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LÁGRIMAS DEL CIELO

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Desde el portón entreabierto

el niño

a ratos

asoma la cabeza

Mira el cielo con miedo

Y si extiende

su manecita abierta

no es para pedir

monedas de lluvia

de limosna

 

"¿Cuándo es la hora?

¿Cuándo nos toca?"

 

Estrena  cofrade niño

en su primera semana santa

Antes- sólo un niño

en su sueño sigue viviendo –

ya lo ha sentido

cuatrocientas veces

en cuatrocientos años

en boca del fervor

de sus mayores

que punzan en su espalda

memorias de azahar  

de música  

de mágica luna de parasceve…

Ansía oír:

“Señores, todos por igual,

valientes

Al cielo con él”

Hoy no estrenará lágrimas

su vela encendida

No habrá tachuelas de cera

por las oreadas callejas

Ni mecida de Nazareno

en alas de saeta rota

Hoy no soltará el trono amarras

que en el charco

del cuenco de su mano

redobla el tambor

de la lluvia…

 

Oh demudado capirote

Oh pequeño cofrade del llanto

que no quiere consuelo

que no quiere acabar de llorar…

 

"¿Cuándo es la hora?

¿Cuándo nos toca?"

            ©Rubén Lapuente

04/02/2017 17:48 rubenlapuente #. RITOS( 10 ) Hay 2 comentarios.

TIC TAC

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A  cierta edad

el tiempo

comienza a existir

Te cita un día en la sombra

de un perfil sorprendido

en la pared

o de improviso

en un pliegue no visto

de tu piel

o en la primera

herida

del aliento  

que amas y  respiras…

Y ya es del barrio

de tu bar

de tus besos   

de tu espejo

Ya tiene

la copia de la llave

que abre todo tu mundo:

Un huésped que contrata tu derribo

Menos mal que es

como un zumbido de abeja

que no se queda  

en tu cabeza a charlar

de tu estrella

Menos mal que

quien nos hizo

puso la melodía del tic tac

en su tono justo

que sería insoportable

oírnos el corazón

en el silencio…

Y sentado en tu antesala

espera paciente

que en tu camerino

esa pequeña llama de dolor

lentamente o voraz

florezca terrible

una noche…

A cierta edad

el tiempo

comienza a existir

Y de puertas adentro

ya nunca seremos los mismos

                              ©Rubén Lapuente

 

28/01/2017 22:05 rubenlapuente #. BREVES MOMENTOS ETERNOS( 22 ) No hay comentarios. Comentar.

LA CAFETERA

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                                  Si tocas tu sueño morirá (Pessoa)

Cada mañana

antes de entrar en el agua

le pongo al fuego la vieja cafetera

de aluminio

Y yo no sé

de dónde saca tanto olor

que me coge siempre

al otro lado del espejo

silbando alegre

al son de su bufido…

 

¿Pero de dónde vienes

tan íntimo como un beso aroma?

¿De pisar en el lagar de la noche

 racimos de luna negra?

¿De orear las sábanas mojadas

 de pubis trigueños vienes?

¿Del bronce del otoño

en los hayedos de Cameros?

¿De los ojos azabache de Teresa?

 

Me hueles

a aquella barca en el embalse

con la bancada rota

A madre en el balcón

soplándose los besos

o en la cocina

colando con una media de seda

el café de puchero

Me hueles

a una tarde de lluvia

en un bar

girando lenta del asa de una taza

esperando el desamor…

 

Cualquier día

en cualquier terraza

la vida

se sentará a mi lado

coincidirá conmigo

¿Y quedará algo más en el recuerdo

que un embriagador aroma

de tostada brisa de café?

     

Cuando me siento

a la mesa

disfruto cada mañana

viéndola beberse ese negro cuerpo

que le pongo al fuego

mientras

este lírico tonto de quimeras

como si creyera romperse

ese aroma del sueño de una taza

al bebérsela

como si lo mejor del placer

fuera  sólo su preludio eterno

se desayuna

una dulce y triste manzana

costumbres

Ah pero con aroma de café

                           ©Rubén Lapuente

 

EL VESTIDO DE NOVIA

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                                        a Carmen Sevillano

“Oh más de treinta años

siendo una bagatela en la memoria

Olvidado

Sólo fue para un día de mayo

Para  una promesa

Para un altar

sobre tulipanes blancos

Para un baile

en la glorieta con luna

de mis sueños

Tiene campanadas

Lluvia de azahar

Mi juventud perdida

Me caí en la cama con él

borracha de luces

de burbujas

de viento enamorado

en unos brazos

con labios de versos…

Y lo guardé en una caja

en el altillo

hasta ahora

que al ver Rubén un maniquí

desnudo en un escaparate

me dijo:

¿Y si le damos aire a ese vestido de novia?

