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EL ENCANTADOR

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                                   a Cesar Millán

Lo dulce, lo salado,       

lo amarillo,

saliva su boca

de un agua lenta,

espesa,

que hace pompas en los labios

y cae en hilachas,

sin premura.

En la bolsa transparente,

encerrados,

el deseo se le atenúa.

Y sobre la balanza,

la delicia encuentra

su armónico,

y su desencanto:

si no hubiese un guarismo,

un metal, la manigua de caprichos

ocultaría su anhelo enfermo.

 

Como si fuese su propia bestia,

cuando baje la marea de su boca,

sosegados los sentidos,

desanudará la bolsa amarilla.

 

Caudillo de sí mismo,

fortalecido,

rozará su mano

la tapa del último best-seller

sobre la mesa:

 

“El encantador de hombres”

                     Rubén Lapuente

 

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gravatar.comAutor: Enrique

No des ideas a ese Cesar Millan, es capaz de presentarse en cada casa para quitarnos los vicios, una vez que acabe con todos los de los perros.Quita este inteligente poema de tu blog¡
Un saludo

Fecha: 08/09/2008 23:02.


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