AQUEL CUERPO MÍO
Voy a recobrar aquel cuerpo.
Y ahí me voy a quedar.
Se movía como cuando
dejan de mirar el tuyo:
Sereno, sin sentirlo.
No envidiaba al viento.
No se envenenaba de azar.
Se ponía de pie
de una sola pirueta
desde lo más alto
de la litera del sueño.
No tenía rumor.
Desnudo,
bajo su diario diluvio,
salía puro,
igual que como empezó
a la luz del mundo.
Voy a recobrar aquel cuerpo.
Y por detrás de esa mirada
de flecha herida de luz verde
que azora y arrebata,
ya he dejado tendidos mis ojos.
Y bajo ese cielo de la boca,
la mía aguarda
por el señuelo de sus labios,
el sabor eterno de aquellos besos.
No voy a hacer caso del espejo.
Ese cuerpo lo he recobrado
porque lo he vivido.
Lo siento mío.
¿Qué más da que pueda ser
sólo un ensueño,
si tú, amor, y yo nos lo creemos?
Rubén Lapuente