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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

ACOSO

ACOSO

 

Cuando escribía…   papá mamá

espero que algún día

podáis odiarme un poquito menos

Las siluetas de las hienas  con mochila

ya cruzaban la plaza con luna de su corazón

Poco a poco le fueron llenando

de arena la garganta  

y  no encontraba las palabras

no le subían las palabras

afónico

mudo de miedo

Era la sirena del recreo  

el aullido de los depredadores

Algún preludio había en el roce

al atravesar  el corredor infinito

En el patio  

en los vestuarios  

asestándole empellones

le lanzaban palabras

como estiletes sobre su piel lisa  :

soso    empollón de mierda    maricón   

andas raro…

Y cómo te proteges  

cómo si  tu guardaespaldas

es el muñeco amarillo de los Lunnis

Cómo se planta cara

a pequeños grandes monstruos

si no sabes gritar  si no puedes gritar

Cómo si hasta en los sueños las estrellas

se vuelven asteriscos

Sí  Era  sensible como una herida abierta al viento

Como una manzana desnuda vulnerable

Sí  Era dulce como un soplado beso de madre  

volando desde la ventana

Inocente como una manecita desinflando

la sinfonía de tus dos globos

de aire en las mejillas

Sí  Era bello  y tímido

como una corza atrapada en la nieve

Tierno como un regazo de lana de arena dorada

de la alcoba del mar

Cuando escribía…no hay otra manera

para no ir al colegio

las hienas con mochila ya atravesaban

la plaza con luna de su corazón

Y cuando rubricó la nota

sin zapatillas

corrió y corrió hacia la luz del olvido

hacia  la tierra de su silencio

hacia nunca más sufrir

                     ©Rubén Lapuente

Carta de Diego

TATUAJE DE CIERVO

TATUAJE DE CIERVO

 

"Me enseñas tatuajes de venados Marta

Quiero tatuarme uno

Sí  uno de ésos

Ése  Ése de ciervo me gusta

Ya sabes que es por ese hombre

que me decía

que en sus sueños

me hacía corza 

Oh si no hubiera sido

una ráfaga de bosque

 Si no me hubiera abrazado

una tormenta

Si no hubiera estado  limpio de mentira

Si aún oigo su voz de campana

Y que yo lo vea aquí

hermoso

en la falda de mi pecho

sobre ese jergón de mi carne

temblorosa al andar 

 

Sí  aquí

donde más

me retumban los latidos

del deseo

Aquí

Y que

a una andanada mía

errante

mágico ciervo animado

vaya por las peñas

del monte de mis huesos 

y me huelle

entera

toda

entera

Que ramonee

en la maleza de mi pelo

que buena mata

de azabache tiene

Que teche

mis senos

de soledad

con sus zarpas suaves

Que a una salva mía

se haga animado

Y baje al dedal del amor

el belfo

de su húmeda boca

Y hasta lleve la cuenta

en un ábaco

en la cabecera de la cama

de cada pálpito

suyo

de bronce

al crepúsculo

en mi llaga 

la que gime en penumbra

 Sí Ése Marta

Tatúame ése de ciervo

Que así

será como si llevase

siempre dentro

sus últimas gotas

recientes de vida"

         ©Rubén Lapuente

EL HIJO PRÓDIGO

EL HIJO PRÓDIGO

 

Ha sido ese volcán

de racimos de soles negros

temblando en el remolque del tractor

que lentamente sigo

que no adelanto

lo que me ha hecho

alzar la cabeza al cielo

despertar de una ausencia

de demasiados años…

 

Voy detrás     

rodando

como ayer en la vendimia

de mi infancia más luminosa

Y de pronto

en el asiento de atrás

por el espejo retrovisor

se me apareció

aquel  niño mío antiguo 

el de las chiribitas de un fuego

del alma en los ojos

pidiéndome que volvamos

que reanudemos aquella tarde

que dejamos a medias

esa de vencejos 

con campanas lentas…

Que recuperemos

aquel paraíso

que abandonamos

al irnos a ese oficio de vivir

a ese mal invento

en el que con prisas

de un lado para otro

con la cabeza agachada

pensando en quiénes somos  

se nos pasa la vida…

Y tan decidido en recuperarla

que me tira de la manga

del volante del coche

hacia  la casa

la de la ventana que daba

a un ejército de viñedos

y aunque ya sólo está

bajo mis párpados

me la dibuja

en el revuelo de hojas

de un solo soplo  

con pájaros que vuelven

y quieren que les siga por las calles

de sus primeros pasos

que piso con tiento

como si aún estuvieran

tiernas esas huellas

y medio sonrío por pensarlo

por verme   tan inocente

tener sólo ojos para el suelo…

 

