tu espalda su barca

O que tu cuerpo su dique

No basta con el amor

En el océano de este sueño

hay un turbión que de noche la despierta

Porque cuando todo se rehace

otra vez todo se deshace

Otra vez la dentera del box del miércoles:

El sumidero de la frescura

El pesado cielo gris de la boca

Otra vez la lluvia de metal de saliva

Un cansancio eterno de hombros de ameba

Hasta la bata al pie de la cama

parece tejida con vellones de plomo

No basta el nido de albatros de mi pecho

Otra vez la camelia sumergida

Coser  y planchar los mismos pétalos

Otra vez falsos sueños de grajea

Estaciones del cuerpo

como el tornadizo verdor

del pozo de su carne

que hoy se rehace

y tacha y remacha

con una cruz

en el  calendario

otra  fecha

menos

                           ©Rubén Lapuente

APUNTES DEL UNIVERSO

20111206092231-universo-estrellas.jpg

 

Andrómeda

La bella Andrómeda me clava en los ojos su arpón de luz. El cabo de su jarcia que me baña ahora, partió de su navío en llamas, antes de que Adán naciera.

 Asimetría

Ella recuerda que la amé bajo la infinita noche estrellada. Yo recuerdo que la quise sobre un cuerpo inabarcable.

 Farola

¿Quién de vosotros es el hondero? ¿Quién es el infalible con la piedra? ¿Tú? Mira. Me ha plantado el ayuntamiento en mi calleja oscura sin número, un Goliat con chistera negra, me han borrado el cielo de mis noches de verano. Ahora mi pequeño balcón, es la única rutilante estrella del firmamento. Detrás de este velo de luz para otro nuevo ciego, estará mi brillante Vega, Cisne volando por la Vía Láctea, mis lágrimas de agosto, Hércules, El Escorpión, El Sagitario Arquero, los lebreles  de Orión cazador… Y cómo voy a ir al relente con mis años. Cómo volverme a tender sobre el embarcadero del embalse, si ya no sería tan hermoso que como cuando era yo un niño ¿Tú eres el hondero? ¿El David de la piedra infalible? Mira. Hazlo durante el estruendo de los fuegos en el puente, o en el revuelo de la verbena. Que tu piedra en el aire, de golpe, encienda todas mis estrellas.

Rueca

Su rueca hilaba el oro viejo de las gavillas de heno, el destello de plata de vellones de nieve, la tierra de siena quemada de rimeros de hojas muertas.

Sol

El sol vive en una noche de San Juan perpetua. Tiene siempre la delicadeza de taparse la boca con la mano si bosteza. ¡Que no titubee que se apagaría!

Tímido

Al mirarle, baja en seguida la cabeza. Sólo en las noches de cielo limpio y sin luna, sale a su balcón con estrellas .Y ya no parpadea.

Universo

Qué locura es esta de universo, de huir de nadie, en andas de la nada, sin saber adónde.

Para qué tanta grandeza, tanta infinitud, tanta negra casa solariega, si una sola tarde sobre mi madre lo eclipsa todo.

El niño levantó  un tinglado de balancines de sillas en equilibrio para alcanzar en el altillo de la alacena el confitero de oscura luz de melaza. Lo destapó  y en esa pulpa metió el dedito dulcero que luego se llevó a la boca, entrecerrándose a la vez  los ojos del placer. En la tapa, aún no sabía leer, venía una leyenda escrita por su padre: Peligro. No abrir. En este Universo se me olvidó incorporar la ley de las travesuras de los dioses niños.