Lo saqué de su encierro

De su cárcel de cartón

Desperté a la bella durmiente de adentro

Ni se me ocurrió enfundármelo

que una cuenta también

con sorna el cumpleaños

de cada nueva talla

Y tenía esa humedad amarilla

de la ropa encerrada

Salpicaba   

encaje y organza

y enaguas plisadas de seda 

y una lágrima del tiempo

en la pechera

como una gangrena

bajaba…

Lo puse a remojo en un cuenco con agua

con un puñado de sal

jabón suave

y el jugo de unos limones

Y lo tendí al patio con sol

de este nuevo enero azul tan limpio…

Ahora está donde merece

donde me deslumbra

Y a mi sola

Y al verlo

no siento ninguna herida del tiempo  no

Que basta con un poeta en casa

Que yo con mis cicatrices

cuando le rozo

aún me invita 

muy adentro

a bailar

mi alegría de vivir”

          ©Rubén Lapuente

MUERTE DE UN TERNERO

20170218215228-buitres-muerte-de-un-ternero-ruben-lapuente.jpg

 

Se rezagaba el animal

Buscaba un aparte

un recodo

un remanso

a su pudor

de hembra preñada

Y muy débil se tendió en el pasto

Una bandada de buitres

lo adivinó enseguida

y sobre su grávido vientre

empezaron a tejer

en su lenta

y fingida danza   

un rosario de sangrienta corona

El ternero salió

como un niño

por la gatera

culebreando

con la cabeza entre los brazos

y tan mojado

de cálida oscuridad

que así

arrojado sobre el pasto

parecía el rebujo

del papel

de celofán

de envolver a una estrella

Pero la vaca

acostada

no podía lamerlo

No lo alcanzaba

Erguía la cabeza

La volvía

Empujaba con el cuello

Tiraba de sí

Pero su débil ramalazo

no llegaba a la raíz

de sus pezuñas

Y de ver

cómo su morral de calostros 

se quedaba  

tan solo a un palmo

infinito

del hocico de su cría

oh se le curvaba toda el alma

Alrededor

Apiñados

En comuna

El corro de buitres

enfatizaba con las alas:

Que deberían

acortar los tiempos

Que para no pasar

tanta hambre

deberían dejar

de ser carroñeros

Hacerse antes verdugos

Como esos matarifes

que desde las claraboyas

veían buscarles la yugular

con un cuchillo

que así no se angustia la carne

que así se fragua más despacio…

Y valientes

se lanzaron  primero

a por las mullidas

cuencas de los ojos

del ternero

que desde las tinieblas

miraba el horror

de haber nacido…

                               ©Rubén Lapuente

                                 Llanes (Asturias)

TODO EL AMOR

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El 23de Noviembre a la 19:30 presento en el espacio Santos Ochoa C/Doctores Castroviejo 19 Logroño mi nuevo libro de poemas Todo el amor. Os espero.

LA FLOR DE LA HIGUERA

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Lo que me duele lo hago rápido

Lo miro todo de soslayo

Y doy la temida última vuelta

de cerradura a la casa de mis padres

cerrada por la muerte

Yo quería salir deprisa

de ese silencio insoportable

pero sobre la tapia del patio

de la casa al volverme

se asomaba la dulzura de mi infancia

 ¡Ay! ¡Mi higuera!

Aquella noche de San Juan

subida yo a sus ramas

Quien arrancara su flor

que nacía y moría

eterna en un instante

sería por siempre feliz

Leyenda que me creía

a pies juntillas

¡Ay!  Esa noche

en la espesura

bajo ese olor grave

asfixiante

me moría de inquietud

Y al encenderse las hogueras

se prendió la higuera

(o era en mis ojos)

de fugaces luciérnagas

Aparecía y desaparecía

en cada brote

la oculta flor efímera

Pero no me dio tiempo

a atraparla en mi puñito de luz

¡Ay! ¡Mi higuera!

 

Entré otra vez en la casa

Ahora sí oía respirar a alguien

Y como aquella noche de San Juan

me subí a su enramada

a su profunda dulzura

Y bajo ese olor grave

comencé a aspirarla  

a jadearla

a asfixiarme dentro…

La bocina del coche llamándome

me hizo despertar

dudar  bajar deprisa…

 

De vuelta

al verme llegar Rubén

le evitaba la mirada…

 

ni me venía la voz”

             ©Rubén Lapuente                            

        Foto: Higuera. Vitigudino (Salamanca)

19/10/2016 18:06 rubenlapuente #. HISTORIAS NATURALES( 13 ) No hay comentarios. Comentar.