Cierro los ojos  y

sobre los hombros de mi padre  

a horcajadas    ya soy un gigante

Voy sobre la mejor montura de la memoria

de tantos seres

alumbrados por otros

que salieron de otros

en otros

de un primero

que aún punza su recuerdo en su espalda

que yo jinete niño espoleo

y por primera vez 

a mí también me alcanza

esa  flecha del clamor

de la memoria en su boca :

 

“Ésa es la torre  hijo

como la de tu castillo

como la de tu fuerte de madera

Ahí  dentro

un puñado de milicianos

de tu misma sangre

dejaron los aperos

resistieron envueltos en llamas

vencieron a un ejército

con la dignidad

con el orgullo  con el valor…

Nos devolvieron la libertad

Eran como ese puño cerrado tuyo

en el que atesoras

una piña del suelo

y tanto la aprietas

que ni el sueño de la muerte

te la arrebataría

No lo olvides   hijo

cuando te avasallen

cuando intenten pisarte en la vida…

Recuerda que abrieron sus casas

las sábanas de sus camas

usaron su ajuar de venda

de cauce de un río de otras heridas

No lo olvides

cuando descarriles

tu tren de hoja de lata  

cuando a tu lado veas sufrir

deja lo que estés haciendo

 y ve   ve

recuerda   recuerda….”

 

Cierro los ojos

y veo a mi niño salmón

remontando suaves colinas

Veo su silueta recortada en el crepúsculo

empuñando su espada

de sarmiento de capitán

del mar de los viñedos

Y busca un tesoro

en un grano de uva de ámbar

Sabe que la alegría

en las noches de terciopelo

duerme en la copa de vino

que al trasluz de la luna púrpura

alza mi padre al viento de la vida

Y toca su dedo la gota

 de rocío temblando

en el pámpano de una cepa

y entre los labios la deja

un segundo

como un diamante de saliva…

Veo su cuerpo menudo

bailando al son de pasacalles

en torno al templete de la plaza

con luna de septiembre vestida

con arreos de vendimia …

 

Voy detrás rodando

como ayer en los veranos

de mi infancia más luminosa

Remolcando ahora yo también

a todos los que nos han dejado

Que no se me olvide

que soy el mejor rocín de la memoria:

mensajero de la sangre de mañana…

 

Me voy enmarcando

en el espejo retrovisor

-mi niño antiguo se desvanece-

aquella tarde de vencejos

con campanas lentas en el viento

que dejé a medias…

La que hoy he recuperado

Me voy pero me quedo

en mi cuna de oro

de racimos de soles negros:

         Cenicero

                               ©Rubén Lapuente

                 Cenicero    poema publicado en la revista El Regadio

Foto :réplica de la estatua de la libertad en la localidad de Cenicero que se creó en 1897 para rendir memoria a los Héroes de la Torre, valientes que resistieron durante el asedio de la torre ante las tropas carlistas.

RECITAL EN EL CÍRCULO LOGROÑÉS

RECITAL EN EL CÍRCULO LOGROÑÉS

El Círculo Logroñés me ha invitado el día de 3 febrero a las 20h a dar un recital een su gran salón Príncipe de Vergara. Os espero.