                                                       ©Rubén Lapuente

A SUS PIES CANSADOS

20111203215449-masaje-pies-cansados-lavar-los-pies.jpg

Vino de la calle

cansada

muy cansada

renunciando casi a moverse

Despacio

muy despacio

la descalcé

como si le quitara

la venda

de una herida

aún

abierta

      

Sus pies breves

racimos de uva rubia

eran dos alas

vencidas

Dos panecillos

de sudor

de su frente

Dos peces

aleteando

en un charco

de la acera

 

Juntos

los tensaba

Me los ofrecía

como la última

manzana

de la rama

Como una quemadura

de la vida

Pies

de mujer Nazareno

que tomé

como si yo fuera  

aquella María

la de la libra del perfume

de nardo puro

y toalla

de guedejas

 

Mientras

su mano

sobre mi cabeza inclinada

me revolvía

el pelo

en las plantas de sus pies

la yema

de mis pulgares

le encontraba

en cada

curvada

friega

la sombra

de la tarde

sobre su higuera

 

Los acaricié tanto

que temí

se me quebraran

o que no quisieran

o no pudieran

ya dormidos

despertarse

con ella

                     ©Rubén Lapuente

KAMIKAZE

20111129093902-kamikaze-zero.jpg

Me brindan una muerte hermosa

Vendrá a recibirme la gloria

Aquel  filo de acero en las palabras

Aquella arenga que macera la carne

en orgullo en dignidad  en pureza

trasciende la vida y la muerte

El emperador os sueña me decían

Cómo negarme si el valor de la vida

ante el deber tiene el peso de una pluma

Cómo no dar un paso al frente

si nos están humillando

A la cabeza me he anudado la cinta

de mi patrio sol rojo violento

Felicítame madre como una tierna

flor de cerezo caeré le he dejado escrito

Sobre el mar de aguas de jade

tembloroso como un Ícaro plateado vuelo

en el último cielo azul puro que veré

Abajo avisto el gigante acorazado

Y en picado mortal desciendo empuñando

esta curvada hoja de acero de viento divino

Mil veces mil  trepidante gira la hélice

Todo viene hacía mí como en ancas del vértigo

En la carlinga no cierres los ojos me dijeron

Que viene a recibirte la gloria

Que todas las flores de cerezo del templo

brillarán para tí

                                    ©Rubén Lapuente

Kamikaze

Foto : Un grupo de pilotos Kamikazes: Jóvenes desbordados por las desgraciadas circunstancias de la guerra(4.615 jóvenes japoneses se inmolaron)

29/11/2011 09:39 rubenlapuente #. DOLOR ( 15 ) Hay 4 comentarios.

CLARO DE LUNA

20111123205602-caida-del-pelo-quimio-claro-de-luna.jpg

Antes de que amaneciera

se ha levantado

de la cama

Con un pañuelo

de tocado en la cabeza

ha vuelto

para despertarme

Oh  Ya ha sucedido

Y aún no quiere

que la mire así

Me enseña

lo que nos anunciaron

Lo que duele

Lo que derrumba:

Mechones

entre  los dedos

arrancados

tan sólo

con mesarse los cabellos

Oh no le digas nunca ya lo sabías

Oh dios

Le pasa sólo a ella

Y a nadie más

Y a nadie más

 

Frente al espejo

Sentada

Por la acrisolada redondez

de su luna nueva

viajan mis ojos

que siguen la corriente

de sus lágrimas

hasta el abra de sus labios

en donde beso

el  “Yo no soy así”  

el  “Yo no soy así”

que susurra

y susurra

Me pide que aderece 

bajo la nuca

el remedo de ondas

que incómoda se ciñe

Y a la calle  le digo

 

En la luna de los escaparates

 la veo cómo se busca

cómo se atusa

la bella mentira

cómo ensaya una sonrisa

en cada reflejo…

Oh  siempre coqueta!

                            ©Rubén Lapuente

GLOSARIO DE LA TARDE

20111119211107-haiti-galletas-de-barro-glosario.jpg

 

Amnesia

Mi hijo ya no recuerda su infancia, sin embargo la mía la he recuperado viviendo la suya.

 Dignidad

Ese gesto de rechazo de Jesús el Galileo al acercarle a los labios en una rama de hisopo una esponja embebida en vinagre te debería siempre doler de (impía) sed de horror.

 Envés

Bajo la almohada corre un fresco río en el que sólo navega muy suave el dorso de las manos.

