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BOLERO

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No sé por qué le quiero -decía

si me cita en el fondo del sueño

Volaban las luces de la mesilla

sobre sus párpados cerrados

Y ya él jugaba con sus cabellos

de rienda para atraerse sus labios

de carmín pintados antes del sueño

La llamaba escondido lucero

Pequeña llama de amor puro

Luciérnaga de su destino…

En el amor la desnudaba

como a un niño dormido

La amaba como en la guerra

el último panecillo blanco

Y calada de amor abría los ojos…

Cada gota de agua que le rodaba

sobre la piel apagaba un incendio

En el remolino de la taza

del café del desayuno

abstraída  buscaba algún gesto

igual en su recuerdo

Tal vez ese mismo brillo antaño

de algunos ojos olvidados

fuera el mismo ahora

para ella sólo…

Un par de grageas

le descolgaba del campanario

el repiqueteo de su badajo

En la ventana de la alcoba

de su corazón había pintado

una pálida luna de sueño

Somnolienta de amor de bruma

preludio de esos largos bostezos

en el espejo retrovisor

apresuraba su aderezo

de raudal de arrebol en los labios…

De la berlina la sacaron

entre un amasijo de hierros

Una sonrisa detenida de deseo

Un hilillo de sangre de carmín rojo

Los ojos dulcemente cerrados…

No sé por qué le quiero -decía

si me cita en el fondo del sueño

                                  ©Rubén Lapuente

18/07/2016 18:15 rubenlapuente #. POEMAS ESCÉNICOS( 18 ) No hay comentarios. Comentar.

GARZA BLANCA

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                               a Carmen Sevillano

La muchacha de la dehesa:

Pastizal del alma

La que nace

vive y muere

en la misma casa

Joven

como una larga trenza

de luz del alba

Tiraba

de una maleta vieja

carretera arriba…

 

Al partir el autobús

se atrevió

a volver la cabeza

y asomada al balcón

toda su niñez

con lágrimas en la cara 

la despedía

 

Llevaba en el tapiz

malva de la piel

rocío de luna en la yerba

De su pelo

colgaban

amentos de encina

por sus dieciocho

primaveras

Un vestido estampado

de marujas

de regatos de agua

le adivinaba

la cintura

de vasija en llamas

 

Y al llegar a la ciudad

extraviada la mirada

fijó en las pared

de la pensión

con chinchetas

una foto de su atardecer

cuando la sin fín lejanía

empieza a soltarse

la cabellera de estrellas…

 

La muchacha de la dehesa

en el redil de la oficina

entre el graznido de las teclas…

 

 ¡Oh parecía una dulce

garza blanca!

     ©Rubén Lapuente

Foto Martín Sevillano.

atardecer en Vitigudino

09/07/2016 23:07 rubenlapuente #. AMOR MÍO ( 22 ) No hay comentarios. Comentar.

LA CIERNA

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“Nunca me había pasado

Y mira que llevo años viajando por esta tierra

Yo parado aquí  y de tan de cerca

¡Y sorprendido!

Yo que voy todos los días

de bodega en bodega

casi de viña en viña

con este morral lleno de etiquetas

esperando que esa luz de papel

traspase el vidrio de alguna botella

de vino de Rioja

Que sea su semblante o su señuelo

o tal vez  el recuerdo ebrio

de algún olvido

¡Yo aquí  fascinado!

Será que siempre he mirado

esta infinita almazuela de viñedos

como si mirara el mar

cuando  a veces  la belleza

no es sólo distancia sino

como ahora en junio  

aquí y de tan de cerca

pura emoción

Y ha sido desde la ventanilla del coche  

al ver  de pasada

ese bosquejo de racimos

lo que me ha hecho parar

y entrar en la viña

a quedarme aquí

al pie de las cepas

sorprendido  fascinado

Es que casi ni recordaba haberlo visto antes

Es que dura tan poco la cierna

Esa gestación

La delicadeza de esa gestación

Su complejidad

Con esa extraña y delicada y efímera

flor blanca de la uva

Su perfume único que me envuelve ahora

Oh es la preñez del vino

Oh es la niñez de la uva

El asombro del arranque de todo esto

que acaba con mi etiqueta

pegada en la botella:

ese señuelo que abre la cava del paladar

Y aquí yo  parado

embriagado de entrar en el  fondo

de este enjambre

de olorosos verdes racimos niños de uva en flor

amando  lo que hago

ahora de otra manera

viendo de tan de cerca

como nace el pequeño dios del vino”

                   ©Rubén Lapuente

foto Humberto Lapuente  Fuenmayor(La Rioja)

 

LA FAROLA

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¡Eh chavales!

¿Quién de vosotros

es el más bandarra?

¿Quién el que donde pone

el ojo pone la piedra?

¿Tú chaval?