DOCE CUERDAS

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Ahora ya no lo veo sórdido

Barriobajero:

De camorra a la puerta

de una discoteca

Los vi al atardecer  

En los arrabales

Dos jóvenes

en un improvisado ring

Sin cuatro esquinas

Ni doce cuerdas

Sólo con la ley

del ala del cuchillo en las manos

de unos brazos

entremetiéndose

que los separaba…

Y me parecieron

como dos juncos de río

cabeceándose

Como el baile de las sombras

en la pared de dos llamas

de una hoguera

Como si pugnaran dos vientos

por aventar una goleta…

Y los dos con las manos vendadas

Tallados con buril de renuncias

Sin nombres conocidos

Y no     No era una pelea

No había odio

Ni cuentas pendientes

Ni corona de laurel

Ni cinturón dorado

No había rubia platino en la silla de la arena

Nadie jaleaba

Y me arranqué de los ojos los prejuicios

Dirimían arte en el baile

Eran príncipes de la finta

Uno con la plasticidad de una mariposa

A veces danzaba en círculos

como un ave de rapiña  altanero

bajadas del todo las defensas…

Fajador el otro encerrado en su guardia

Y como con metro amarillo

median distancias

Maestros en la estrategia

de esquivar el dolor

de cazar el flanco desnudo

de esperar el momento

de un gancho  de un crochet de un directo…

Volteada quijada besando  la lona de tierra…

Para levantarse

Para ponerse otra vez en guardia

Otra oportunidad

Como en la vida

 Vetas de belleza inexplicable

 se teñían de atardecer

               ©Rubén Lapuente

PATINETE

20160911102457-patinete-ruben-lapuente.jpg

 

En Todo Colección

moría de bella herrumbre

Tiene encanto

este patinete del viento

Tiene huellas en relieve

como bocera de niño

Tiene radios de llanta

segando sol

Y parrilla de los olvidos de madre:

el pan  harina  aleteos de periódico …

Mi tranvía de las aceras

Mi rucio de la infancia

como una sombra de lagartija

creciendo en las tapias

de Miranda al atardecer…

Le quitaré un poco de muerte

Pararé su gangrena

sin amputarle la edad

"Otro trasto" -me dirá ella

("pero tan hermoso") -no me oirá

En la ya vieja calle de mi sueño

me veré descarrilar

con el recado de madre por los suelos

pero ahora

tendré otra rueda

como una mano más

tendida…

Clavados en su montura

deben brillar mis ojos…

Estoy vivo

           ©Rubén Lapuente

11/09/2016 10:24 rubenlapuente #. NIÑEZ ( 21 ) No hay comentarios. Comentar.

NIÑO PINTOR

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Si le doy a  mi hijo

un pincel,

un lápiz de colores

Le doy la mano del viento

Le doy el vuelo

de un hilo de tiza

del sueño

Y me pinta una casa,

su bólido rojo

un sol amarillo,

y a un tipo con antenas

(o es su remolino en el pelo)

con sonrisa de payaso

 

No titubea, no tacha,

no copia, no sufre.

Aprieta el color

para que salga más intenso,

más llameante.

Y, o rompe la mina del lapicero

o se queda sin fuerzas,

medio dormido,

sobre los colores.

 

Sin una pizca de pintura

en la memoria

lo que le sale es definitivo,

original, puro, sin patraña.

Y lo hace de carrerilla

como si llevara mucho 

tiempo en esto del arte.     

Luego pone su nombre

a la lámina con letras

desmedidas…

Y la olvida para siempre.

 

Y a otra cosa, mariposa.

                        ©Rubén Lapuente

FERNANDO

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De pronto un día

a uno se le caen las cosas

las de dentro      

las que creía irrompibles

las que no se abrigan

las que pensaba no mudan nunca:

Unos ojos  un gesto  una voz  un abrazo

un asiento a su orilla

un aire hermano…

Pero yo no puedo  no quiero  

beber dolor de muchacho

que hacia equilibrios conmigo

camino a casa

No   porque si me detengo

si me quedo  de frente  parado

si no tiran de mi brazo

ahí me derrumbo  

ahí muero

Y esas campanadas lentas

serán para otro

Ese zumbido de su risa

que me viene y choca en el cristal

será del viento

¿Cómo no va a moverse si ayer

era un arroyo?