 

              LA CHICA DE LA TIENDA DE GOLOSINAS

                                   a las trabajadoras de El Ángel

Como una boca

que enseñara

su dulce paladar

sube la verja de la tienda

a toda la barriada

 

Antes

ha espantado el vaho

del frío

en la harina

Ha rebosado

de mil y una delicia

cada cubeta

Ha dejado escapar

el perfume

del caliente hechizo de lo recién

horneado

 

Y espera de pie la marea

de una avenida

 

Aquí compro yo el pan

los caprichos

y avanzando en la fila

miro a la joven

y bella

dependienta

que pesa en una oculta balanza

los dulces sueños

de la niñez

de muchos

Que en aljabas de papel

embolsa

barras de pan

como flechas de amor

Que como adalid del barrio

en ese cuento

de ladrones y policías

que siempre llegan tarde

registra los bolsillos

a niños angelicales

o a elegantes caballeros

o a los de señoras de alta cuna

por un escondido tic

de abanico flamenco

que les descubre

en las manos

 

Y la veo siempre

como con un tesoro

dulce en el regazo

como el mascarón de proa de la tienda

vencedora  de los embates

de las olas del mar de azúcar

a veces amargo de los días…

 

Avanzando en la fila

al anochecer

ha sostenido ya tantas miradas

que cuando

me toca a mi

ya todos los caminos

todos los atajos

a sus ojos

los tiene ya hollados

 

De pronto

de la calle

como un trueno en el sueño

oigo un viril silbido

que la despierta

que la enciende

Entonces

llevándose

la última gominola

a la boca

de un tirón

baja la verja de la tienda…

 

Y es en ese mismo dulce instante

cuando ella

comienza a vivir

 

 LA HABITACIÓN DEL HIJO

 

                                a mi hijo Rubén

Son miradas

que nos hacen callar

Que lo dicen todo

Un día tenía que ser:

Las alas del hijo

Su vuelo alto y lejano

 

Por la puerta entreabierta

de su habitación

qué zarpazo

del silencio profundo

Cómo rasguña por dentro

esa franja de luz

Cuánta vida parada

en esa vislumbre fugaz

 

Se nos olvidaba

que ese trozo tuyo y mío

era nuestro dulce huésped:

vagabundo de su porvenir

 

Y ahora

nos acostumbraremos

a no oler su perfume 

de muchacho bueno

A no oír su voz templada

nunca por encima de un grito

¿Echaremos de menos

la sabiduría de su sencillez?

¿Y mis torpes manos

se apañaran sin las suyas?

 

He llenado dos copas

de ese dulce vino de orgullo

que achica además

la ausencia

Y contigo mujer

que te veo ahora

ordenando 

en su armario

la ropa que no se ha llevado

brindamos con miradas

que nos hacen

callar


TE EXAMINARÁN EN EL AMOR

                                A la tarde te examinarán en el amor…

                                                     San Juan de la Cruz

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

Andarás por ahí

como ensimismado

Como cuando se garabatea

en una hoja de papel la vida

Y entonces   de pronto

a tus espaldas

alguien o algo

te preguntará

por memorias de tu corazón:

Si sólo anduviste

de paso

por un cuerpo

como si cruzaras

por una alameda

Si recuerdas

si el mismo amado

cada noche

te parecía cada vez

uno distinto

Si te atreviste a desnudarle

cuando el dolor

le mudó la piel

Te preguntará

si al bailar con ella

vuestra canción

herida de tiempo

aún te suena su música

en el mismo lugar

con el mismo son…

 

Te examinarán en el amor

En el otoño de todo

¿Tan tarde ya para ti?

¿Y si descubres que quién

no se tendió  en un corazón

no ha vivido?

 

¡¡ ¿Y si en el pequeño abismo 

de las manos

hundes el rostro?!!

 

LA NOVIA DE UN SOLDADO ESPAÑOL

 

“La tierra no es tan pequeña

que se lo pregunten a mi corazón

que se pierde por estos viejos

mapas de casa

buscando Afganistán

Te vas a ir muy lejos

adonde no te espera nadie

¿Quién puede creerse

que vas en misión de paz?

¿Quién en ayuda humanitaria?

¿Qué se puede reconstruir

en un avispero?

Serás un uniforme

con una enseña roja y gualda

cosida al brazo

sin rostro

sin ternura

¿Te imaginas vivir

sintiéndote dentro

de la mirilla de un arma?

Serás un invasor

 

Y de la ocupación

nacerá el odio

la dignidad

la paciencia

la resistencia sorda y tenaz:

Esa indestructible arma

Y tú entraste al ejército

para ganarte la vida

no para perderla

encubriendo una venganza infinita

de esa cabeza de lobo

enconada con el mundo

que me obliga a vivir

esta historia de amor

de la novia de un soldado

herida

 

Y ahora no sé a quién me van a devolver

Acabarás entrando en las casas

buscando terroristas

¿Y si te encuentras sólo

con juguetes

con pequeños zapatos

con manecitas de tiza en las pizarras?

¿A quién me van a devolver

conociéndote yo?

 

Estoy preparando mi corazón

para estos meses

Cada día será una pesadilla

esperando un mensaje en la noche

Yo sólo podré acompañarte

por detrás de ti

respirando en mi ensueño

muy hondo

la estela de miedo que dejes”

                                   ©Rubén Lapuente

DIOS Y AYUDA

DIOS Y AYUDA

         Al acabar la presentación de el amante de papel

         una mujer se me acercó…

 

“...Cuesta dios y ayuda

Pero déjate querer    mujer

Mira

yo bien sabía que esa niebla mía

la que se adelanta a uno

estaba helada de magia

Que yo no sabía descorrer

el bisel de mis ojos claros

para que alguien

se colase por ellos

Bien sabía que no había nacido

con ese regalo

sin trincheras

Que no era bandolero de almas al mediodía

Que no oía el rumor

de ese íntimo viajero errante

saliéndose de uno

entrando en otro…

A mí me costó dios y ayuda

dejarme querer

Y todo empezó como tú ahora

con esa dices bruma mía mágica

al oírme recitar

que te ha tocado el corazón

La mía fue tan simple:

la de una mujer casual

que al preguntarme algo en la calle

-oh qué bellísimos ojos tenía-

desprevenido

me abrió esa portezula

de su horneado pan de ángel

de arcángel  diría yo

Y al sentir esa tibia marea mágica

como si entrara alguien

sin mácula en mi casa

y se sentara

en la butaca de mi sueño

me pregunté

si los demás sentirían algo parecido

pero de mi    de mi mismo

Y tuve     

primero envidia

luego rabia de saber

que yo no llegaría nunca

a subir a mi azotea

tanta luz de almiar

Pero aún así     

iba por ahí animoso

cada vez era yo más

lo que me callaba

segando relámpagos

de mi mies nueva

Iba por ahí   sí

como si perdiera la vida si no sonriese

Ensayando  en el barniz de las cosas

Que también se aprende

a dejarse querer

Y este  placer de que alguien

como tú

igual que como yo

lo he sentido en otros

me diga que se ha bañado

en las aguas de mi estanque

Oh como me alienta

Que me ha costado

dios y ayuda  decorarlo

cubrirlo con estas  hojas 

que no son las del azar del otoño   no

Qué más quisiera

Pero están doradas

Una a una

las he dorado yo”

                               ©Rubén Lapuente

EL AMANTE DE PAPEL

EL AMANTE DE PAPEL

 

El dos de diciembre a la 19:30 presento en el espacio Santos Ochoa C/Doctores Castroviejo 19 Logroño mi nuevo libro de poemas El amante de papel. Os espero.

 

                        DESPERTAR

                                           a Andrea Cañas

¿No es todo un milagro?

Si hasta la voz se me endulza

Si hasta mi ciego abrazo se agranda

Yo citada en la sombra

¡Que ya se mueve!

¡Que se despereza!

Y que suave aldaba llama

Que terciopelo me roza

 

¿Un saquito lleno de viento

de harina es la vida?

 

Y yo que hasta ayer era casi nada:

El vaivén de una espiga

La hazaña de una nube

Esa chica de la tienda

anclada como una farola

La que vivía al bajar la persiana

 

¿No es un prodigio

que el tiempo me olvide?

¿Que este sol mío de adentro

no pueda esconderse?

¿Que este incansable

paseo de mis manos

por el bostezo de mi vientre

se ensanche y se ensanche?

 

¡Y cómo imaginarme

que la alegría me regalara lágrimas!

 

¡Eh! ¡Que ya se mueve!

                          ©Rubén lapuente

EL AMANTE DE PAPEL

EL AMANTE DE PAPEL

 

            UN BUHO EN MI CASA

 

Vino bohemio

de noche

con su abrigo de plumas

leonadas

Vino con todo el topacio

del otoño en los ojos

Desde mi tejado

por la chimenea

se lanzó tan hermoso

tan ave magna

Nunca lo entenderé

¿Creería ver

entre las aún cálidas cenizas

los tizones ojos

de un mirlo?

¿O eran

los dos saltones rubíes

de una culebra?

¿Venía borracho

de hambre?

¿O fue que esa marea

tibia

subiendo

era su edén perdido?

Nadie podrá saberlo

¿Y por qué tan audaz?

Pero si debió bajar abismándose 

Si ni nosotros mismos

nos atreveríamos 

a atravesar en la vida

un túnel oscuro

 

Y aterrizó

en el planeta

de mi casa cerrada

Y lo siento

por su angustia:

Claro que el grifo

no goteaba

Ni la ganzúa de su pico abría

alacenas

Allí tenía

un tabal de sardinas en arenque

Un tarro abierto

de miel de brezo

Podría haber empezado a probar

el chocolate puro

de oro negro

Y darme tiempo a volver

 

Cuando abrí

la puerta de mi casa

pensé

en los ladrones

al ver

en el suelo

los añicos

del jarrón de hojas secas

El coral blanco roto

Mi colcha bordada de pájaros

rasgada

La luz vertida en la pizarra…

 

Y lo siento

por la angustia

de que no pudiera traspasar

como la luz

el vidrio

sin herirlo

sin caerse

una

y otra

y otra vez…

Contumaz

 

Y al pie del ventanal

cayó

ahí cayó

boca abajo

ahí muerto

Y mientras me acercaba

ese atado de plumas

me iba narrando

su lenta agonía

lapidándome el corazón

 

Y sin cayado

miedoso 

Sin punteras de zapato

Con mi misma mano

desnuda

como si fuera el cadáver

de un hombre

le

di

la

vuelta

                El Rasillo de Cameros (La Rioja)

Poema de mi nuevo libro El amante de papel: cuarenta y dos poemas,cuarenta y dos historias, en papel, bellamente editado,por 10€.Si lo quieres ponme un correo:rubenlapuente@gmail.com

EL OTOÑO

EL OTOÑO

 

“¿El otoño?

Es algo más arriba

Sí  Sí  Por este mismo camino

Pare el coche antes

de llegar a la ermita

Por ahí cerca de un acebo

tiene él su aldaba dorada

Ah pero hoy no llame

que ha dejado

la puerta entreabierta

Anda tan atareado

rociando todo de ámbar

subiendo tanta savia

de topacio a las hojas

que de tanta ida y venida

sólo saldrá a recibirle

en el zaguán

el vaivén de su mecedora

Pero no tenga vergüenza

entre y vístase con su ropa

Tome de su taquilla

su buzo de tímido camaleón

Su pala y su escoba de abanico

écheselas al hombro

Que disfrazado así

de jardinero del otoño

le será más fácil desaparecer

en esa lenta y dulce y bella

agonía amarilla

¿No ha venido a eso?

Ahí todo está muriendo

Todo cae tan milagrosamente

en su lugar exacto

que tan sólo

por si acaso se cruza con él

llore por un ojo

haciendo como que arrastra esas hojas

que se han salido del camino

Y no se pierda

el lento viaje de ninguna

Todas hágalas suyas

Caen sobredoradas

sobre sus deseos

o sobre sus sueños rotos

Decore el cielo de sus párpados 

con esa estampa

más bella si la rescata

mañana

dibujada

su soledad

o su emoción

o su resol de muerte…

Ah  pero  no se demore mucho

No quiera anclar del todo

el corazón a ese noray

del muelle del otoño

que aquí la belleza en carne viva

acelera ese pequeño temblor

de estar vivo

enfermo de vida

en este rodar silencioso

de los días sin dioses…

¿me entiende?

Cuando salga del bosque

que sea al atardecer

bajando  

hile de soslayo

los guiños del sol entre las hayas

Por el camino

su berlina irá dejando

usted no lo verá

una estela fatigada de oro”

                                ©Rubén Lapuente

Foto: Sierra de Cameros. Villoslada. La Rioja