 

(Mira que plantarme el Ayuntamiento

en mi calleja oscura un Goliat

con fanal de mollera

Si de un plumazo

me han borrado el cielo

de todas mis noches

Si ahora mi pequeño balcón

es la única rutilante

estrella del firmamento

Detrás de este velo de luz

estará mi brillante Vega

Cisne volando por la Vía Láctea

Mis lágrimas de agosto

Hércules

El Escorpión

El Sagitario Arquero

Los lebreles de Orión cazador…

Y cómo se vuelve

otra vez al relente

si por este costal

de mis viejos huesos  

ahora mataría el rocío

Y cómo se desentierran

los ojos que nadaban

por el cielo estrellado del agua

Quién se atreve a volver

a ese estanque dorado                                                                             

si uno ya no es el mismo

Si uno iría con su vieja

pieza del puzle probando

a encajarla ridículo

torpe …

Oh mejor verlo todo

preso de su claro diamante

bajo los párpados cerrados…)

 

¿Qué?

¿Te basta con esto?

 

Hazlo durante el estruendo

de los fuegos en el puente

o cuando veas patas arriba

a ese ciempiés de la verbena…

 

Que tu piedra en el aire

de golpe

encienda todas mis estrellas!

                           ©Rubén Lapuente

VERSOS DE PAPEL

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“Los versos deberían zarpar de los aserraderos

Del fondo de un bosque donde vive

un viejo carpintero de garlopa y serrucho

y lluvia de serrín

con virutas enredadas

en el vello del pecho  y los cabellos

como pájaros amarillos

como sortijas de la madera de un árbol

mil veces herido por mil flechas

de amor primero

Llegan en cofres

que atesoran esencias de la belleza :

esa marea que se cuela

por la lucera del corazón

que adrede entornas

perdiéndose como un misterio

en uno mismo 

Para otros los versos                        

con brisa de vidrio congelada

en pantallas iluminadas de frío

Que vienen sin labios  sin rubor

sin rincones…

Y sin sombras no hay belleza

Vienen hacinados

escondidos en un osario de palabras

que el azar de un dedo resucita

Los que amo nacen en el aserradero

Rumbo a la ensenada de las sábanas

Rumbo a la pequeña eterna fogata

de hojas vivas en el estante de la pared  

Y todos con una nota  a lápiz en un costado

para hacerlos así más de carne y hueso

para dejarles una llaga mía en el tiempo

a esos otros ojos que quizás aún no han nacido

y una noche resbalen también

sobre la suave duna de mis dos renglones

y me remueva en el olvido...

Versos  como un amante de papel

cayéndose sobre mi pecho

dulcemente cerrándome los ojos

como la lluvia en una noche de amor”

                                         ©Rubén Lapuente

LA LIBÉLULA

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Desde el cielo del sueño

baja hacia el río

Un cuerpo menudo

entra en el agua

Es la luz que juega

sobre esa pequeña

espalda mojada

Son sus visos de satén

Sus tornasoles

de escamas prendiendo

en esas dos paletillas

que le sobresalen

como lomos de peces dorados…

Es la mano

del destello del sueño

desempañando   

lentamente

el vaho del cristal

del olvido…

 

La mareta de su cuerpo

de rama rota atada

al viento del agua

que los remos de sus brazos

van tejiendo  en abanico

lleva a la orilla    

mucho antes  

su pequeño temblor...

 

En la aguja de un junco

ensarta una infeliz mariposa

De malherirla

se sacude de los dedos

de las manos

los polvillos de oro

de sus alas

de ocelos ciegos

pegados

como si por ese ademán

la maquillase

como si así

la devolviera  

rociada

una pizca del decoro perdido…

Y luego con presteza

la remienda

como cuando él

se desempolva la niñez

antes de cruzar

el umbral del fuego

enemigo de su madre 

con un sarmiento

de alfanje

atado al cinto… 

 

De rodillas

Sumergido

justo hasta que la línea

del agua le corra por la mitad

de los labios…

Espera a la aguja del diablo

que cosía la boca

a los deslenguados

de cuando era

menos que un rapaz

Sabe que es más rápida

que un relámpago

Que sus diabólicos ojos facetados

le sorprenderían

con tan sólo el simple tris

de un pestañeo…

 

Y la joya turquesa

colgada de un punto  

de la nada del aire

aparece   ya arriba

en el culmen del festín

de su señuelo

en su cercano pavor

en su sufrido temple

Hecha de sueño y azar y secreto…

 

En el puño cerrado

mordiéndose los labios

aprieta y aguanta

la muerte

de la belleza y el miedo juntos…

 

Por el filo de las alas rotas de la libélula

el niño se va muriendo

 

             II

 

Para perder el miedo

grita en silencio:

Tengo miedo

Ahora tiene que adentrarse

como en un túnel:

Ya sabes:

El ruido de sombras

que se entrechocan

La estridencia de unas voces

El espanto de algo extraño 

que espera al fondo sin luz…

Él se aferra

a lo que no se le muere:

La de su mano niña

que aún recuerda

el frío de la carne rosa

dormida de muerte en su arrullo

y que aún ahora  tan añosa

la lleva a su mejilla…

Se aferra

a sus pequeñas victorias:

Qué triunfo cuando atravesó

por primera vez    solo

camino de la escuela fría

el bosque de niebla del largo puente

sobre las aguas del Ebro

¿Cómo pudo arrojarse al río

sin saber si haría pie

si aún no sabía nadar ?

¿Y cómo resistiría la

eternidad del pavor de aquel

caballito del diablo

vibrando preso en su puño?

