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El cuaderno de poemas de Rubén Lapuente

MIS ODAS( 22 )

ODA AL ALBORNOZ

ODA AL ALBORNOZ

Aquí está

la calidez,

como un lento abrazo desprevenido

como si fuera el pelaje de un shar pei

o el dócil león

de felpa

con el que me peleo

sobre la cama

por desaparecer

un momento,

ese viejo roce

de algodón

pequeño gran deleite

que por primera vez siento que puedo

retenerlo

al enfundarme

en su abrigo

largo como un hábito

arrollándomelo

por su rollizo vacío

de mangas como dorsos de almohada

de elegante

cuello de esmoquin

que subo

y me sella

toda su caricia.

 

Ceñido

por un cinturón

que si desato

una larga abertura baila al paso

del acertijo

de mi cuerpo:

cobertizo

de los besos

cuando el cordón lace

aquella  escurridiza

cintura.

 

Pequeño gran deleite

que me hace sentir

cada rizo

como lenguas de rebaño abrevando

en mi piel:

esponja diaria  

a mi escarpado mar

dulce,

que en las mañanas

de invierno

asaetado de frío

me guarda en el envés

su tórrida sangre

de estambre.

 

Ahora

que lo llevo puesto

todos esos pequeños grandes goces

los siento a flor de piel

de albornoz.

               ©Rubén Lapuente

 

 

 

 

ODA AL JEEP WRANGLER

ODA AL JEEP WRANGLER

Como un negro

caballo percherón

relinchaba

en el escaparate.

Su mirada montaraz traspasaba

los cristales:

llegaba hasta el lugar

donde la vida coincide con uno.

Y me subí

a su montura.

Tomé su redondo y montes ronzal.

Así mis nervios

a la tralla

de los suyos.

 

Ahora me deja

en las cumbres

junto al dios de la niebla

y al pie de la pureza

del agua helada

del arroyo.

Me acerca

al candente bramido

del encelado ciervo.

Me traza estelas de nieve sin miedo

por todos los eneros.

Y en medio de los truenos

bajo la tormenta

amo su silueta

de guerrero altivo

que se calla la muerte.

 

Algún día

me acercará

al único crepúsculo que me haga

saltar las lágrimas.

 

Me quedo con este

planeta de hierro

que me deja en la belleza abstraído

sin cabida

al fin sin pensamiento!

                             © Rubén Lapuente

Foto en Mojón Alto con mi jeep Wrangler