 Haití después del terremoto: más de lo mismo de antes

Cómo contártelo para que lo sientas. Aquí en Cité Soleil (Puerto Príncipe, Haití) te daría vergüenza  recordar tu infancia. Sería un insulto. Mira, sólo tienen para dormir el estómago unas galletas de adobe: Arcilla, sal y manteca. “No me saben feo, me quitan el hambre” Te dicen esos niños, vivaces como lagartijas, tramposos, de vuelta de casi todo. Y te sacan la lengua tiznada de tierra. Aquí se tienen muchos hijos porque la mitad se les mueren. Los colonos les dejaron un inmenso claro de luna. Una tierra enferma que no se queda entre los dedos. Pero eso sí, comestible. Y un mar doliente de deuda. Un país que se liberó de su esclavitud y que ahora comercia con sus hijos. Los llaman los “restavec” que significa “quédate con” Por 50 dólares, con sólo siete, ocho, nueve años, los venden como criados a otras familias sin escrúpulos. Son los nuevos esclavos: Los nadie, los hijos de nadie, los dueños de nada. Que ahora mismo están odiando en su infierno negro.

 Heroína

¡Intrépida mariposa cruzando el mar de flor en flor de cada ola!

 Juguetes

Pasó una niñez maravillosa: no dejó ni un juguete en pie.

 Mar

Cuando llevé a mi hijo  por primera vez a que viera el mar nunca pensé que fuera él el que me lo enseñara tan hermoso  en el perfil de su rostro niño.

 Pie

Cuantas veces de noche entramos en los brazos frescos del sueño de la mano del pie asomado fuera de la cama.

 Solitario

Cuando voy solo por el bosque de hayedos y robledales de Cameros me gustaría que alguien me acompañara para compartir la sensación de algo único que se pierde en uno mismo.Pero cuando voy acompañado preferiría  ir solo que esa sensación se me queda a medio camino entre las ramas y mi solitario corazón.

                                                                                ©Rubén Lapuente

BOLÍGRAFO SOLIDARIO

20111116203049-boligrafo-solidario-un-juguete-una-ilusion-ruben-lapuente.jpg

He comprado un bolígrafo

solidario

por cinco euros

Lo llevo encima

y algo nuevo vivo

me roza

Lo dejo asomarse

por el embozo del bolsillo

de mi guerrera

y es un faro

que barre con su luz

de pobreza

nuestra ceguera

 

En el espejo de su tinta veo

la intocable sagrada

niñez rota

A ese niño

que patea una lata

o la niña negra

con pelo de oveja

que caza de la brisa

vagidos

que dulcemente

acuna

Y que soy yo

quién pone ruedas

de tren

o de bólido

o cuero a esas barreduras

o muñeca

de carne de trapo

al vacío regazo ahumado

de la niña

Y es que la infancia

es una rueda

loca

girando

de un coche patas arriba

Un balón cosido a patadas

La muñeca

enseñando agotada

el corazón

de borra

 

En el espejo de su tinta

veo  la ilusión

de quien enseña

el blanquísimo

sinfín

de los dientes

en la sonrisa de una boca

           ay  

¿hasta cuándo desahuciada

de mañanas?

 

 Por cinco euro

¿No he hecho una buena compra?

                                    ©Rubén Lapuente

 

Un juguete una ilusión

APUNTES DE OTOÑO

20111109210921-otono-apuntes.jpg

 

Acebo

Miraba el amanecer en las hojas del acebo.

Amante

Cuando él le dijo que parecía que siempre estaba con otro, ella dejó de fumar.

 Amor furtivo

Oyeron una arcana llamada de otoño. Dejaron la piel falsa en el coche. Ya como dos venados al vaqueo de cazadores, a la andanada de furtivos. Enamorados pandearon los cuellos para el cortejo mutuo. Pisaron los brezos con sus propias manos. De la cordillera del dorso de ella bajaba un reguero de baba. Un disparo segó la llama, les reconoció desnudos. Y corrieron hacia el coche perseguidos por una jauría de perros que les miraban como venados.   