 (¿Todas las conquistas están en la infancia?)

 

Antes de que se adentre en el túnel

le tomo una mano

La otra la lleva cerrada

                                   ©Rubén Lapuente

 

28/04/2016 20:26 rubenlapuente #. NIÑEZ ( 21 ) Hay 1 comentario.

ACOSO

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Cuando escribía…   papá mamá

espero que algún día

podáis odiarme un poquito menos

Las siluetas de las hienas  con mochila

ya cruzaban la plaza con luna de su corazón

Poco a poco le fueron llenando

de arena la garganta  

y  no encontraba las palabras

no le subían las palabras

afónico

mudo de miedo

Era la sirena del recreo  

el aullido de los depredadores

Algún preludio había en el roce

al atravesar  el corredor infinito

En el patio  

en los vestuarios  

asestándole empellones

le lanzaban palabras

como estiletes sobre su piel lisa  :

soso    empollón de mierda    maricón   

andas raro…

Y cómo te proteges  

cómo si  tu guardaespaldas

es el muñeco amarillo de los Lunnis

Cómo se planta cara

a pequeños grandes monstruos

si no sabes gritar  si no puedes gritar

Cómo si hasta en los sueños las estrellas

se vuelven asteriscos

Sí  Era  sensible como una herida abierta al viento

Como una manzana desnuda vulnerable

Sí  Era dulce como un soplado beso de madre  

volando desde la ventana

Inocente como una manecita desinflando

la sinfonía de tus dos globos

de aire en las mejillas

Sí  Era bello  y tímido

como una corza atrapada en la nieve

Tierno como un regazo de lana de arena dorada

de la alcoba del mar

Cuando escribía…no hay otra manera

para no ir al colegio

las hienas con mochila ya atravesaban

la plaza con luna de su corazón

Y cuando rubricó la nota

sin zapatillas

corrió y corrió hacia la luz del olvido

hacia  la tierra de su silencio

hacia nunca más sufrir

                     ©Rubén Lapuente

Carta de Diego

17/04/2016 13:18 rubenlapuente #. DOLOR ( 18 ) Hay 1 comentario.

EL VIAJE

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Eh amor  Tú

déjate llevar

Tú  

mientras viajan mis versos

por tu cuerpo desnudo...

Quieta   

Tú  quieta

Sólo es un poema

para cuando no me encuentres

para cuando no te encuentre

Empezaría en tu boca

De ella bebería

como los labios del caballo

entran ávidos

en los abrevaderos

a espuertas a saciarse

Luego

por el barranco de tu cuello

Por esa rama de alerce

pondría mis manos

grandes

curtidas de bosque

ahí quietas

hasta que oyeran el murmullo

del único sueño

que vuelve a tu corazón

 

En tu pecho

me quedaría un largo rato:

Uniendo colinas

Desentrañando el enigma

de esas dos aréolas

como rosetas de niña

como turmalinas

de ajuar del tiempo

que se me agigantan

si cierro los ojos…

En esos timbres

gemelos del amor

llamaría sin descanso

con mis labios

con el rodar de mis mejillas

con los besos

me abrirías…

Así 

Déjate llevar

Tú quieta

Que en tu cintura…

¡Que copie aquí el alfarero

la suavidad del tiempo!

resbalaría mi mano

por esa curva imposible

de dulce tobogán

hacia la encrucijada de tus muslos :

mi ensenada

tu herida de placer

mi olla del amor

tu espejuelo hambriento de alondra…

 

De dónde huye la muerte

 

Y después te miraría a los ojos

para entrar en tu cuerpo

como lo hace la voz

el olor  el aire  el miedo

como lo hace el amor!

               ©Rubén Lapuente

 

TATUAJE DE CIERVO

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"Me enseñas tatuajes de venados Marta

Quiero tatuarme uno

Sí  uno de ésos

Ése  Ése de ciervo me gusta

Ya sabes que es por ese hombre

que me decía

que en sus sueños

me hacía corza 

Oh si no hubiera sido

una ráfaga de bosque

 Si no me hubiera abrazado

una tormenta

Si no hubiera estado  limpio de mentira

Si aún oigo su voz de campana

Y que yo lo vea aquí

hermoso

en la falda de mi pecho

sobre ese jergón de mi carne

temblorosa al andar 

 

Sí  aquí

donde más

me retumban los latidos

del deseo

Aquí

Y que

a una andanada mía

errante

mágico ciervo animado

vaya por las peñas

del monte de mis huesos 

y me huelle

entera

toda

entera

Que ramonee

en la maleza de mi pelo

que buena mata

de azabache tiene

Que teche

mis senos

de soledad

con sus zarpas suaves

Que a una salva mía

se haga animado

Y baje al dedal del amor

el belfo

de su húmeda boca

Y hasta lleve la cuenta

en un ábaco

en la cabecera de la cama

de cada pálpito

suyo

de bronce

al crepúsculo

en mi llaga 

la que gime en penumbra

 Sí Ése Marta

Tatúame ése de ciervo

Que así

será como si llevase

siempre dentro

sus últimas gotas

recientes de vida"

         ©Rubén Lapuente

01/03/2016 22:17 rubenlapuente #. DOLOR ( 18 ) Hay 2 comentarios.