 

A la tapia que coronábamos juntos

valiente   hoy voy solo    trepo solo

Y azahares de muchacho caen de mis ojos

                     ©Rubén Lapuente

06/08/2016 09:09 rubenlapuente #. DOLOR ( 20 ) Hay 1 comentario.

BOLERO

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No sé por qué le quiero -decía

si me cita en el fondo del sueño

Volaban las luces de la mesilla

sobre sus párpados cerrados

Y ya él jugaba con sus cabellos

de rienda para atraerse sus labios

de carmín pintados antes del sueño

La llamaba escondido lucero

Pequeña llama de amor puro

Luciérnaga de su destino…

En el amor la desnudaba

como a un niño dormido

La amaba como en la guerra

el último panecillo blanco

Y calada de amor abría los ojos…

Cada gota de agua que le rodaba

sobre la piel apagaba un incendio

En el remolino de la taza

del café del desayuno

abstraída  buscaba algún gesto

igual en su recuerdo

Tal vez ese mismo brillo antaño

de algunos ojos olvidados

fuera el mismo ahora

para ella sólo…

Un par de grageas

le descolgaba del campanario

el repiqueteo de su badajo

En la ventana de la alcoba

de su corazón había pintado

una pálida luna de sueño

Somnolienta de amor de bruma

preludio de esos largos bostezos

en el espejo retrovisor

apresuraba su aderezo

de raudal de arrebol en los labios…

De la berlina la sacaron

entre un amasijo de hierros

Una sonrisa detenida de deseo

Un hilillo de sangre de carmín rojo

Los ojos dulcemente cerrados…

No sé por qué le quiero -decía

si me cita en el fondo del sueño

                                  ©Rubén Lapuente

LA CIERNA

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“Nunca me había pasado

Y mira que llevo años viajando por esta tierra

Yo parado aquí  y de tan de cerca

¡Y sorprendido!

Yo que voy todos los días

de bodega en bodega

casi de viña en viña

con este morral lleno de etiquetas

esperando que esa luz de papel

traspase el vidrio de alguna botella

de vino de Rioja

Que sea su semblante o su señuelo

o tal vez  el recuerdo ebrio

de algún olvido

¡Yo aquí  fascinado!

Será que siempre he mirado

esta infinita almazuela de viñedos

como si mirara el mar

cuando  a veces  la belleza

no es sólo distancia sino

como ahora en junio  

aquí y de tan de cerca

pura emoción

Y ha sido desde la ventanilla del coche  

al ver  de pasada

ese bosquejo de racimos

lo que me ha hecho parar

y entrar en la viña

a quedarme aquí

al pie de las cepas

sorprendido  fascinado

Es que casi ni recordaba haberlo visto antes

Es que dura tan poco la cierna

Esa gestación

La delicadeza de esa gestación

Su complejidad

Con esa extraña y delicada y efímera

flor blanca de la uva

Su perfume único que me envuelve ahora

Oh es la preñez del vino

Oh es la niñez de la uva

El asombro del arranque de todo esto

que acaba con mi etiqueta

pegada en la botella:

ese señuelo que abre la cava del paladar

Y aquí yo  parado

embriagado de entrar en el  fondo

de este enjambre

de olorosos verdes racimos niños de uva en flor

amando  lo que hago

ahora de otra manera

viendo de tan de cerca

como nace el pequeño dios del vino”

                   ©Rubén Lapuente

foto Humberto Lapuente  Fuenmayor(La Rioja)

 

LA FAROLA

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¡Eh chavales!

¿Quién de vosotros

es el más bandarra?

¿Quién el que donde pone

el ojo pone la piedra?

¿Tú chaval?

 

(Mira que plantarme el Ayuntamiento

en mi calleja oscura un Goliat

con fanal de mollera

Si de un plumazo

me han borrado el cielo

de todas mis noches

Si ahora mi pequeño balcón

es la única rutilante

estrella del firmamento

Detrás de este velo de luz

estará mi brillante Vega

Cisne volando por la Vía Láctea

Mis lágrimas de agosto

Hércules

El Escorpión

El Sagitario Arquero

Los lebreles de Orión cazador…

Y cómo se vuelve

otra vez al relente

si por este costal

de mis viejos huesos  

ahora mataría el rocío

Y cómo se desentierran

los ojos que nadaban

por el cielo estrellado del agua

Quién se atreve a volver

a ese estanque dorado                                                                             

si uno ya no es el mismo

Si uno iría con su vieja

pieza del puzle probando

a encajarla ridículo

torpe …

Oh mejor verlo todo

preso de su claro diamante

bajo los párpados cerrados…)

 

¿Qué?

¿Te basta con esto?

 

Hazlo durante el estruendo

de los fuegos en el puente

o cuando veas patas arriba

a ese ciempiés de la verbena…

 

Que tu piedra en el aire

de golpe

encienda todas mis estrellas!

                           ©Rubén Lapuente

VERSOS DE PAPEL

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“Los versos deberían zarpar de los aserraderos

Del fondo de un bosque donde vive

un viejo carpintero de garlopa y serrucho

y lluvia de serrín

con virutas enredadas

en el vello del pecho  y los cabellos

como pájaros amarillos

como sortijas de la madera de un árbol

mil veces herido por mil flechas

de amor primero

Llegan en cofres

que atesoran esencias de la belleza :

esa marea que se cuela

por la lucera del corazón

que adrede entornas

perdiéndose como un misterio

en uno mismo 

Para otros los versos                        

con brisa de vidrio congelada

en pantallas iluminadas de frío

Que vienen sin labios  sin rubor

sin rincones…

Y sin sombras no hay belleza

Vienen hacinados

escondidos en un osario de palabras

que el azar de un dedo resucita

Los que amo nacen en el aserradero

Rumbo a la ensenada de las sábanas

Rumbo a la pequeña eterna fogata

de hojas vivas en el estante de la pared  

Y todos con una nota  a lápiz en un costado

para hacerlos así más de carne y hueso

para dejarles una llaga mía en el tiempo

a esos otros ojos que quizás aún no han nacido

y una noche resbalen también

sobre la suave duna de mis dos renglones

y me remueva en el olvido...

Versos  como un amante de papel

cayéndose sobre mi pecho

dulcemente cerrándome los ojos

como la lluvia en una noche de amor”

                                         ©Rubén Lapuente

LA LIBÉLULA

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Desde el cielo del sueño

baja hacia el río

Un cuerpo menudo

entra en el agua

Es la luz que juega

sobre esa pequeña

espalda mojada

Son sus visos de satén

Sus tornasoles

de escamas prendiendo

en esas dos paletillas

que le sobresalen

como lomos de peces dorados…

Es la mano

del destello del sueño

desempañando   

lentamente

el vaho del cristal

del olvido…

 

La mareta de su cuerpo

de rama rota atada

al viento del agua

que los remos de sus brazos

van tejiendo  en abanico

lleva a la orilla    

mucho antes  

su pequeño temblor...

 

En la aguja de un junco

ensarta una infeliz mariposa

De malherirla

se sacude de los dedos

de las manos

los polvillos de oro

de sus alas

de ocelos ciegos

pegados

como si por ese ademán

la maquillase

como si así

la devolviera  

rociada

una pizca del decoro perdido…

Y luego con presteza

la remienda

como cuando él

se desempolva la niñez

antes de cruzar

el umbral del fuego

enemigo de su madre 

con un sarmiento

de alfanje

atado al cinto… 

 

De rodillas

Sumergido

justo hasta que la línea

del agua le corra por la mitad

de los labios…

Espera a la aguja del diablo

que cosía la boca

a los deslenguados

de cuando era

menos que un rapaz

Sabe que es más rápida

que un relámpago

Que sus diabólicos ojos facetados

le sorprenderían

con tan sólo el simple tris

de un pestañeo…

 

Y la joya turquesa

colgada de un punto  

de la nada del aire

aparece   ya arriba

en el culmen del festín

de su señuelo

en su cercano pavor

en su sufrido temple

Hecha de sueño y azar y secreto…

 

En el puño cerrado

mordiéndose los labios

aprieta y aguanta

la muerte

de la belleza y el miedo juntos…

 

Por el filo de las alas rotas de la libélula

el niño se va muriendo

 

             II

 

Para perder el miedo

grita en silencio:

Tengo miedo

Ahora tiene que adentrarse

como en un túnel:

Ya sabes:

El ruido de sombras

que se entrechocan

La estridencia de unas voces

El espanto de algo extraño 

que espera al fondo sin luz…

Él se aferra

a lo que no se le muere:

La de su mano niña

que aún recuerda

el frío de la carne rosa

dormida de muerte en su arrullo

y que aún ahora  tan añosa

la lleva a su mejilla…

Se aferra

a sus pequeñas victorias:

Qué triunfo cuando atravesó

por primera vez    solo

camino de la escuela fría

el bosque de niebla del largo puente

sobre las aguas del Ebro

¿Cómo pudo arrojarse al río

sin saber si haría pie

si aún no sabía nadar ?

¿Y cómo resistiría la

eternidad del pavor de aquel

caballito del diablo

vibrando preso en su puño?

 (¿Todas las conquistas están en la infancia?)

 

Antes de que se adentre en el túnel

le tomo una mano

La otra la lleva cerrada

                                   ©Rubén Lapuente

 

28/04/2016 20:26 rubenlapuente #. NIÑEZ ( 21 ) Hay 1 comentario.

ACOSO

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Cuando escribía…   papá mamá

espero que algún día

podáis odiarme un poquito menos

Las siluetas de las hienas  con mochila

ya cruzaban la plaza con luna de su corazón

Poco a poco le fueron llenando

de arena la garganta  

y  no encontraba las palabras

no le subían las palabras

afónico

mudo de miedo

Era la sirena del recreo  

el aullido de los depredadores

Algún preludio había en el roce

al atravesar  el corredor infinito

En el patio  

en los vestuarios  

asestándole empellones

le lanzaban palabras

como estiletes sobre su piel lisa  :

soso    empollón de mierda    maricón   

andas raro…

Y cómo te proteges  

cómo si  tu guardaespaldas

es el muñeco amarillo de los Lunnis

Cómo se planta cara

a pequeños grandes monstruos

si no sabes gritar  si no puedes gritar

Cómo si hasta en los sueños las estrellas

se vuelven asteriscos

Sí  Era  sensible como una herida abierta al viento

Como una manzana desnuda vulnerable

Sí  Era dulce como un soplado beso de madre  

volando desde la ventana

Inocente como una manecita desinflando

la sinfonía de tus dos globos

de aire en las mejillas

Sí  Era bello  y tímido

como una corza atrapada en la nieve

Tierno como un regazo de lana de arena dorada

de la alcoba del mar

Cuando escribía…no hay otra manera

para no ir al colegio

las hienas con mochila ya atravesaban

la plaza con luna de su corazón

Y cuando rubricó la nota

sin zapatillas

corrió y corrió hacia la luz del olvido

hacia  la tierra de su silencio

hacia nunca más sufrir

                     ©Rubén Lapuente

Carta de Diego

17/04/2016 13:18 rubenlapuente #. DOLOR ( 20 ) Hay 1 comentario.

TATUAJE DE CIERVO

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"Me enseñas tatuajes de venados Marta

Quiero tatuarme uno

Sí  uno de ésos

Ése  Ése de ciervo me gusta

Ya sabes que es por ese hombre

que me decía

que en sus sueños

me hacía corza 

Oh si no hubiera sido

una ráfaga de bosque

 Si no me hubiera abrazado

una tormenta

Si no hubiera estado  limpio de mentira

Si aún oigo su voz de campana

Y que yo lo vea aquí

hermoso

en la falda de mi pecho

sobre ese jergón de mi carne

temblorosa al andar 

 

Sí  aquí

donde más

me retumban los latidos

del deseo

Aquí

Y que

a una andanada mía

errante

mágico ciervo animado

vaya por las peñas

del monte de mis huesos 

y me huelle

entera

toda

entera

Que ramonee

en la maleza de mi pelo

que buena mata

de azabache tiene

Que teche

mis senos

de soledad

con sus zarpas suaves

Que a una salva mía

se haga animado

Y baje al dedal del amor

el belfo

de su húmeda boca

Y hasta lleve la cuenta

en un ábaco

en la cabecera de la cama

de cada pálpito

suyo

de bronce

al crepúsculo

en mi llaga 

la que gime en penumbra

 Sí Ése Marta

Tatúame ése de ciervo

Que así

será como si llevase

siempre dentro

sus últimas gotas

recientes de vida"

         ©Rubén Lapuente

01/03/2016 22:17 rubenlapuente #. DOLOR ( 20 ) Hay 2 comentarios.

EL HIJO PRÓDIGO

20160204214618-cenicero-estaua-de-la-libertad-ruben-lapuente.jpg

 

Ha sido ese volcán

de racimos de soles negros

temblando en el remolque del tractor

que lentamente sigo

que no adelanto

lo que me ha hecho

alzar la cabeza al cielo

despertar de una ausencia

de demasiados años…

 

Voy detrás     

rodando

como ayer en la vendimia

de mi infancia más luminosa

Y de pronto

en el asiento de atrás

por el espejo retrovisor

se me apareció

aquel  niño mío antiguo 

el de las chiribitas de un fuego

del alma en los ojos

pidiéndome que volvamos

que reanudemos aquella tarde

que dejamos a medias

esa de vencejos 

con campanas lentas…

Que recuperemos

aquel paraíso

que abandonamos

al irnos a ese oficio de vivir

a ese mal invento

en el que con prisas

de un lado para otro

con la cabeza agachada

pensando en quiénes somos  

se nos pasa la vida…

Y tan decidido en recuperarla

que me tira de la manga

del volante del coche

hacia  la casa

la de la ventana que daba

a un ejército de viñedos

y aunque ya sólo está

bajo mis párpados

me la dibuja

en el revuelo de hojas

de un solo soplo  

con pájaros que vuelven

y quieren que les siga por las calles

de sus primeros pasos

que piso con tiento

como si aún estuvieran

tiernas esas huellas

y medio sonrío por pensarlo

por verme   tan inocente

tener sólo ojos para el suelo…

 

Cierro los ojos  y

sobre los hombros de mi padre  

a horcajadas    ya soy un gigante

Voy sobre la mejor montura de la memoria

de tantos seres

alumbrados por otros

que salieron de otros

en otros

de un primero

que aún punza su recuerdo en su espalda

que yo jinete niño espoleo

y por primera vez 

a mí también me alcanza

esa  flecha del clamor

de la memoria en su boca :

 

“Ésa es la torre  hijo

como la de tu castillo

como la de tu fuerte de madera

Ahí  dentro

un puñado de milicianos

de tu misma sangre

dejaron los aperos

resistieron envueltos en llamas

vencieron a un ejército

con la dignidad

con el orgullo  con el valor…

Nos devolvieron la libertad

Eran como ese puño cerrado tuyo

en el que atesoras

una piña del suelo

y tanto la aprietas

que ni el sueño de la muerte

te la arrebataría

No lo olvides   hijo

cuando te avasallen

cuando intenten pisarte en la vida…

Recuerda que abrieron sus casas

las sábanas de sus camas

usaron su ajuar de venda

de cauce de un río de otras heridas

No lo olvides

cuando descarriles

tu tren de hoja de lata  

cuando a tu lado veas sufrir

deja lo que estés haciendo

 y ve   ve

recuerda   recuerda….”

 

Cierro los ojos

y veo a mi niño salmón

remontando suaves colinas

Veo su silueta recortada en el crepúsculo

empuñando su espada

de sarmiento de capitán

del mar de los viñedos

Y busca un tesoro

en un grano de uva de ámbar

Sabe que la alegría

en las noches de terciopelo

duerme en la copa de vino

que al trasluz de la luna púrpura

alza mi padre al viento de la vida

Y toca su dedo la gota

 de rocío temblando

en el pámpano de una cepa

y entre los labios la deja

un segundo

como un diamante de saliva…

Veo su cuerpo menudo

bailando al son de pasacalles

en torno al templete de la plaza

con luna de septiembre vestida

con arreos de vendimia …

 

Voy detrás rodando

como ayer en los veranos

de mi infancia más luminosa

Remolcando ahora yo también

a todos los que nos han dejado

Que no se me olvide

que soy el mejor rocín de la memoria:

mensajero de la sangre de mañana…

 

Me voy enmarcando

en el espejo retrovisor

-mi niño antiguo se desvanece-

aquella tarde de vencejos

con campanas lentas en el viento

que dejé a medias…

La que hoy he recuperado

Me voy pero me quedo

en mi cuna de oro

de racimos de soles negros:

         Cenicero

                               ©Rubén Lapuente

                 Cenicero    poema publicado en la revista El Regadio

Foto :réplica de la estatua de la libertad en la localidad de Cenicero que se creó en 1897 para rendir memoria a los Héroes de la Torre, valientes que resistieron durante el asedio de la torre ante las tropas carlistas.

RECITAL EN EL CÍRCULO LOGROÑÉS

20160104180143-circulo-logrones-salon-principe-de-vergara-ruben-lapuente.jpg

El Círculo Logroñés me ha invitado el día de 3 febrero a las 20h a dar un recital een su gran salón Príncipe de Vergara. Os espero.

 

              LA CHICA DE LA TIENDA DE GOLOSINAS

                                   a las trabajadoras de El Ángel

Como una boca

que enseñara

su dulce paladar

sube la verja de la tienda

a toda la barriada

 

Antes

ha espantado el vaho

del frío

en la harina

Ha rebosado

de mil y una delicia

cada cubeta

Ha dejado escapar

el perfume

del caliente hechizo de lo recién

horneado

 

Y espera de pie la marea

de una avenida

 

Aquí compro yo el pan

los caprichos

y avanzando en la fila

miro a la joven

y bella

dependienta

que pesa en una oculta balanza

los dulces sueños

de la niñez

de muchos

Que en aljabas de papel

embolsa

barras de pan

como flechas de amor

Que como adalid del barrio

en ese cuento

de ladrones y policías

que siempre llegan tarde

registra los bolsillos

a niños angelicales

o a elegantes caballeros

o a los de señoras de alta cuna

por un escondido tic

de abanico flamenco

que les descubre

en las manos

 

Y la veo siempre

como con un tesoro

dulce en el regazo

como el mascarón de proa de la tienda

vencedora  de los embates

de las olas del mar de azúcar

a veces amargo de los días…

 

Avanzando en la fila

al anochecer

ha sostenido ya tantas miradas

que cuando

me toca a mi

ya todos los caminos

todos los atajos

a sus ojos

los tiene ya hollados

 

De pronto

de la calle

como un trueno en el sueño

oigo un viril silbido

que la despierta

que la enciende

Entonces

llevándose

la última gominola

a la boca

de un tirón

baja la verja de la tienda…

 

Y es en ese mismo dulce instante

cuando ella

comienza a vivir

 

 LA HABITACIÓN DEL HIJO

 

                                a mi hijo Rubén

Son miradas

que nos hacen callar

Que lo dicen todo

Un día tenía que ser:

Las alas del hijo

Su vuelo alto y lejano

 

Por la puerta entreabierta

de su habitación

qué zarpazo

del silencio profundo

Cómo rasguña por dentro

esa franja de luz

Cuánta vida parada

en esa vislumbre fugaz

 

Se nos olvidaba

que ese trozo tuyo y mío

era nuestro dulce huésped:

vagabundo de su porvenir

 

Y ahora

nos acostumbraremos

a no oler su perfume 

de muchacho bueno

A no oír su voz templada

nunca por encima de un grito

¿Echaremos de menos

la sabiduría de su sencillez?

¿Y mis torpes manos

se apañaran sin las suyas?

 

He llenado dos copas

de ese dulce vino de orgullo

que achica además

la ausencia

Y contigo mujer

que te veo ahora

ordenando 

en su armario

la ropa que no se ha llevado

brindamos con miradas

que nos hacen

callar


TE EXAMINARÁN EN EL AMOR

                                A la tarde te examinarán en el amor…

                                                     San Juan de la Cruz

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

Andarás por ahí

como ensimismado

Como cuando se garabatea

en una hoja de papel la vida

Y entonces   de pronto

a tus espaldas

alguien o algo

te preguntará

por memorias de tu corazón:

Si sólo anduviste

de paso

por un cuerpo

como si cruzaras

por una alameda

Si recuerdas

si el mismo amado

cada noche

te parecía cada vez

uno distinto

Si te atreviste a desnudarle

cuando el dolor

le mudó la piel

Te preguntará

si al bailar con ella

vuestra canción

herida de tiempo

aún te suena su música

en el mismo lugar

con el mismo son…

 

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

¿Y si descubres que quién

no se tendió  en un corazón

no ha vivido?

 

¡¡ ¿Y si en el pequeño abismo 

de las manos

hundes el rostro?!!

 

LA NOVIA DE UN SOLDADO ESPAÑOL

 

“La tierra no es tan pequeña

que se lo pregunten a mi corazón

que se pierde por estos viejos

mapas de casa

buscando Afganistán

Te vas a ir muy lejos

adonde no te espera nadie

¿Quién puede creerse

que vas en misión de paz?

¿Quién en ayuda humanitaria?

¿Qué se puede reconstruir

en un avispero?

Serás un uniforme

con una enseña roja y gualda

cosida al brazo

sin rostro

sin ternura

¿Te imaginas vivir

sintiéndote dentro

de la mirilla de un arma?

Serás un invasor

 

Y de la ocupación

nacerá el odio

la dignidad

la paciencia

la resistencia sorda y tenaz:

Esa indestructible arma

Y tú entraste al ejército

para ganarte la vida

no para perderla

encubriendo una venganza infinita

de esa cabeza de lobo

enconada con el mundo

que me obliga a vivir

esta historia de amor

de la novia de un soldado

herida

 

Y ahora no sé a quién me van a devolver

Acabarás entrando en las casas

buscando terroristas

¿Y si te encuentras sólo

con juguetes

con pequeños zapatos

con manecitas de tiza en las pizarras?

¿A quién me van a devolver

conociéndote yo?

 

Estoy preparando mi corazón

para estos meses

Cada día será una pesadilla

esperando un mensaje en la noche

Yo sólo podré acompañarte

por detrás de ti

respirando en mi ensueño

muy hondo

la estela de miedo que dejes”

                                   ©Rubén Lapuente

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