 Descanso

 Cada noche, al despertarle la próstata, el teatro del sueño también le daba una tregua,bajando el telón del entreacto.

 Dulce

Demoraba tanto la dulzura en la cama que embotaba sábanas en almíbar.

 El hombre que acariciaba a los ciervos                    

Me encontré en el bosque a un hombre llenando sacos de maleza. Hago jergones de hojarasca para la noche de los ciervos, me dijo. A cambio, me dejan acercarme tanto a ellos, que la caricia de mi mano temblorosa vuela ya sobre sus lomos de bronce.

 Estrías

Después de dar a luz, la sirena que tenía tatuada en el vientre  se quedó encinta.

 Jardineros del otoño

Ayer los vi saliendo del bosque. Bajaban por la ribera del río hacia la niebla dorada de los álamos. Los reconocí porque tenían la melancolía presa en la mirada y al sacudirse la polvorienta ropa de trabajo, dejaron tras de sí una estela fatigada de oro.

 Peluche

Del altillo he salvado la vida a mi viejo ciego peluche. Tiene la misma edad que yo. Y aún esconde mi miedo niño de oscuridad.

  Sal de la vida

 A los pájaros que rondan mi casa les veo picotear el muro de piedra de la fachada. Creía que afilaban sus picos en el cemento. Pero es el salitre que rezuma la pared lo que buscan y saborean. Y todas las mañanas se dan un ágape de granos de sal de la vida. Disfruto viéndoles suspendidos en su escalada libre. Y no haré nada para espantarlos. Y eso que debería velar por su salud, que ahora el colesterol lo tienen por las nubes.

 Tronar                                           

En la orquesta sinfónica del bosque nada ni nadie desafinan.

                                                 ©Rubén Lapuente

                                                                                                                                 

DÍAS DE OTRA VIDA

20111105141531-quimio-otono-cancer-mama.jpg

Hoy empieza ella

sus días de otra vida

En el calendario

emborronado de notas

de citas

de cruces

ha abierto antes

un paréntesis  

Tan zarandeada parece tan fuerte

¿Pero quién no tendría miedo?

Tengo un nudo enorme

en el estomago

me dice

al rondarle

la hora

 

Por el bulevar

del hospital de día

entramos en el box

del desasosiego

Para distraer

a la angustia

que no conoce lo nuevo

ella habla

y habla

frente a mis ojos

siempre

así ofrecidos

así

sin párpados

 

Sobre su cabeza

una nube

color carmesí

Otras transparentes

Y al primer tintineo

de lluvia

de mixtura

en las sondas

ella

fuerte

sopla

una sola vez …

 

(Oh mujer

Ya te bañan en lo que tú

sonriendo

llamas veneno redentor

En aguas

de dulce cristal mellado

lo llamo yo

que te veo

como a una niña

a quien

le arrancaran

su única muñeca

su inocencia

y le dieran de golpe todo el peso

de tu vida

 Le digo que sólo

es un rasguño en el mar

pero ya no me oye

se duerme…)

 

Al salir a la calle  ebria

de mi brazo

El otoño ni nos mira

                   ©Rubén Lapuente

SIN PÁRPADOS

20111029083917-cabrachos-peces-sin-parpados-pescaderia.jpg

De lejos parecían dos llamas

pintadas en el lecho de hielo picado

de la pescadería

Dos bateles engastados en escamas de rubíes

Dos cabrachos bellísimos al acercarme

Y con los ojos abiertos

Ya no me acordaba que los peces

no tienen párpados

Que no cierran los ojos nunca

Siempre alertas

(no pueden dejar de ver

lo que no les apetece ver)

¿Despiertos duermen?

Ojos siempre circulares aún bellos muertos

Los miro y me traen la ley del mar:

Comer y ser comido

Me traen

el cebo en el sedal

o la celada red

La cita en el cantil de la muerte

Me traen la vida

que nació en el agua

El  torpe salto de esbozo de anfibio

al primer embeleso de claro de luna

Me traen…

¿No vienen nuestras lágrimas

de un poquito de su mar?