EL HIJO PRÓDIGO

20160204214618-cenicero-estaua-de-la-libertad-ruben-lapuente.jpg

 

Ha sido ese volcán

de racimos de soles negros

temblando en el remolque del tractor

que lentamente sigo

que no adelanto

lo que me ha hecho

alzar la cabeza al cielo

despertar de una ausencia

de demasiados años…

 

Voy detrás     

rodando

como ayer en la vendimia

de mi infancia más luminosa

Y de pronto

en el asiento de atrás

por el espejo retrovisor

se me apareció

aquel  niño mío antiguo 

el de las chiribitas de un fuego

del alma en los ojos

pidiéndome que volvamos

que reanudemos aquella tarde

que dejamos a medias

esa de vencejos 

con campanas lentas…

Que recuperemos

aquel paraíso

que abandonamos

al irnos a ese oficio de vivir

a ese mal invento

en el que con prisas

de un lado para otro

con la cabeza agachada

pensando en quiénes somos  

se nos pasa la vida…

Y tan decidido en recuperarla

que me tira de la manga

del volante del coche

hacia  la casa

la de la ventana que daba

a un ejército de viñedos

y aunque ya sólo está

bajo mis párpados

me la dibuja

en el revuelo de hojas

de un solo soplo  

con pájaros que vuelven

y quieren que les siga por las calles

de sus primeros pasos

que piso con tiento

como si aún estuvieran

tiernas esas huellas

y medio sonrío por pensarlo

por verme   tan inocente

tener sólo ojos para el suelo…

 

Cierro los ojos  y

sobre los hombros de mi padre  

a horcajadas    ya soy un gigante

Voy sobre la mejor montura de la memoria

de tantos seres

alumbrados por otros

que salieron de otros

en otros

de un primero

que aún punza su recuerdo en su espalda

que yo jinete niño espoleo

y por primera vez 

a mí también me alcanza

esa  flecha del clamor

de la memoria en su boca :

 

“Ésa es la torre  hijo

como la de tu castillo

como la de tu fuerte de madera

Ahí  dentro

un puñado de milicianos

de tu misma sangre

dejaron los aperos

resistieron envueltos en llamas

vencieron a un ejército

con la dignidad

con el orgullo  con el valor…

Nos devolvieron la libertad

Eran como ese puño cerrado tuyo

en el que atesoras

una piña del suelo

y tanto la aprietas

que ni el sueño de la muerte

te la arrebataría

No lo olvides   hijo

cuando te avasallen

cuando intenten pisarte en la vida…

Recuerda que abrieron sus casas

las sábanas de sus camas

usaron su ajuar de venda

de cauce de un río de otras heridas

No lo olvides

cuando descarriles

tu tren de hoja de lata  

cuando a tu lado veas sufrir

deja lo que estés haciendo

 y ve   ve

recuerda   recuerda….”

 

Cierro los ojos

y veo a mi niño salmón

remontando suaves colinas

Veo su silueta recortada en el crepúsculo

empuñando su espada

de sarmiento de capitán

del mar de los viñedos

Y busca un tesoro

en un grano de uva de ámbar

Sabe que la alegría

en las noches de terciopelo

duerme en la copa de vino

que al trasluz de la luna púrpura

alza mi padre al viento de la vida

Y toca su dedo la gota

 de rocío temblando

en el pámpano de una cepa

y entre los labios la deja

un segundo

como un diamante de saliva…

Veo su cuerpo menudo

bailando al son de pasacalles

en torno al templete de la plaza

con luna de septiembre vestida

con arreos de vendimia …

 

Voy detrás rodando

como ayer en los veranos

de mi infancia más luminosa

Remolcando ahora yo también

a todos los que nos han dejado

Que no se me olvide

que soy el mejor rocín de la memoria:

mensajero de la sangre de mañana…

 

Me voy enmarcando

en el espejo retrovisor

-mi niño antiguo se desvanece-

aquella tarde de vencejos

con campanas lentas en el viento

que dejé a medias…

La que hoy he recuperado

Me voy pero me quedo

en mi cuna de oro

de racimos de soles negros:

         Cenicero

                               ©Rubén Lapuente

                 Cenicero

Foto :réplica de la estatua de la libertad en la localidad de Cenicero que se creó en 1897 para rendir memoria a los Héroes de la Torre, valientes que resistieron durante el asedio de la torre ante las tropas carlistas.

RECITAL EN EL CÍRCULO LOGROÑÉS

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El Círculo Logroñés me ha invitado el día de 3 febrero a las 20h a dar un recital een su gran salón Príncipe de Vergara. Os espero.

 

              LA CHICA DE LA TIENDA DE GOLOSINAS

                                   a las trabajadoras de El Ángel

Como una boca

que enseñara

su dulce paladar

sube la verja de la tienda

a toda la barriada

 

Antes

ha espantado el vaho

del frío

en la harina

Ha rebosado

de mil y una delicia

cada cubeta

Ha dejado escapar

el perfume

del caliente hechizo de lo recién

horneado

 

Y espera de pie la marea

de una avenida

 

Aquí compro yo el pan

los caprichos

y avanzando en la fila

miro a la joven

y bella

dependienta

que pesa en una oculta balanza

los dulces sueños

de la niñez

de muchos

Que en aljabas de papel

embolsa

barras de pan

como flechas de amor

Que como adalid del barrio

en ese cuento

de ladrones y policías

que siempre llegan tarde

registra los bolsillos

a niños angelicales

o a elegantes caballeros

o a los de señoras de alta cuna

por un escondido tic

de abanico flamenco

que les descubre

en las manos

 

Y la veo siempre

como con un tesoro

dulce en el regazo

como el mascarón de proa de la tienda

vencedora  de los embates

de las olas del mar de azúcar

a veces amargo de los días…

 

Avanzando en la fila

al anochecer

ha sostenido ya tantas miradas

que cuando

me toca a mi

ya todos los caminos

todos los atajos

a sus ojos

los tiene ya hollados

 

De pronto

de la calle

como un trueno en el sueño

oigo un viril silbido

que la despierta

que la enciende

Entonces

llevándose

la última gominola

a la boca

de un tirón

baja la verja de la tienda…

 

Y es en ese mismo dulce instante

cuando ella

comienza a vivir

 

 LA HABITACIÓN DEL HIJO

 

                                a mi hijo Rubén

Son miradas

que nos hacen callar

Que lo dicen todo

Un día tenía que ser:

Las alas del hijo

Su vuelo alto y lejano

 

Por la puerta entreabierta

de su habitación

qué zarpazo

del silencio profundo

Cómo rasguña por dentro

esa franja de luz

Cuánta vida parada

en esa vislumbre fugaz

 

Se nos olvidaba

que ese trozo tuyo y mío

era nuestro dulce huésped:

vagabundo de su porvenir

 

Y ahora

nos acostumbraremos

a no oler su perfume 

de muchacho bueno

A no oír su voz templada

nunca por encima de un grito

¿Echaremos de menos

la sabiduría de su sencillez?

¿Y mis torpes manos

se apañaran sin las suyas?

 

He llenado dos copas

de ese dulce vino de orgullo

que achica además

la ausencia

Y contigo mujer

que te veo ahora

ordenando 

en su armario

la ropa que no se ha llevado

brindamos con miradas

que nos hacen

callar


TE EXAMINARÁN EN EL AMOR

                                A la tarde te examinarán en el amor…

                                                     San Juan de la Cruz

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

Andarás por ahí

como ensimismado

Como cuando se garabatea

en una hoja de papel la vida

Y entonces   de pronto

a tus espaldas

alguien o algo

te preguntará

por memorias de tu corazón:

Si sólo anduviste

de paso

por un cuerpo

como si cruzaras

por una alameda

Si recuerdas

si el mismo amado

cada noche

te parecía cada vez

uno distinto

Si te atreviste a desnudarle

cuando el dolor

le mudó la piel

Te preguntará

si al bailar con ella

vuestra canción

herida de tiempo

aún te suena su música

en el mismo lugar

con el mismo son…

 

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

¿Y si descubres que quién

no se tendió  en un corazón

no ha vivido?

 

¡¡ ¿Y si en el pequeño abismo 

de las manos

hundes el rostro?!!

 

LA NOVIA DE UN SOLDADO ESPAÑOL

 

“La tierra no es tan pequeña

que se lo pregunten a mi corazón

que se pierde por estos viejos

mapas de casa

buscando Afganistán

Te vas a ir muy lejos

adonde no te espera nadie

¿Quién puede creerse

que vas en misión de paz?

¿Quién en ayuda humanitaria?

¿Qué se puede reconstruir

en un avispero?

Serás un uniforme

con una enseña roja y gualda

cosida al brazo

sin rostro

sin ternura

¿Te imaginas vivir

sintiéndote dentro

de la mirilla de un arma?

Serás un invasor

 

Y de la ocupación

nacerá el odio

la dignidad

la paciencia

la resistencia sorda y tenaz:

Esa indestructible arma

Y tú entraste al ejército

para ganarte la vida

no para perderla

encubriendo una venganza infinita

de esa cabeza de lobo

enconada con el mundo

que me obliga a vivir

esta historia de amor

de la novia de un soldado

herida

 

Y ahora no sé a quién me van a devolver

Acabarás entrando en las casas

buscando terroristas

¿Y si te encuentras sólo

con juguetes

con pequeños zapatos

con manecitas de tiza en las pizarras?

¿A quién me van a devolver

conociéndote yo?

 

Estoy preparando mi corazón

para estos meses

Cada día será una pesadilla

esperando un mensaje en la noche

Yo sólo podré acompañarte

por detrás de ti

respirando en mi ensueño

muy hondo

la estela de miedo que dejes”

                                   ©Rubén Lapuente

DIOS Y AYUDA

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         Al acabar la presentación de el amante de papel

         una mujer se me acercó…

 

“...Cuesta dios y ayuda

Pero déjate querer    mujer

Mira

yo bien sabía que esa niebla mía

la que se adelanta a uno

estaba helada de magia

Que yo no sabía descorrer

el bisel de mis ojos claros

para que alguien

se colase por ellos

Bien sabía que no había nacido

con ese regalo

sin trincheras

Que no era bandolero de almas al mediodía

Que no oía el rumor

de ese íntimo viajero errante

saliéndose de uno

entrando en otro…

A mí me costó dios y ayuda

dejarme querer

Y todo empezó como tú ahora

con esa dices bruma mía mágica

al oírme recitar

que te ha tocado el corazón

La mía fue tan simple:

la de una mujer casual

que al preguntarme algo en la calle

-oh qué bellísimos ojos tenía-

desprevenido

me abrió esa portezula

de su horneado pan de ángel

de arcángel  diría yo

Y al sentir esa tibia marea mágica

como si entrara alguien

sin mácula en mi casa

y se sentara

en la butaca de mi sueño

me pregunté

si los demás sentirían algo parecido

pero de mi    de mi mismo

Y tuve     

primero envidia

luego rabia de saber

que yo no llegaría nunca

a subir a mi azotea

tanta luz de almiar

Pero aún así     

iba por ahí animoso

cada vez era yo más

lo que me callaba

segando relámpagos

de mi mies nueva

Iba por ahí   sí

como si perdiera la vida si no sonriese

Ensayando  en el barniz de las cosas

Que también se aprende

a dejarse querer

Y este  placer de que alguien

como tú

igual que como yo

lo he sentido en otros

me diga que se ha bañado

en las aguas de mi estanque

Oh como me alienta

Que me ha costado

dios y ayuda  decorarlo

cubrirlo con estas  hojas 

que no son las del azar del otoño   no

Qué más quisiera

Pero están doradas

Una a una

las he dorado yo”

                               ©Rubén Lapuente

EL AMANTE DE PAPEL

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El dos de diciembre a la 19:30 presento en el espacio Santos Ochoa C/Doctores Castroviejo 19 Logroño mi nuevo libro de poemas El amante de papel. Os espero.

 

                        DESPERTAR

                                           a Andrea Cañas

¿No es todo un milagro?

Si hasta la voz se me endulza

Si hasta mi ciego abrazo se agranda

Yo citada en la sombra

¡Que ya se mueve!

¡Que se despereza!

Y que suave aldaba llama

Que terciopelo me roza

 

¿Un saquito lleno de viento

de harina es la vida?

 

Y yo que hasta ayer era casi nada:

El vaivén de una espiga

La hazaña de una nube

Esa chica de la tienda

anclada como una farola

La que vivía al bajar la persiana

 

¿No es un prodigio

que el tiempo me olvide?

¿Que este sol mío de adentro

no pueda esconderse?

¿Que este incansable

paseo de mis manos

por el bostezo de mi vientre

se ensanche y se ensanche?

 

¡Y cómo imaginarme

que la alegría me regalara lágrimas!

 

¡Eh! ¡Que ya se mueve!

                          ©Rubén lapuente

EL AMANTE DE PAPEL

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            UN BUHO EN MI CASA

 

Vino bohemio

de noche

con su abrigo de plumas

leonadas

Vino con todo el topacio

del otoño en los ojos

Desde mi tejado

por la chimenea

se lanzó tan hermoso

tan ave magna

Nunca lo entenderé

¿Creería ver

entre las aún cálidas cenizas

los tizones ojos

de un mirlo?

¿O eran

los dos saltones rubíes

de una culebra?

¿Venía borracho

de hambre?

¿O fue que esa marea

tibia

subiendo

era su edén perdido?

Nadie podrá saberlo

¿Y por qué tan audaz?

Pero si debió bajar abismándose 

Si ni nosotros mismos

nos atreveríamos 

a atravesar en la vida

un túnel oscuro

 

Y aterrizó

en el planeta

de mi casa cerrada

Y lo siento

por su angustia:

Claro que el grifo

no goteaba

Ni la ganzúa de su pico abría

alacenas

Allí tenía

un tabal de sardinas en arenque

Un tarro abierto

de miel de brezo

Podría haber empezado a probar

el chocolate puro

de oro negro

Y darme tiempo a volver

 

Cuando abrí

la puerta de mi casa

pensé

en los ladrones

al ver

en el suelo

los añicos

del jarrón de hojas secas

El coral blanco roto

Mi colcha bordada de pájaros

rasgada

La luz vertida en la pizarra…

 

Y lo siento

por la angustia

de que no pudiera traspasar

como la luz

el vidrio

sin herirlo

sin caerse

una

y otra

y otra vez…

Contumaz

 

Y al pie del ventanal

cayó

ahí cayó

boca abajo

ahí muerto

Y mientras me acercaba

ese atado de plumas

me iba narrando

su lenta agonía

lapidándome el corazón

 

Y sin cayado

miedoso 

Sin punteras de zapato

Con mi misma mano

desnuda

como si fuera el cadáver

de un hombre

le

di

la

vuelta

                El Rasillo de Cameros (La Rioja)

Poema de mi nuevo libro El amante de papel: cuarenta y dos poemas,cuarenta y dos historias, en papel, bellamente editado,por 10€.Si lo quieres ponme un correo:rubenlapuente@gmail.com

LA CASA

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Los faros del coche

entraban en la dulce niebla

Íbamos como dentro

de una bandada de pájaros

de plata

Y hacia la casa

Nadie

nos esperaba

Y era tan de noche oscura

Y era de tan improviso

que de haber llamado al entrar

teniendo  como tiene

la casa

de morador

alma en la ausencia

nos hubiera orlado en la mirilla

Nos hubiese echado

antes de abrirnos

recelosa

la cadena de la puerta  

 

La noche cerrada

extrañada de ver luz

a deshora

hundía sus manos

en la bruma del cristal

de la ventana

achicando sus ojos negros

alegrándose

de que fuera su sombra

la que recorriera

por la piel desnuda

nuestras más íntimas veredas

secretas

 

Tus brazos débiles

trayendo la leña

no me esperaron

que tenías prisa

en aliviarle el dolor

a los huesos

que se embriagaron

de aquel rojo rocío

de tus días de otra vida

errante agua náufraga

viajera abrazándolos

a ciegas

como madero roto

como hiedra al árbol

que ama

y mata

 

Como un lento tiovivo

te veía dorarte en la lumbre

Como una peonza

girabas borracha de llamas

Rezagado   

el tiempo  

atizaba  el fuego

abstraído

como si pergeñara

cambiar de rumbo

como si oyera por primera vez

su corazón

al pararse…

 

Al tocar tu piel en la ropa

me quemaste por dentro

Y jugabas

a esconderse en la casa  

pero ya eras

esa larga rienda

de olor de leña en tu vuelo

de la que tiré hacia el amor

ése que deja en la pared

la curva clara de las caderas

como si te esbozase

con un tizón del oro amado

de tu misma brasa

 

                    ©Rubén Lapuente

EL OTOÑO

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“¿El otoño?

Es algo más arriba

Sí  Sí  Por este mismo camino

Pare el coche antes

de llegar a la ermita

Por ahí cerca de un acebo

tiene él su aldaba dorada

Ah pero hoy no llame

que ha dejado

la puerta entreabierta

Anda tan atareado

rociando todo de ámbar

subiendo tanta savia

de topacio a las hojas

que de tanta ida y venida

sólo saldrá a recibirle

en el zaguán

el vaivén de su mecedora

Pero no tenga vergüenza

entre y vístase con su ropa

Tome de su taquilla

su buzo de tímido camaleón

Su pala y su escoba de abanico

écheselas al hombro

Que disfrazado así

de jardinero del otoño

le será más fácil desaparecer

en esa lenta y dulce y bella

agonía amarilla

¿No ha venido a eso?

Ahí todo está muriendo

Todo cae tan milagrosamente

en su lugar exacto

que tan sólo

por si acaso se cruza con él

llore por un ojo

haciendo como que arrastra esas hojas

que se han salido del camino

Y no se pierda

el lento viaje de ninguna

Todas hágalas suyas

Caen sobredoradas

sobre sus deseos

o sobre sus sueños rotos

Decore el cielo de sus párpados 

con esa estampa

más bella si la rescata

mañana

dibujada

su soledad

o su emoción

o su resol de muerte…

Ah  pero  no se demore mucho

No quiera anclar del todo

el corazón a ese noray

del muelle del otoño

que aquí la belleza en carne viva

acelera ese pequeño temblor

de estar vivo

enfermo de vida

en este rodar silencioso

de los días sin dioses…

¿me entiende?

Cuando salga del bosque

que sea al atardecer

bajando  

hile de soslayo

los guiños del sol entre las hayas

Por el camino

su berlina irá dejando

usted no lo verá

una estela fatigada de oro”

                                ©Rubén Lapuente

Foto: Sierra de Cameros. Villoslada. La Rioja

A MI JERSEY

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Hay cosas que

las sostiene su envés

Esa trastienda

donde siempre una misma

joven brisa

ronda corazones invisibles

Donde una rosa

se turna

tapando

cada lenta agonía

Hay cosas

que no se tambalean

Me pasa con algunas

fotografías:

con retratos que andan solos

Con mi vieja cama de latón

Con cierta pintura…

Pero sobre todo

con este jersey

de lana

que espera alguna tarde

en la palomilla del armario

el recuerdo

del ala de mi mano

Y que esconda

el reclinar de un cuerpo de muchacha

o diamantes de saliva

de besos furtivos

que tenga

pequeñas lágrimas de rozaduras  

de tumbos de bicicleta

en su regazo

o  agujas de rocío

de noches

en el balcón colgado

de mi ladera de trinos y estrellas

que tenga esa última

huella

de su palma en mi dorso

como un puñal infinito hundido…

no me basta

para comprender este

idilio

que dura

más de treinta años

Hay algo más aquí

que una larga hebra de la memoria

De trama

de estambres de jirones

de vicuña herida

en alambradas   

al viento helado de los montes debe

estar hecho este bicho

que parece

ajuar de piedra

Y siempre

con la misma edad

Como si lo estrenara

cada vez

Me gustan

esas hebras de tierra

Esos pequeños vellones azules  

blancos y naranjas

que giran en mi torso

como astros

ya alejándose

pero de su enfermiza

bella palidez…

Y que aún me embriague su cárcel  

Por la casa me

lo pongo alguna tarde

y me sonrío

pensando que algún día

podría cansarse

de mí

como si

fuera indigno

el que yo lo llevara

 

¿Pero por qué no veo un harapo?

¿O es ya un harapo?

 ¿Por qué no se tambalea

como yo?

                      ©Rubén Lapuente

LA CICATRIZ

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Una cicatriz conocida

Olvidada

Andaba

por entre los visos rubios

de mi rodilla izquierda

Le paso la esponja

un toque rápido sólo

y es ella quien me mira

Fue de esa brasa

para mi estrella fugaz

entre sus dedos

que merodeaba

cada noche

sobre lo tierno

sobre los cuentos

sobre el preludio del sueño

con su trenza

de humo de seda

ciñendo la cintura

de cristal

sola arriba encendida…

Paso la mano

por ese quemado nido del tiempo

y me hace daño

encontrarme ahí

con ese huésped

mensajero de la memoria

que tirará ahora de mis pies

bajo su limo de huesos tiernos

en algún momento del día

que sé que me hará

más mortal  más triste…

como si ya no pudiera escapar

de la herida del tiempo

en la rodilla de sus ojos…

oh se nota que me estoy

haciendo mayor

por estas  lágrimas

que me vuelven

rodando hacia el agua

gastada de la bañera…

Pero qué me pasa?

Y me sumerjo un momento

                       ©Rubén Lapuente

 

BOLSILLO ROTO

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                               a Carmen Sevillano

Es como si me estuviera dictando

o cosiendo los versos

Qué fácil inclinarme para beber

en el cuenco de mi mano

el agua de su fuente de hilachas

con rumor del pedaleo

de su eléctrica rueca  

en el runrún del desfile

de sus puntadas exactas

en este cuarto de hilandera

cuyo ruido de fondo

semeja un café  bar

con modistas musas…

A la huérfana soledad

del silencio

tirado

en su cita conmigo

ondeándome su red

de banco de peces del dolor…

que no me espere!

Me quedo aquí

junto a sus bártulos

frente a sus criaturas

Y me enseña el arrullo

para el hijo de Viviana

para esa triza de trino de colibrí

sin naricilla aún

o el faldón para la hija de Elena

aún esqueleto de plastilina que ya pone

el oído en la pared de su vientre

al que en un santiamén

le borda un tallo de rosas  

de profunda y  oscura belleza

con un tono distinto

en cada una…

Me enseña  cómo va

la alfombra de almazuelas:

ni lavándome con una  libra

de perfume de nardo puro los pies

merecería  pisarla  le digo

 

Y ya casi se me olvidaba

que yo había venido

para no oír más el tintín

de mi manojo de llaves

cayendo por el tobogán de mi pernera

Que tengo el bolsillo roto

Y qué vergüenza no saber casi

ni enhebrar una aguja!

Oh  Mientras le cose la herida al pantalón

No se da cuenta

Pero por dentro mío

no sé dónde meterme

                             ©Rubén Lapuente

A DAY IN THE LIFE

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Vas al volante, ausente, como en una barca a la que le rompieras los remos, dejándote llevar por las aguas de esa canción que siempre te suena oculta en el fondo invisible de la melancolía y a la que no dejas callarse. El limpiaparabrisas barre la lluvia, desempaña también esas pequeñas miserias, esa cuchilla del tiempo que saja veloz gotas de cobarde, tropiezos en la vida, ese dolor de madre tan  metido dentro…Ni sabes quien conduce. De pronto, desde el rellano del espejo retrovisor, al arreciar la tormenta, ves a tu niño que al redoble de la sirena de inmersión de su garganta, cierra la escotilla, baja el periscopio, dibuja en el frágil vaho de la ventanilla una claraboya con su risueño caballito de mar dentro. Le ves apagar la luz de la madreperla de su camarote, ya en un remozado Jeet de viaje submarino a ruedas,  ya con galones y gorra de capitán Nemo. Luminosos ojos sin párpados  saliendo de la niebla del agua, te fijan ese ladeado gesto suyo  del antebrazo sobre los ojos parando los chorros de fuego de luz mojada de los faros enemigos…Suena “ a day in the life” por enésima vez. Y  en ese puente musical, en esa caótica escala oscura de lucha y de miedo y de alarido y de vida de la canción,  su agitado braceo  espantando al calamar gigante que nos enrollaba con sus ocho enormes tentáculos parecía el baile de la sombra de las llamas  de una hoguera de San Juan en la pared, la danza del alma de un vendaval  en su ropa tendida; parecía un trozo de naturaleza…

Al volante, saliendo de la tormenta, en el rellano del espejo retrovisor, ni un ricito castaño quedaba. Eras tú. Sólo tú hacías de niño. Tú, irracional braceabas  disparatado. Tú, solo, golpeabas en el silencio. Tú, talludito inmaduro. Tú, con lo absurdo. Imitabas una mirada en el tiempo. Tú y tu puñal de ironía que mantiene a raya la lejana queja sonora del dolor de ser hombre: su melancolía… Y ahora otra vez nada es ni medio serio; nada se confiesa herido. Todo vuelve a la calma. Todo parece dormido.

                          ©Rubén Lapuente

 un dia en la vida the beatles

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