Mientras la pescadera

me habla de la sopa bullabesa

del pastel de cabracho

mientras les saco una foto

a esos dos viajeros

de la noche oscura del agua

no puedo dejar de ver

lo que ya no me apetece ver

                                 ©Rubén Lapuente

DULZURA

20111023144533-dulce-de-higos-dulzura-de-su-higuera.jpg

Me viene

con pasos

de pantera cautiva

Titubeante

Como una bandada de bruma

Me dice que cree que ya no la deseo

Que la miento

Que sospecha de mí

Que me busca

huellas

de otra

hasta en la raíz de la mirada

Que mis palabras

déjame ahora no

le sientan

como pequeñas y breves

punzadas

de aguja

Que ahora se alimenta

de cuando

subía a la azotea

a que yo viera

los ocasos

en los botones

de su blusa

y del eco

del chasquido

de la estrella

fugaz

de mi

cremallera

Que nunca

salvo conmigo

tuvo ella en la mar

sábanas de olas de espuma

bordadas

por un hombre

Que eso no se olvida

Que añora

ese suelo

de jergón

de los caminos

 que el placer luego

acolchaba

 con lana

de esmeralda

de

las

mismas

piedras

Que grita de ira de abandono

De vacío de espera

Que qué quiero de ella

 

Si yo sólo quiero

le digo

que me viertas

aquella dulzura

de tu cuerpo

si era de higuera

Que gires despierta

en este carrusel de dos boletos

hasta que

suene

la sirena

Si yo sólo quería

que

vinieras

así

                        ©Rubén Lapuente

PÁRVULAS SÁBANAS

20111015130333-sabana-de-luz-parvula-ninez.jpg

Tendido en la cama

mis rodillas levantan

un cielo de sábanas de luz

por donde va mi hijo

trenzándome

su párvula

niñez

 

Con un lejano zumbido

de aviones en mi boca

se pone en guardia

con ese braceo

ciego suyo

de loca algarabía

Qué fácil sumergirme

en esa madriguera

convertirme

en la zancada de mis dedos

escoltando

a la suya

tan pequeña

 

A un grito mío

ya huimos de un gigante

por una empinada

ladera:

la encrestada espalda

de un dragón

que refunfuña

medio dormido

sobre

mi pierna

Al pisarme el ombligo

de pronto

todo tirita

Pero “¡corre -le digo -

que es el cráter de un volcán

corre que estalla

que nos coge la corriente  

de su rio de fuego

de viva lava!”

Y cruzamos

sin un rasguño

el bosque

oscuro de mi pecho

con dibujos

de ojos de fieras

que parpadean

con serpientes con unos de tiza

en las pupilas

silbando

en cada

ensortijada

mata

de mis hebras

 

Antes

de alcanzar

la combada ribera

de luz

de la sábana

en el refugio del bolsillo alto

de mi pijama

me parlotea

tranquilo

en esa lengua virgen

gorjeo de luz del paladar niño

que me deslumbra

 

Y todo hasta que

una voz cálida y firme

cada noche repetida

echa abajo

nuestra bóveda

hiere a mi hijo de sueño

me despierta

a mí

de la niñez  y…

      ay

me retorna  

a esta otra vida

hasta mañana

                              ©Rubén Lapuente

SIRIO O PROBABLEMENTE ALEGRÍA

20111008082628-sirio-saramago-probablemente-alegria.jpg

No me lleva del todo el sueño

Sobre un camastro

de soslayo miro

esa bolsa de mixtura

que gota a gota

se bebe

Hay un redón

bajo la cama

que aún no avena

sangre de seda

Velo las alas

del murmullo

de una mujer

a la que ayer

desnudaba el alba

 

Al solecillo en la rejilla

de la pared

inclino

“probablemente alegría”

y el azar

me lo abre

en “noche blanca”

que me olvida

un momento

de lo cercano

de que vivo

Y acerco mi sombra

a la ventana

En lo alto brilla Sirio

Y alargo mi cansancio hasta su luz

                                             ©Rubén Lapuente



Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris